Esto es lo que nos revela el Reino Unido sobre el impacto de las políticas de salario mínimo

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Los gobiernos de todo el mundo han renovado su interés por las políticas de salario mínimo. Estas han sido más comunes en lugares donde los salarios reales se han estancado, porque el salario mínimo es una herramienta de política pública para generar un aumento salarial en la parte inferior de la distribución salarial. Por ejemplo, Alemania introdujo un salario mínimo nacional en 2015 (Caliendo et al., de próxima publicación), y Seattle y Los Ángeles aprobaron medidas para aumentar progresivamente el salario mínimo a 15,00 dólares por hora para 2018 y 2020, respectivamente (Jardim et al. 2017, Reich et al. 2017).

En un estudio reciente (Giupponi y Machin 2018), analizamos las consecuencias de la introducción del Salario Digno Nacional en el Reino Unido. Tras las elecciones generales de mayo de 2015, el Partido Conservador formó gobierno. El 8 de julio de 2015 convocó un presupuesto de emergencia en el que anunció inesperadamente la introducción del Salario Digno Nacional. Este elevó la tarifa del salario mínimo para los trabajadores de 25 años o más, de 6,70 a 7,20 libras, a partir del 1 de abril de 2016, mientras que el salario mínimo para los trabajadores más jóvenes se mantuvo en el nivel del Salario Mínimo Nacional vigente.

El Salario Digno Nacional cambió la estructura de los salarios mínimos en el Reino Unido. Pasó a haber cinco tarifas salariales en lugar de cuatro, y se modificó la distribución por edades. Ahora existe el Salario Digno Nacional para los trabajadores de 25 años o más y el Salario Mínimo Nacional para los trabajadores de 21 a 24 años, además de una tarifa de desarrollo juvenil para quienes tienen entre 18 y 20 años, una tarifa para trabajadores jóvenes de 16 y 17 años, y un salario mínimo para aprendices.

Nos interesa saber cómo se adaptaron las residencias de mayores de Inglaterra al Salario Digno Nacional y si este tuvo consecuencias para los trabajadores más jóvenes, a quienes no afectaba directamente. El sector de las residencias emplea a un gran número de trabajadores con salarios bajos, por lo que es muy vulnerable a los cambios en los salarios mínimos. Muchos de estos trabajadores tienen 25 años o más, por lo que el sector resulta idóneo para analizar la introducción del Salario Digno Nacional. También requiere mucha mano de obra, y las tarifas que pagan los residentes están reguladas y las abonan las autoridades locales.1 Por eso, es probable que un cambio del salario mínimo tenga un gran efecto en los costes totales y pueda afectar a los trabajadores y las empresas más expuestos al cambio.

El impacto del Salario Digno Nacional en los salarios

Analizamos datos vinculados de trabajadores y empresas de residencias de mayores de Inglaterra, y constatamos que el Salario Digno Nacional afectó considerablemente los salarios de los trabajadores del sector de cuidados. Los círculos negros de la Figura 1 muestran los coeficientes de regresión del crecimiento trimestral del salario por hora en función de la proporción de trabajadores que cobraban menos de 7,20 libras en marzo de 2016. El gráfico aporta pruebas contundentes de que el crecimiento salarial fue sustancialmente mayor en las empresas donde una proporción más elevada de trabajadores cobraba menos que el Salario Digno Nacional un mes antes de su introducción. En otras palabras, el Salario Digno Nacional generó un crecimiento salarial importante en la parte inferior de la distribución de los salarios por hora.

Figura 1 Relación entre la proporción de trabajadores que cobraban menos que el Salario Digno Nacional en marzo de 2016 y el crecimiento salarial trimestral

Image: Conjunto de datos nacional mínimo para la atención social.

