¿Está disminuyendo realmente la participación del trabajo en los ingresos?

¿Está disminuyendo realmente la participación del trabajo en los ingresos?
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Desde su publicación, «El capital en el siglo XXI», de Thomas Piketty, ha sido objeto de críticas por diversos motivos. La última oleada se ha centrado en su afirmación de que la participación del trabajo en los ingresos está disminuyendo. Como señaló el titular de un artículo de Greg Ip, del Wall Street Journal, «Thomas Piketty afirma que la participación del trabajo en los ingresos está disminuyendo, ¿pero es así?»

Ip destaca tres investigaciones distintas que cuestionan la tendencia a la baja de la participación del trabajo que Piketty (y otros) han observado. El primer estudio es de Benjamin Bridgman, de la Oficina de Análisis Económico de EE. UU. Bridgman señala que los datos más citados sobre las participaciones del trabajo y del capital son «brutos», es decir, no tienen en cuenta la depreciación de los bienes de capital. Como la maquinaria y los ordenadores se desgastan con el tiempo, una parte de los ingresos debe reinvertirse en la compra de más equipos. Si la depreciación ha aumentado, quizá no haya aumentado la participación del capital en los ingresos netos y quizá no haya disminuido la participación del trabajo. El análisis de Bridgman muestra que la depreciación ha aumentado, lo que reduce la tendencia a la baja de la participación del trabajo en los ingresos. Aun así, esa participación parece seguir disminuyendo.

Otras investigaciones encuentran tendencias similares al tener en cuenta la depreciación. Un estudio de Loukas Karabarbounis y Brent Neiman, de la Universidad de Chicago, concluye que tanto la participación bruta como la neta del trabajo han disminuido. Un artículo de Piketty y Gabriel Zucman, de la London School of Economics, que analiza la participación del capital, también tiene en cuenta la depreciación, pues sus autores señalan que «siempre utilizan conceptos de ingresos y producción netos de depreciación».

La segunda publicación que cita Ip es una entrada de Scott Winship, del Manhattan Institute, que también plantea la cuestión de la depreciación al medir la participación del trabajo. Sin embargo, Winship señala que podría haber problemas de medición relacionados con los ingresos de los trabajadores autónomos o propietarios de empresas. En las cuentas oficiales, estos pagos se registran como capital, pero probablemente deberían contabilizarse como ingresos del trabajo. Investigaciones anteriores ya habían señalado esta cuestión, en particular un artículo de Michael Elsby, de la Universidad de Edimburgo, Bart Jobijn, del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, y Aysegul Sahin, del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Sin embargo, incluso después de contabilizar los ingresos del trabajo de los autónomos, concluyen que la participación del trabajo en los ingresos de Estados Unidos ha disminuido.

El último artículo que destaca Ip es de Matthew Rognlie, estudiante de doctorado del Instituto Tecnológico de Massachusetts, y se debatió la semana pasada como parte de los Brookings Papers on Economic Activity. Rognlie aporta dos ideas principales al debate. La primera es señalar que el aumento de la participación neta del capital en los ingresos se debe casi por completo al sector inmobiliario. En otras palabras, la forma de «capital» que parece recibir ingresos en lugar del trabajo es la vivienda. (Como señala Ip, Rognlie no es el primero en indicarlo.) La segunda es mostrar que, fuera del sector inmobiliario, la participación del capital parece estar impulsada por aumentos del «margen», término que describe el incremento de los beneficios debido a los monopolios en la economía estadounidense.

En cuanto al primer punto de Rognlie, un estudio de Piketty y Zucman desglosa la participación del capital y distingue la contribución de la vivienda. Al igual que Rognlie, concluyen que el capital inmobiliario representa una proporción creciente de los ingresos. Pero, si se excluye la vivienda, Piketty y Zucman concluyen que la participación del capital en Estados Unidos sigue aumentando.

El segundo punto de Rognlie, sobre el poder de mercado y los monopolios, es el que plantea el mayor problema para la famosa desigualdad de Piketty, «r > g» (la rentabilidad del capital es superior a la tasa de crecimiento económico). Rognlie concluye que los cambios en el sector no inmobiliario no se deben a variaciones en el valor del capital, como afirma Piketty, sino a los beneficios monopolísticos.

Dado que el libro de Piketty es, en esencia, una predicción sobre el futuro, es imposible refutarlo en el presente. El trabajo de Rognlie y otras investigaciones podrían poner en duda sus predicciones. Pero el futuro será el juez definitivo. Por ahora, simplemente tenemos otra explicación de lo que posiblemente impulsó la desigualdad en el pasado y la impulsará en el futuro.

Este artículo se publica en colaboración con Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.

Imagen: Trabajadores en la línea de montaje reemplazan las cubiertas traseras de televisores de 32 pulgadas. REUTERS/Chris Keane

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