¿El cambio tecnológico es clave en el descenso de la parte de la renta que percibe la mano de obra en EE. UU.?

¿El cambio tecnológico es clave en el descenso de la parte de la renta que percibe la mano de obra en EE. UU.?
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La parte de la renta nacional que percibe la mano de obra estadounidense ha estado a la baja desde 2000, pese a las expectativas económicas de larga data en sentido contrario. Las causas de este descenso han sido objeto de investigaciones contrapuestas y de un intenso debate en los últimos años. Entre las razones que se aducen figuran la externalización de la producción en el extranjero y la globalización, la menor capacidad de negociación de los trabajadores y, la más conocida, la defendida por Thomas Piketty en su libro «El capital en el siglo XXI», es decir, la idea de que el capital se acumula de forma continua en manos de los ricos.

Otra teoría sostiene que la tecnología también podría ser clave en el descenso, no por la velocidad del cambio tecnológico, sino por su sesgo hacia un factor: el trabajo. El mes pasado, la National Bureau of Economic Research publicó un documento de trabajo del economista Robert Z. Lawrence, profesor de la Harvard Kennedy School, que sitúa el cambio tecnológico en el centro del descenso de la parte de la renta estadounidense que percibe el trabajo. Sus conclusiones, sin embargo, contradicen la idea de que los «robots» están robando empleos, una explicación muy extendida. Su tesis se basa en una conclusión sorprendente: que el crecimiento de la productividad en la economía estadounidense se ha inclinado más a favor de los trabajadores en los últimos años, aunque estos no disfrutan de los frutos de ese crecimiento en forma de salarios más altos.

Pero antes de adentrarnos en el artículo de Lawrence, retrocedamos un paso para recordar dos factores importantes en la disminución de la parte de la renta que percibe la mano de obra en Estados Unidos. El primero es lo que los economistas llaman elasticidad marginal de sustitución entre capital y trabajo. En esencia, esto nos indica si una empresa utilizaría más o menos mano de obra si el precio del capital bajara (o viceversa). Una elasticidad inferior a uno significa que ambos factores son complementarios y que una caída del precio del capital aumentaría la demanda de trabajo. Pero si la elasticidad fuera superior a uno, se utilizaría más capital, lo que reduciría la demanda de trabajo. Dicho de otro modo, una elasticidad inferior a uno indica que capital y trabajo son complementarios, mientras que, si la elasticidad es superior a uno, son sustitutivos.

Y luego está la ratio capital-producto de la economía. Es la relación entre el stock de capital invertido previamente en la economía y el valor total de los bienes y servicios producidos en la economía en un año. Observar los movimientos de la ratio capital-producto junto con la elasticidad marginal de sustitución entre capital y trabajo puede arrojar luz sobre las causas del descenso de la parte de la renta que percibe el trabajo

Una forma de que esa parte disminuya es que la ratio capital-producto aumente y la elasticidad sea superior a uno. Esto sería señal de que las empresas recurren cada vez más al capital, ya que el rendimiento del capital no disminuye. Quienes poseen capital obtendrían cada vez más beneficios (a costa del trabajo) al invertirlo. Esta interpretación está en el núcleo de la tesis de Piketty, expuesta en «El capital en el siglo XXI».

La otra vía sería que la elasticidad fuera inferior a uno y que la ratio capital-producto disminuyera. Esta combinación indicaría una tasa de rendimiento del capital creciente, pero las empresas también contratarían mano de obra, ya que ambos factores son complementarios. Sin embargo, el rendimiento del trabajo no sería tan alto como el del capital, lo que desplazaría la renta hacia el capital. Esta sería la explicación de un descenso de la parte de la renta que percibe el trabajo en el marco de un modelo neoclásico tradicional de la economía.

Según Lawrence, los datos muestran una elasticidad inferior a uno, un aumento de la ratio capital-producto y un descenso de la parte de la renta que percibe el trabajo (aunque, por supuesto, todavía existe cierto debate al respecto). ¿Cómo explica Lawrence el descenso de la parte del trabajo? Lawrence sostiene que el crecimiento tecnológico se ha ido sesgando cada vez más hacia el trabajo. Esto significa que la ratio capital-producto efectiva está en realidad disminuyendo, lo que es coherente con un descenso de la parte del trabajo.

El análisis de Lawrence sostiene que la tecnología se ha orientado cada vez más a aumentar la productividad del trabajo y no la del capital, lo que da lugar a un descenso de la ratio capital-producto efectiva. Esto significa que el rendimiento del capital subiría, al igual que la demanda de trabajo. El aumento de la productividad del trabajo equivale a incrementar su oferta, ya que un trabajador más productivo puede producir más de un bien en el mismo tiempo.

Lawrence también sostiene que la baja elasticidad de sustitución entre capital y trabajo es análoga a una demanda de trabajo inelástica, lo que significa que la curva de demanda de trabajo tiene pendiente negativa y es muy pronunciada. El movimiento a lo largo de esa curva —mediante un desplazamiento de la curva de oferta de trabajo— provoca una caída de los salarios mayor que el aumento del empleo. Así pues, aunque esto no es exactamente lo que ocurre, la intuición conduce al mismo resultado final: un descenso de la parte de la renta que percibe el trabajo.

El trabajo de Lawrence es similar a uno elaborado por los economistas Ezra Oberfeld, de la Universidad de Princeton, y Devesh Raval, de la Comisión Federal de Comercio. Ambos también constatan un descenso de la parte de la renta nacional que percibe el trabajo en presencia de una elasticidad de sustitución explicada por un crecimiento tecnológico que favorece al trabajo. Para comprender por qué los trabajadores estadounidenses reciben una parte cada vez menor de la renta nacional, economistas y responsables políticos deben examinar en qué medida las tecnologías que potencian el trabajo son quizá tan importantes como la globalización, la externalización de la producción, el descenso de la sindicalización y el triunfo del capital sobre el trabajo.

Este artículo se publica en colaboración con Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.

Imagen: Una operaria de producción de Ford Motor monta baterías para vehículos eléctricos e híbridos de Ford en la planta de montaje de Ford Rawsonville, en Ypsilanti Twsp (Míchigan), el 7 de noviembre de 2012. REUTERS/Rebecca Cook.

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