La desigualdad de ingresos ha aumentado en la mayoría de las economías del G20, y en algunas de ellas de forma significativa. En los últimos tiempos, esta tendencia al alza ha empezado a centrar la atención en políticas para promover un patrón de crecimiento más inclusivo. Este cambio de enfoque también ha estado motivado por la creciente evidencia de investigaciones recientes de que el aumento de la desigualdad puede perjudicar la estabilidad y el crecimiento económicos. La creciente desigualdad no solo puede socavar las perspectivas de crecimiento a más largo plazo, sino que también puede frenar el crecimiento a corto y mediano plazo al debilitar la demanda agregada.
Un elemento clave de la agenda actual del G20 es el fortalecimiento de las políticas para impulsar el crecimiento económico. El año pasado, todos los países del G20 prepararon estrategias de crecimiento, que fueron sometidas a revisión por pares y se finalizaron y publicaron en la cumbre del G20 en Brisbane. Estas estrategias incluían compromisos específicos en materia de políticas macroeconómicas y reformas estructurales para elevar el crecimiento. No prestaban atención explícita a la cuestión de la desigualdad. Sin embargo, este año el tema está recibiendo atención. Los países del G20 están revisando las estrategias de crecimiento preparadas el año pasado para ajustarlas en respuesta a los cambios en las perspectivas económicas y abordar las brechas de política que persisten. Una de las áreas que recibe particular atención en este contexto es el fortalecimiento de las políticas para fomentar un crecimiento más inclusivo. Se ha pedido a los países que, al revisar las estrategias de crecimiento, evalúen cómo afectarían a la desigualdad las estrategias de crecimiento de Brisbane y qué otras medidas de política hacen falta para promover el crecimiento inclusivo. Este proceso está en marcha y cuenta con el apoyo de aportes técnicos de organizaciones internacionales, entre ellas el Banco Mundial. Las estrategias de crecimiento revisadas se finalizarán a tiempo para presentarlas en la próxima cumbre del G20 en Antalya, en noviembre de este año.
Un análisis preliminar muestra que, en conjunto, las principales medidas de política a las que se comprometieron los países del G20 en sus estrategias de crecimiento de Brisbane podrían contribuir a reducir la desigualdad. Sin embargo, es probable que el efecto reductor de la desigualdad sea limitado, sobre todo en comparación con la magnitud del aumento de la desigualdad y los desafíos que plantea. Es evidente que se necesita fortalecer el marco de políticas para fomentar un crecimiento más inclusivo.
Los debates sobre la agenda de políticas para reducir la desigualdad suelen derivar rápidamente y de manera refleja en políticas fiscales redistributivas, que en la mayoría de los casos pueden ser controvertidas. Sin embargo, existe una agenda de reformas pendiente sustancial que debería ser menos controvertida, pues comprende políticas capaces de promover el crecimiento y reducir la desigualdad al mismo tiempo. Estas políticas sinérgicas, beneficiosas para todos, abordan la desigualdad de oportunidades y ayudan a ampliar la participación en el proceso de crecimiento; por ejemplo, las que mejoran el acceso a los mercados, nivelan las condiciones para las empresas grandes y pequeñas, desarrollan las capacidades humanas y eliminan las barreras a la creación de empleo. La tabla siguiente ofrece algunos ejemplos de políticas que los países pueden considerar al revisar la agenda para promover un crecimiento sólido e inclusivo. Por supuesto, las necesidades y prioridades específicas de política varían de un país a otro.
Las políticas redistributivas también tienen un papel importante. Pueden plantear disyuntivas entre crecimiento y equidad. Sin embargo, es posible una «redistribución eficiente». Las políticas tributarias y de transferencias bien diseñadas quizá no perjudiquen el crecimiento o, al menos, pueden minimizar el costo de eficiencia de la redistribución. La clave está en tomar decisiones acertadas de política. Las políticas fiscales pueden diseñarse para promover la equidad y el crecimiento, al tiempo que garantizan la sostenibilidad fiscal. Una vez más, aunque los contextos de política específicos varían de un país a otro, la tabla siguiente ofrece algunos ejemplos de medidas que los países pueden considerar.
La promoción del crecimiento inclusivo y la prosperidad compartida es un elemento central del trabajo analítico y el diálogo sobre políticas que llevan a cabo los equipos del Banco Mundial en los países socios. En el contexto del trabajo en curso del G20 sobre estrategias de crecimiento y crecimiento inclusivo, preguntamos a los equipos del Banco que trabajan en las economías emergentes del G20 lo siguiente: ¿cuáles son las tres medidas de política clave que puede considerar el país para reducir la desigualdad y fomentar el crecimiento inclusivo? Las prioridades de política identificadas por los equipos del Banco se encuadraban predominantemente en la categoría de políticas sinérgicas que pueden favorecer simultáneamente el crecimiento y la equidad. Entre ellas figuraban las reformas del entorno empresarial, el desarrollo de infraestructuras, la mejora del acceso a la educación y la capacitación, las reformas del mercado laboral y el aumento de la participación de las mujeres en la fuerza laboral. También se identificaron medidas tributarias y de transferencias, con especial atención a las redes de protección social bien focalizadas.

Nota: Este esquema sencillo y los ejemplos presentados tienen fines ilustrativos y no pretenden ser exhaustivos.
La coordinación internacional de políticas también tiene un papel que desempeñar. Es claramente necesaria para mantener y reforzar los avances en materia de apertura. El aumento de la desigualdad puede provocar una reacción adversa contra la globalización y el cambio tecnológico. Esto debe abordarse con cuidado e imaginación. La respuesta no debe consistir en limitar la globalización y el cambio tecnológico, ya que se cuentan entre los principales motores del crecimiento económico. Más bien, las políticas deben procurar abordar algunos de los efectos de estas fuerzas, por ejemplo, mediante programas de educación y capacitación para la reconversión profesional y mercados laborales más flexibles que permitan a los trabajadores adaptarse, junto con redes de protección social bien diseñadas que los apoyen durante el proceso de adaptación. También se necesita cooperación internacional en materia tributaria, en especial respecto de los impuestos sobre el capital, dada la movilidad del capital y de los ingresos de capital.
Este artículo se publica en colaboración con el blog «Let’s Talk Development» del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Zia Qureshi es actualmente director de Estrategia y Operaciones en la Oficina del vicepresidente sénior y economista jefe del Banco Mundial.
Imagen: Un niño toca un muro de 45 metros de largo iluminado por rayos de colores. REUTERS/China Daily.

