Acabamos de publicar el tercer informe trimestral de la Oficina Ejecutiva , encargada de supervisar la ayuda de los donantes y aplicar la reforma de políticas en Yemen. El informe refleja el deterioro de la situación política y de seguridad en Yemen, que sigue obstaculizando la estabilidad macroeconómica del país e impidiéndole encauzar de nuevo su economía hacia un crecimiento sostenido e inclusivo.
La Oficina Ejecutiva comenzó a funcionar en diciembre de 2013 con el mandato de apoyar y supervisar el Marco de Responsabilidad Mutua (MAF, por sus siglas en inglés), firmado por el Gobierno de Yemen y sus asociados internacionales para el desarrollo en septiembre de 2012.
Desde que comenzamos, hemos enfrentado varios desafíos. Uno es la falta de una visión clara, así como de estrategias y planes para identificar las necesidades y adaptar en consecuencia los programas de respuesta. Incluso cuando existe un plan, la escasa capacidad de las instituciones gubernamentales y la falta de coordinación entre los ministerios limitan todo progreso.
Otro desafío es la falta de un cronograma y de un mecanismo de seguimiento eficaz para rastrear el estado y el avance de los compromisos, los proyectos y la reforma de políticas. Tampoco ha habido ningún organismo encargado de supervisar y coordinar las reformas que debían llevar a cabo diversas entidades gubernamentales.
En resumen, el Gobierno de Yemen y sus asociados internacionales para el desarrollo han dedicado considerables esfuerzos a redactar planes de acción, marcos, estrategias, documentos de proyectos y legislación, pero muy poco se ha traducido en resultados.
Creo que, para avanzar, debe abandonarse la actitud de «seguir como siempre». El proceso y las estructuras actuales de Yemen están demostrando ser ineficaces para lograr los cambios a los que aspiramos. Debe dejarse de intentar llevar a cabo reformas mediante grandes comités sin suficiente dedicación. Lo mismo puede decirse de la gestión de proyectos estratégicos clave de gran envergadura mediante los mismos procesos y estructuras que se ocupan de proyectos pequeños.
El Gobierno de Yemen y sus asociados internacionales para el desarrollo deben dar prioridad a acordar un plazo bien definido para el desarrollo y la ejecución de proyectos y el desembolso de fondos de los donantes. Debe establecerse un sistema acelerado para los grandes proyectos de infraestructura. Es necesario identificar los proyectos estancados y acordar cómo rediseñar el enfoque para abordarlos.
Hemos trabajado estrechamente con el Ministerio de Planificación para poner en marcha el Sistema de Información para la Gestión de la Ayuda de Yemen en diciembre de 2014; el sistema piloto ya está operativo. También hemos apoyado al Gobierno para restablecer su membresía en la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas y hemos llegado a un consenso con el sector privado sobre el borrador de una ley de asociación público-privada, presentado al Parlamento en agosto de 2014. Además, estamos apoyando al Ministerio de Electricidad para elaborar un plan de acción detallado para reformar el sector eléctrico de Yemen. Este debería estar listo para enero de 2015.
Estos ejemplos de logros muestran que los desafíos que enfrenta Yemen no son imposibles de abordar. Con un liderazgo firme del Gobierno de Yemen, disposición para explorar enfoques innovadores y el apoyo genuino de los asociados internacionales para el desarrollo, Yemen puede superar estos desafíos y restablecer la estabilidad social y económica.
Esta publicación apareció originalmente en The World Bank
Autora: Amat Al Alim Alsoswa es una líder y activista yemení que trabajó para la ONU como directora regional antes de dirigir la Oficina Ejecutiva.
Imagen: Soldados custodian el edificio del Parlamento yemení durante una reunión de la junta sobre el plan gubernamental de reconciliación nacional en Saná, el 24 de diciembre de 2011. REUTERS/Mohamed al-Sayaghi.