Nota: El gráfico muestra los coeficientes de regresión de una regresión del crecimiento salarial trimestral en función de la proporción de trabajadores que cobraban menos que el Salario Digno Nacional en marzo de 2016 (círculos negros), y de una regresión del crecimiento salarial trimestral de los trabajadores menores de 25 años en función de la proporción de trabajadores de 25 años o más que cobraban menos que el Salario Digno Nacional en marzo de 2016 (círculos huecos). Las barras verticales con extremos indican intervalos de confianza del 95 % basados en errores estándar robustos. Las estimaciones son relativas a marzo de 2016. Las regresiones incluyen controles a nivel de empresa para la proporción de mujeres, la proporción de trabajadores con cualificación de enfermería, la proporción de auxiliares de cuidados, la edad media (de todos los trabajadores), la tasa de ocupación y variables ficticias regionales.

A pesar de este aumento salarial, encontramos pocas pruebas de efectos adversos en el empleo y las horas trabajadas. La Figura 2 muestra los coeficientes de una regresión del crecimiento trimestral del empleo en función de la proporción de trabajadores que cobraban menos que el Salario Digno Nacional en marzo de 2016. Ninguno de los coeficientes es estadísticamente distinto de cero. El impacto de los costes salariales provocado por la introducción del Salario Digno Nacional no redujo el crecimiento del empleo en las empresas más afectadas.

Figura 2 Relación entre la proporción de trabajadores que cobraban menos que el Salario Digno Nacional en marzo de 2016 y el crecimiento trimestral del empleo

Image: Conjunto de datos nacional mínimo para la atención social.


Nota: El gráfico muestra los coeficientes de regresión de una regresión del crecimiento trimestral del empleo en función de la proporción de trabajadores que cobraban menos que el SDN en marzo de 2016. Las barras verticales con extremos indican intervalos de confianza del 95 % basados en errores estándar robustos. Las estimaciones son relativas a marzo de 2016. Las regresiones incluyen controles a nivel de empresa para la proporción de mujeres, la proporción de trabajadores con cualificación de enfermería, la proporción de auxiliares de cuidados, la edad media (de todos los trabajadores), la tasa de ocupación y variables ficticias regionales.

El impacto del Salario Digno Nacional en la calidad de los cuidados

La normativa de las autoridades locales permite cambios limitados en las tarifas que pagan los residentes, por lo que es poco probable que las residencias respondieran al impacto salarial aumentando los precios. Es plausible que sufrieran una reducción de sus beneficios, pero no encontramos pruebas de que el Salario Digno Nacional aumentara la probabilidad de cierre de las empresas. Por tanto, la posible reducción de beneficios aún no ha sido suficiente para que las empresas cesen su actividad.

El margen de ajuste utilizado para compensar este impacto en los costes salariales parece ser la calidad de los servicios de cuidados. La Care Quality Commission (CQC), el organismo regulador independiente de la salud y la atención social para adultos en Inglaterra, se encarga de inspeccionar periódicamente y calificar a los proveedores de atención social para adultos. Los informes de sus inspecciones nos proporcionan información sobre la calidad de los cuidados.

La CQC califica a las residencias según si el servicio es seguro, eficaz, atento, responde a las necesidades de las personas y está bien gestionado. Nuestros resultados empíricos revelan un deterioro de los servicios de cuidados en las cinco dimensiones en las residencias más afectadas por el Salario Digno Nacional. En nuestra sociedad envejecida, la necesidad de servicios de cuidados va en aumento; por eso, deberíamos preocuparnos por la capacidad del sector de las residencias para cumplir a largo plazo las normas fundamentales de calidad y seguridad con los niveles de financiación actuales.

Efectos indirectos en los salarios de los trabajadores más jóvenes

El Salario Digno Nacional aumentó específicamente el salario mínimo de los trabajadores de 25 años o más, pero mantuvo en 6,70 libras la tarifa para quienes tenían entre 21 y 24 años. Curiosamente, encontramos pruebas sólidas de que el Salario Digno Nacional generó efectos indirectos positivos en los salarios de estos trabajadores más jóvenes. Al volver a la Figura 1, los círculos huecos muestran los coeficientes estimados mediante una regresión estadística del crecimiento salarial trimestral de los trabajadores menores de 25 años en función de la proporción de trabajadores de más edad que cobraban menos que el Salario Digno Nacional en marzo de 2016. La evolución de los coeficientes de los trabajadores más jóvenes refleja la que encontramos en la muestra completa de auxiliares de cuidados de todos los grupos de edad.

