Una mirada al pasado
El concepto de renta básica universal — un pago periódico en efectivo e incondicional que se entrega a todos los miembros de una sociedad — existe desde hace siglos.
En los últimos años, el temor a que la automatización provoque un desempleo generalizado ha puesto el plan bajo los focos y ha dado lugar a varios proyectos piloto para evaluar su viabilidad.
Ahora, un centro de estudios británico llamado New Economics Foundation (NEF) ha publicado un extenso informe en el que analiza 16 de esos proyectos y llega a una conclusión que probablemente desalentará a quienes apoyan la renta básica universal: «No hay pruebas de que ninguna modalidad de renta básica universal pueda ser asequible, inclusiva, suficiente y sostenible al mismo tiempo».
Una sola dirección
Los proyectos analizados por la NEF se llevaron a cabo en países pobres (Kenia, India) y ricos (Canadá, Estados Unidos). También variaban los importes y la duración de los pagos en efectivo, así como las fuentes de financiación y los tipos de personas que los recibían.
Sin embargo, aunque la NEF reconoció que algunos proyectos mejoraron la vida de quienes recibieron los pagos —en algunos casos, al mejorar su salud y sus medios de vida—, ninguno demostró cómo podría la renta básica universal ayudar a toda la población de un país a largo plazo.
Según los autores del informe, «el dinero necesario para financiar un plan adecuado de renta básica universal estaría mejor invertido en reformar los sistemas de protección social y en crear más servicios públicos de mejor calidad».



