¿Es este el futuro del trabajo?

¿Es este el futuro del trabajo?
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Compadezcamos al trabajador del conocimiento: está demostrado que una cultura arraigada en las reuniones y una jornada laboral dominada por una actividad de correo electrónico insulsa y aislada en silos provocan cortisol y estrés. Atascados en la burocracia y en tareas improductivas, no sorprende que el sentimiento contrario al trabajo haya empezado a aflorar. Como empleadores, ¿de verdad queremos perpetuar una situación en la que la mejor parte de la jornada laboral sea volver a casa?

Durante décadas, los teóricos de la gestión han vaticinado que las organizaciones tendrían que reinventar el concepto de trabajo. Pero parece que ese día por fin ha llegado.

Una economía basada en soluciones

Los modelos alternativos existen desde hace años. Pensemos en el flujo de producción creativa de la industria cinematográfica: profesionales cualificados, como operadores de cámara, maquilladores o técnicos de sonido, se reúnen como parte de un equipo, aportan su componente del proyecto y luego se separan y pasan al siguiente trabajo.

Para los empleadores tradicionales, este enfoque puede parecer algo anárquico e intimidante. Pero las «wirearchies» —organizaciones basadas en comités ágiles y flexibles, en lugar de estructuras jerárquicas rígidas— son cada vez más habituales, especialmente desde la recesión. El trabajo por cuenta propia en el Reino Unido está en su nivel más alto desde que hay registros; el año pasado, una población equivalente a la de Brighton dejó de lado la seguridad de la vida corporativa para crear su propia entidad.

Mercados consolidados como eLance —un foro en línea que permite a las empresas contratar equipos y a los trabajadores independientes mostrar sus capacidades y «pujar» por trabajos— ya no se limitan a la industria creativa. Basta con observar cómo Über, el modelo privado de viajes compartidos, está transformando el negocio tradicional del taxi. O cómo la financiación colectiva a través de plataformas como Kickstarter se ha convertido en una vía reconocida para captar capital de riesgo, en un momento en que los bancos siguen mostrándose reacios a prestar dinero a las empresas emergentes.

A diferencia de quienes están profundamente arraigados en sus empleos y pueden sentirse encorsetados por su puesto o resignarse a la ineficiencia, los profesionales independientes suelen hacer una contribución definida y flexible al trabajo en equipo, guiados por una ética laboral orientada a los resultados. Sin embargo, las empresas deben actuar de forma responsable para evitar menoscabar el salario, la seguridad laboral, la salud, los ingresos de jubilación o los derechos legales de las personas en aras de la flexibilidad a corto plazo.

¿Pueden las empresas hacer que el trabajo sea como el cine?

No hay razón para que los entornos corporativos no puedan fomentar una cultura más flexible y basada en proyectos entre su plantilla permanente. Por ejemplo, las organizaciones caracterizadas por el trabajo por proyectos pueden emular los modelos de mercado mediante plataformas virtuales de talento que permitan a los empleados mostrar la amplitud de sus competencias en un portafolio, en lugar de depender de los mandos intermedios o de los sistemas de recursos humanos para identificar capacidades desaprovechadas. Los trabajadores que dispongan de tiempo, capacidad e intención pueden postularse (o ser invitados) para aportar sus talentos y competencias a oportunidades ajenas a sus funciones establecidas.

Sin duda, hay que supervisar la eficiencia, pero la calidad no debería resentirse, ya que los empleados se acostumbran más a asumir la responsabilidad de su trabajo y sus resultados. Pero, igual de importante, la «socialización» del trabajo puede ser intrínsecamente más gratificante, pues la diversión y la energía de las empresas emergentes se reproducen en un entorno corporativo seguro, sin el riesgo de «ir por libre».

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Este artículo se publica en colaboración con The SAP Community Network. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Tom Loeffert es colaborador de The SAP Community Network.

Imagen: Peatones cruzan una calle en el distrito financiero de Tokio. REUTERS/Yuya Shino.

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