Vivimos en un mundo de potencial ilimitado. Un mundo en el que la conectividad masiva, la movilidad mejorada y el progreso tecnológico avanzan a un ritmo sin precedentes. Un mundo en el que cada vez mueren menos madres y lactantes durante el parto y en el que más niños y niñas reciben educación.
Sin embargo, pese a los progresos que logra el mundo, muchas personas siguen enfrentando dificultades. La pobreza, los conflictos, la violencia y las normas sociales y de género restrictivas son problemas que aún deben resolverse o eliminarse.
Para los 1800 millones de jóvenes de entre 10 y 24 años que hay hoy en día, persisten varios desafíos concretos. Aunque más jóvenes asisten a la escuela que nunca, en muchas partes del mundo la educación que reciben es de una calidad inaceptablemente baja. En 2016, casi 200 millones de adolescentes y jóvenes de entre 12 y 17 años estaban fuera de la escuela, y muchos nunca habían empezado o completado la educación primaria. En 2017, se estima que el 21,8 % de los jóvenes (de los cuales el 76,9 % eran mujeres) no tenían empleo, no estudiaban ni recibían formación.
La carga es especialmente pesada para quienes se encuentran marginados: mujeres jóvenes y niños que sufren discriminación de género, niños refugiados obligados a huir de sus hogares y jóvenes que viven en zonas remotas o empobrecidas sin acceso a servicios públicos básicos esenciales, y mucho menos a la conectividad digital. Mientras el progreso avanza en algunas zonas geográficas pero no en otras, quienes quedan rezagados encuentran cada vez más difícil ponerse al día.
Aquí es donde la innovación puede ayudar. Los enfoques y herramientas emergentes que surgen gracias a las nuevas tecnologías tienen un enorme potencial para incidir positivamente en la vida de los niños y los jóvenes. Cuando se prueban y aplican en el contexto adecuado, pueden ayudar a moldear el futuro de la infancia. En todo el mundo, ya estamos viendo ejemplos de que esto está ocurriendo.
En países tan diversos como Kirguistán, Colombia, la República Democrática del Congo, Brasil y Mauritania, UNICEF utiliza imágenes satelitales de alta resolución y aplica técnicas de aprendizaje profundo para mapear cada escuela con el fin de proporcionar datos en tiempo real que permitan evaluar la calidad de la conectividad a internet de cada escuela.
El objetivo de Project Connect es crear, con el tiempo, una métrica observable del progreso de la sociedad hacia la garantía de acceso a la información y a las oportunidades para todas las comunidades del planeta. Los datos recopilados del proyecto ayudarán a fundamentar las decisiones programáticas y a garantizar que los recursos destinados a mejorar el acceso se asignen a quienes más los necesitan.
Otro ejemplo de innovación aplicada para ayudar a la próxima generación es la colaboración de UNICEF con Microsoft y la Universidad de Cambridge para hacer frente a la crisis educativa que afecta a los niños y jóvenes afectados por conflictos y desastres naturales. En el marco de la nueva colaboración, UNICEF y sus socios trabajan para desarrollar un «Learning Passport» (Pasaporte de Aprendizaje), una plataforma digital que facilitará oportunidades de aprendizaje para niños y jóvenes cuya educación se ha visto interrumpida por crisis.
El «Pasaporte de Aprendizaje», que se probará en países que acogen a refugiados, migrantes y desplazados internos, pretende facilitar que se ofrezca a los niños en movimiento el nivel educativo adecuado pese a las interrupciones en las oportunidades de aprendizaje. A nivel mundial, 30 millones de niños vivían fuera de su país de origen en 2017. Unos 12 millones de niños eran refugiados y solicitantes de asilo. Millones más se han visto afectados por la migración internacional.
Las soluciones innovadoras también pueden utilizarse para mejorar los esfuerzos programáticos. En China, por ejemplo, UNICEF explora oportunidades con socios, entre ellos universidades y el sector privado, para desarrollar conjuntamente soluciones tecnológicas, como el uso de un chatbot de inteligencia artificial (IA) para difundir conocimientos, recopilar comentarios y medir el impacto de los programas. Queremos seguir trabajando con empresas tecnológicas chinas en asociaciones que aprovechen su plataforma digital, su seguridad de datos de vanguardia y su IA para lograr mejores formas de implementar los programas y soluciones eficientes sobre el terreno para China y los países de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Las formas en que la innovación puede utilizarse en beneficio de la próxima generación son innumerables. ¿Cómo podemos asegurarnos todos de que la innovación beneficie a los jóvenes? Estas son tres formas concretas de empezar:
1. Involucre a los jóvenes en todas las etapas de su proyecto. Los jóvenes son mucho más que simples beneficiarios de la innovación. También pueden ser socios en el desarrollo de soluciones. Involucrar a los jóvenes en todas las etapas, desde la planificación hasta el desarrollo y la retroalimentación, garantiza no solo que su proyecto mantenga el enfoque, sino que también brinda a los jóvenes la oportunidad de ser escuchados y les dota de competencias reales para el mundo laboral.
2. Céntrese en obtener resultados para las niñas y las mujeres jóvenes. Los datos muestran que es probable que las mujeres queden aún más rezagadas debido a la brecha digital. La Unión Internacional de Telecomunicaciones afirma que, a nivel mundial, en 2017 la proporción de hombres que utilizaban internet fue un 12 % superior a la de mujeres, mientras que la Asociación GSM indica que las mujeres tienen un 26 % menos de probabilidades de utilizar internet móvil que los hombres. Cerrar la brecha de género significa que debemos prestar especial atención a que las niñas y las mujeres jóvenes adquieran competencias de alfabetización digital y reciban oportunidades para participar en la fuerza laboral cada vez más digital.
3. Colabore con Generation Unlimited, la asociación mundial de UNICEF para identificar y ampliar soluciones. Generation Unlimited tiene como objetivo reunir a socios públicos y privados y a jóvenes para garantizar que todos los jóvenes de entre 10 y 24 años estén en alguna forma de escolarización, aprendizaje, formación o empleo para 2030. Si dispone de soluciones o tecnologías innovadoras que puedan desarrollarse, modificarse o ampliarse para conectar a los jóvenes con la educación o nuevas competencias, háganoslo saber en genunlimited.org.
Cuando nos unimos —socios públicos y privados, y jóvenes— hacemos que la innovación funcione, garantizando los mejores resultados y el mejor futuro para nosotros y para la próxima generación.



