Desde el inicio de la peor crisis financiera en 80 años, la economía mundial ha experimentado un cambio en los patrones de crecimiento tradicionales. Las economías avanzadas han registrado un crecimiento negativo o débil, mientras que los mercados emergentes —en particular las economías BRICS de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— han seguido mostrando un crecimiento sólido.
Hay varias razones para este crecimiento de los mercados emergentes, entre ellas mercados internos más sólidos, aumentos en el precio de las materias primas y un mejor acceso al financiamiento gracias a mayores flujos de capital.
Sin embargo, estas economías emergentes tienen ahora dificultades para mantener este nivel de crecimiento económico rápido. Esto podría tener consecuencias importantes, no solo para el desarrollo económico y social de estos países, sino también para la economía mundial en general.
Muchas de las condiciones favorables que impulsaron este crecimiento han comenzado a desvanecerse y, debido al tamaño y la creciente importancia de los BRICS, el resto del mundo podría verse afectado.
Para respaldar un crecimiento sostenido y estable, los mercados emergentes deben aumentar sus niveles de productividad mediante la introducción de reformas que mejoren el funcionamiento de sus mercados e impulsen la innovación. Una forma de hacerlo es mejorar su infraestructura digital.
El Networked Readiness Index (NRI), cuyos resultados aparecen en la última edición del Global Information Technology Report 2014, mide la capacidad de los distintos países para utilizar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) con el fin de impulsar la competitividad y el bienestar. El NRI muestra que, en general, se ha avanzado poco en los últimos años.
Un análisis detallado de las puntuaciones del NRI muestra que, en general, los resultados en todas las dimensiones de la digitalización se han mantenido estables, en particular en lo que respecta al impacto económico y social de las tecnologías que facilitan el acceso a la información a través de las telecomunicaciones, como internet, las redes inalámbricas y los teléfonos móviles.
Quizá la principal excepción a esta regla ha sido una ligera mejora en el uso de las TIC, lo que refleja los importantes esfuerzos realizados para facilitar un acceso más amplio a las TIC.
En términos comparativos, sin embargo, esta estabilidad en las puntuaciones representa un descenso en las clasificaciones mundiales de los BRICS, ya que otras economías avanzan más rápido en el desarrollo y la explotación de su potencial en TIC. Desde 2012, con la excepción de Rusia, que sube seis posiciones en la clasificación, todas las demás economías BRICS han descendido —en algunos casos de forma significativa— y ahora se encuentran en la mitad de la clasificación. Un análisis más detallado confirma que este descenso en las clasificaciones es especialmente importante en términos de impacto económico y social.
Revertir esta situación requerirá la adopción de estrategias integrales que favorezcan un mejor desarrollo y adopción de las TIC en todos estos países, incluidas las zonas rurales. Aunque la expansión en estas vastas naciones representa un enorme desafío, deben seguir invirtiendo en su infraestructura de TIC y aumentar el acceso.
Además, y es muy importante, para aprovechar todos los beneficios de las TIC, deben fomentarse la innovación y el emprendimiento. Hacerlo generará mayores rendimientos económicos y sociales. Por tanto, fortalecer el marco institucional para apoyar el desarrollo de las TIC y mejorar los sistemas educativos, la base científica y tecnológica y la interacción entre las instituciones de investigación y las empresas locales será clave para el éxito futuro.
Ya está disponible el Global Information Technology Report 2014 del Foro Económico Mundial.
Para conocer más sobre las tendencias tecnológicas, regístrese en el módulo Global Information Technology Outlook de Forum Academy, la plataforma en línea de desarrollo de liderazgo profesional del Foro Económico Mundial
Autor: Beñat Bilbao es economista sénior del Foro Económico Mundial.
Imagen: Una mujer observa un chip de datos durante una feria comercial, el 8 de marzo de 2014. REUTERS/Wolfgang Rattay