Las empresas podrían verse inducidas a aumentar los salarios de los trabajadores más jóvenes por equidad o por sencillez administrativa. Sin embargo, si la productividad de los jóvenes es inferior al salario actualizado, las empresas podrían intentar reducir al mismo tiempo la proporción de horas trabajadas por los más jóvenes o la proporción de trabajadores jóvenes que emplean. También analizamos si los efectos indirectos positivos en los salarios están asociados a consecuencias negativas para el empleo de los trabajadores más jóvenes, y no encontramos pruebas de efectos indirectos negativos.

Quizá los efectos indirectos positivos en los trabajadores más jóvenes se deban a que tanto los trabajadores como las empresas se preocupan por la equidad salarial y prefieren que quienes realizan el mismo trabajo reciban el mismo salario, independientemente de su edad. Si las preferencias de los trabajadores por la equidad son la única causa de la aparición de estos efectos indirectos en los salarios, deberían ser más fuertes entre los empleados que trabajan en equipo o pueden ver directamente a sus compañeros mientras trabajan.

Repetimos nuestro análisis en el sector de la atención domiciliaria para comprobar si los efectos indirectos responden a las preferencias de los trabajadores o a las de los empleadores. La atención domiciliaria es un servicio de atención social que se presta a personas que viven en su propia casa y necesitan ayuda con sus rutinas de cuidado personal u otras actividades. Por lo general, los auxiliares de atención domiciliaria trabajan individualmente y conducen su propio coche para visitar a sus clientes. A menudo tienen contratos con horarios flexibles, porque su trabajo suele organizarse en visitas domiciliarias breves y fragmentadas.

Por tanto, quienes prestan atención domiciliaria tienen poca interacción cara a cara con sus compañeros de trabajo. Es poco probable que conozcan plenamente las condiciones laborales de sus colegas. Si los efectos indirectos en los salarios se debieran exclusivamente a las preferencias de los trabajadores, esperaríamos que fueran menores entre quienes prestan atención domiciliaria que entre los auxiliares de cuidados. Nuestros resultados indican que los trabajadores de atención domiciliaria experimentaron efectos indirectos en los salarios de magnitud similar a los del sector de las residencias. Parece que la dinámica de equipo y las preferencias de los trabajadores por la equidad no fueron factores clave de los efectos indirectos del salario mínimo.

Otras dos teorías podrían explicar los efectos indirectos a la baja en los salarios. Los empleadores podrían preferir la equidad salarial o buscar sencillez administrativa para reducir al mínimo los costes de gestionar una estructura salarial diversa. No podemos comprobar formalmente cuál de estas dos teorías es más importante, pero la información que recopilamos en las residencias parece respaldar la «hipótesis de la equidad».

Encuestamos a propietarios y responsables de residencias tanto antes como después de la introducción del Salario Digno Nacional y les preguntamos su opinión sobre su nivel. Antes de su introducción, el 43 % de los encuestados consideraba que el nivel del Salario Digno Nacional era adecuado, el 15 % pensaba que era demasiado bajo, el 38 % demasiado alto y el 4 % no tenía opinión. Después de abril de 2016, los encuestados parecían tener una opinión mucho más favorable: el 53 % lo consideraba adecuado, el 20 % demasiado bajo, el 24 % demasiado alto y el 3 % no tenía opinión.

Además, aunque no es raro que los encuestados afirmen que es justo que un trabajador gane un salario digno, nadie menciona la sencillez administrativa como motivo para igualar los salarios de los trabajadores más jóvenes y los de más edad. Por tanto, las preferencias de los empleadores son la explicación más plausible de los efectos indirectos en los salarios.

El principal impacto del cambio en la estructura del salario mínimo se observa en los salarios tanto de los trabajadores de más edad directamente afectados como de los trabajadores más jóvenes afectados indirectamente. No encontramos pruebas de ajustes en el empleo, pero sí un preocupante deterioro de la calidad de los cuidados.

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