La falta de sueño podría estar perjudicándote más de lo que crees

People make their way through snow in New York's Times Square, February 8, 2013. A blizzard slammed into the northeastern United States on Friday, snarling traffic, disrupting thousands of flights and prompting five governors to declare states of emergency in the face of a fearsome snowstorm. REUTERS/Keith Bedford (UNITED STATES - Tags: ENVIRONMENT TPX IMAGES OF THE DAY) - RTR3DIUQ
Insufficient sleep is costing economy's billions, with the US the worst affectedImage: REUTERS/Keith Bedford
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Como dice el viejo refrán, dormir está sobrevalorado. Pero ¿resiste esta idea el escrutinio de la investigación científica actual?

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han declarado que dormir poco es un problema de salud pública. Y Estados Unidos no es el único país que lucha contra este problema. La falta de sueño es cada vez más frecuente en las economías occidentales. Así lo concluye un nuevo estudio titulado Por qué importa dormir: el coste económico de dormir poco. El estudio fue realizado por Rand Corporation, un centro de estudios global sin ánimo de lucro especializado en políticas públicas.

Dormir poco puede tener efectos peligrosos para la salud —aumenta el riesgo de mortalidad—, pero también puede perjudicar el rendimiento académico y la productividad personal. Esto significa que la falta de sueño y sus consecuencias no solo afectan a los sistemas sanitarios, sino también a economías enteras.

El estilo de vida y el trabajo afectan al sueño

Las personas duermen cada vez menos debido a factores relacionados con el estilo de vida, como el consumo de alcohol, el tabaquismo, el estrés y la falta de ejercicio. Según el informe, nuestra sociedad y economía «a demanda», así como el uso excesivo de medios electrónicos, también afectan a nuestra capacidad para dormir.

Con diferencia, las mayores reducciones del tiempo de sueño se deben a problemas de salud mental, preocupaciones económicas, la presión del tiempo en el trabajo y los efectos de los desplazamientos de larga distancia. También hay diferencias de género: en promedio, los hombres duermen nueve minutos menos que las mujeres.

Aumenta el riesgo de mortalidad

Una persona que duerme menos de seis horas por noche, en promedio, tiene un riesgo de mortalidad un 13 % mayor que alguien que duerme entre siete y nueve horas. En el caso de quienes duermen entre seis y siete horas, el riesgo de mortalidad sigue siendo un 7 % mayor para todas las causas de muerte, incluidos los accidentes de tráfico, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.

Image: Rand

¿Qué países pierden más por la falta de sueño?

Quienes duermen menos de seis horas al día declaran una pérdida de productividad un 2,4 % mayor que los trabajadores que duermen las siete a nueve horas recomendadas. Esto significa que, en teoría, un empleado que duerme demasiado poco pierde alrededor de seis días laborables más al año que un trabajador que duerme lo suficiente.

Si se extrapolan las cifras a escala nacional, Estados Unidos pierde alrededor de 1,23 millones de días laborables por falta de sueño, seguido de Japón, que pierde alrededor de 600.000 días laborables de media, y del Reino Unido y Alemania, donde las pérdidas teóricas superan por poco los 200.000 días. De los cinco países encuestados, Canadá es el que menos tiempo de trabajo pierde: menos de 80.000 días.

El impacto económico de la pérdida de sueño

El estudio concluye que la falta de sueño afecta a la oferta de mano de obra de varias maneras. El aumento del riesgo de mortalidad reduce el tamaño de la población activa; es más probable que los empleados privados de sueño falten al trabajo o rindan menos; y la adquisición de habilidades por parte de los niños se ralentiza si no duermen lo suficiente.

Image: Rand

Un análisis del rendimiento de las personas que duermen con normalidad frente al de los trabajadores privados de sueño pone de manifiesto la magnitud del problema. Aunque a primera vista el porcentaje de pérdida con respecto al PIB parece pequeño, las cifras son asombrosas. El insomnio le cuesta a Estados Unidos más de 400.000 millones de dólares, mientras que Japón pierde 138.000 millones. Alemania y el Reino Unido les siguen con 60.000 y 50.000 millones, respectivamente, y Canadá, con 21.000 millones.

Cómo reducir la falta de sueño

Los investigadores de Rand concluyen con una serie de recomendaciones para abordar el problema. A nivel personal, mantener una rutina de sueño fija, con una hora regular para despertarse, hacer ejercicio y evitar estimulantes como la cafeína o la nicotina puede tener efectos positivos. Desde la perspectiva de los empleadores, desaconsejar el uso de dispositivos electrónicos poco antes de acostarse y promover buenas rutinas de sueño debería ayudar al personal a descansar más por la noche. En cuanto a las políticas públicas para promover el sueño, el informe propone campañas de concienciación pública, retrasar la hora de inicio de las clases y establecer horarios más eficaces para garantizar que los jóvenes duerman lo suficiente.

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