En cierto modo, comprar muebles de segunda mano no tiene nada de nuevo: las tiendas de antigüedades lo llevan haciendo desde hace siglos.
Y, sin embargo, la idea de que una gran tienda moderna de muebles —IKEA en Sídney, para ser precisos— revenda muebles usados parece radical.
Esto demuestra cuánto queda por hacer para cambiar la actitud de consumidores y empresas y lograr que adopten una economía circular en lugar de una lineal.
La economía circular se basa en el principio de que nada útil debe desperdiciarse, mientras que el modelo lineal desecha las cosas cuando dejan de ser necesarias.
IKEA es un ejemplo de empresa que está dando prioridad a la transición hacia una economía circular. Este año ganó el Accenture Strategy Award for Circular Economy, que forma parte de los nuevos premios importantes creados por el Foro Económico Mundial y el Foro de Jóvenes Líderes Mundiales.
La nueva iniciativa en Sídney también forma parte de esta estrategia.
Vales por productos rotos
Más de la mitad de los australianos se deshicieron de muebles en los últimos 12 meses; las mesas de centro, los sofás y las sillas encabezaron la lista de artículos que acabaron en vertederos.
Según su informe People & Planet positive 2018
La principal razón para desechar muebles era que estaban rotos; uno de cada cuatro australianos dijo que no sabía cómo reparar objetos.
Sin embargo, el 34% de los australianos afirmó que estaría dispuesto a comprar muebles de segunda mano.
Esto llevó a IKEA a detectar un mercado para reparar y revender sus propios muebles.
Cómo funciona
Los clientes envían por correo electrónico fotos de sus muebles IKEA viejos para que se evalúe si pueden reciclarse. Después pueden llevar a la tienda sus muebles IKEA usados o rotos, sin siquiera desmontarlos, y recibir a cambio un vale por el valor de los muebles antiguos.
En un programa similar en Japón, se vendieron de nuevo a IKEA más de 3.500 artículos durante el primer año.
Recursos valiosos
El programa de recogida hará que el ciclo de vida de los muebles IKEA avance en un circuito, en lugar de seguir una línea recta que termina en un vertedero.

A medida que crezca la población mundial, la reutilización de los recursos será cada vez más crucial.
Y aunque el abandono de la cultura de usar y tirar está cobrando impulso, aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, solo se recicla y reutiliza el 9% de los plásticos del mundo.
«Si las últimas décadas estuvieron marcadas por el consumo masivo, ahora avanzamos hacia una circularidad masiva», afirmó el director ejecutivo de IKEA, Jesper Brodin, en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de Davos de 2018.
Que un minorista de muebles opte por revender y reutilizar sus propios productos desechados es un paso más en ese camino.


