El mes pasado, el gobierno de India finalizó una ley importante que pretende añadir otra arma a su lucha contra la corrupción. La ley propuesta establece que cualquier extranjero que dé o acepte sobornos a funcionarios indios será susceptible de ser procesado.
Aunque la ley aún espera la aprobación formal del Parlamento, cubre un vacío importante en el marco jurídico de India. Dado que India es uno de los mayores importadores de equipamiento de defensa, el país ha registrado con frecuencia denuncias de comisiones ilegales y corrupción en operaciones de defensa, sobre todo por parte de empresas extranjeras e intermediarios nacionales. Una vez promulgada, la ley podría ayudar a disuadir actos de corrupción.
Este es otro ejemplo de la lucha de India contra la corrupción. Las empresas nacionales y extranjeras que operan en India se quejan de que el exceso de trámites burocráticos, los retrasos en las aprobaciones y la desidia oficial crean un entorno perfecto para la corrupción. La falta de transparencia en algunos procesos gubernamentales dificulta que las empresas se mantengan en la legalidad.
Este panorama parece estar cambiando. El gobierno está desplegando tecnología para reformar varios procesos y aumentar la transparencia. Por ejemplo, existe una ley que impone la prestación electrónica de servicios, lo que garantiza que muchas licencias y aprobaciones se concedan en línea. Estas medidas han devuelto el foco a la India corporativa. Cada vez hay más presión sobre las empresas para reforzar sus procesos internos con el fin de frenar las prácticas corruptas. Ahora las empresas se sienten alentadas a suscribir un compromiso formal contra la corrupción.
Aunque muchas empresas están dispuestas a asumir la responsabilidad de sus actos, se resisten a responder por sus proveedores y asociados. El verdadero éxito residirá en crear una cadena de suministro libre de corrupción.
Los pasos que se están dando son lentos, pero firmes. Los esfuerzos del gobierno por mejorar la transparencia y endurecer las leyes deben ir acompañados de prácticas cada vez más éticas por parte de la India corporativa. Transparencia Internacional sitúa a India en el deficiente puesto 94 de 174 países en su índice de corrupción de 2012. Un esfuerzo conjunto del gobierno y las empresas puede mejorar su posición en los próximos años.
Autor: Pranjal Sharma es editor consultivo de Business World y miembro del Global Agenda Council on India.
Imagen: Un trabajador de una gasolinera revisa un billete de 500 rupias indias en Kolkata REUTERS/Rupak De Chowdhuri



