La inflación en EE. UU. se situó cerca del 8 % en febrero.
Podría aumentar aún más debido al impacto de la invasión rusa de Ucrania.
EE. UU. establece como objetivo una inflación a largo plazo del 2 %, pero acepta que se sitúe «moderadamente por encima» durante algún tiempo.
Los precios al consumidor en Estados Unidos siguieron subiendo en febrero de 2022, después de que la inflación alcanzara en enero su nivel más alto en 40 años. El Índice de Precios al Consumidor para Todos los Consumidores Urbanos (CPI-U) subió un 7,9 % respecto al año anterior, mientras que el índice subyacente, que excluye los precios más volátiles de los alimentos y la energía, aumentó un 6,4 % en los últimos 12 meses. Las lecturas de enero y febrero fueron las más altas desde febrero y enero de 1982, respectivamente, lo que avivó el temor a que la inflación esté fuera de control. El fuerte aumento se produjo pese a que el impacto de la invasión rusa de Ucrania aún no se refleja plenamente en la publicación actual.
Cuando la inflación se disparó en la primavera y a principios del verano de 2021, se debió en gran medida al llamado efecto base, que revirtió el efecto moderador de la pandemia sobre los precios al consumidor un año antes. Al inicio de la pandemia, los precios cayeron debido a una repentina disminución del gasto de los consumidores y de la demanda de combustible, antes de volver lentamente a su trayectoria prepandémica durante el verano y el otoño. Debido a esa caída inicial de los precios al consumidor, las comparaciones interanuales iban a resultar exageradas de todos modos durante un tiempo, pero ya no es así.
En abril de 2021, el Comité Federal de Mercado Abierto afirmó que se proponía mantener la inflación «moderadamente por encima del 2 % durante algún tiempo» antes de subir los tipos de interés para alcanzar una inflación media del 2 % a largo plazo. Aunque seguía sin estar claro cómo definía el comité «moderadamente por encima» y «durante algún tiempo», cada vez resulta más evidente que el objetivo del 2 % está en peligro.
Para eliminar los efectos a corto plazo de la pandemia, calculamos la tasa media anual de inflación durante un período móvil de tres años, lo que dio lugar a una curva que fluctuó en torno al 2 % durante mucho tiempo, hasta que se disparó el verano pasado. En febrero, la tasa media de inflación de tres años subió al 4,3 %, lo que indica claramente que el último repunte de los precios al consumidor es más que una simple anomalía estadística y debe tomarse en serio.




