Cómo gestionar el BAII

Cómo gestionar el BAII
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La decisión de China de crear el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras ha suscitado un animado debate entre gobiernos, expertos en finanzas globales y especialistas en desarrollo. Por desgracia, aunque la misión del BAII cuenta con un apoyo considerable, gran parte de la atención se ha centrado en cuestiones relativas a su gobernanza y sus normas. Esto amenaza con eclipsar un debate mucho más importante sobre el papel que desempeñan las instituciones multilaterales de inversión para apoyar el crecimiento económico en los mercados emergentes y los desafíos que afrontan para lograr ese objetivo.

Los mandatos de los distintos bancos de desarrollo varían. El BAII, por ejemplo, se centrará exclusivamente en las infraestructuras. El Banco Africano de Desarrollo (BAfD), cuya presidencia aspiro actualmente a ocupar, tiene un mandato mucho más amplio. Pero todas estas instituciones comparten un objetivo general: sacar a las personas de la pobreza y promover el desarrollo sostenible.

Los dirigentes de estas organizaciones deben tomar decisiones complejas al asignar sus recursos limitados. Por ejemplo, deben equilibrar la lucha contra la pobreza y el hambre con los esfuerzos por mejorar la igualdad de género, ampliar el acceso a la educación o combatir la corrupción. Tras haber sido ministro de Finanzas y gobernador del banco central de Sierra Leona, y ahora ministro de Asuntos Exteriores, he trabajado durante muchos años con organizaciones internacionales para gestionar estas prioridades contrapuestas mientras supervisaba la revitalización económica de mi propio país en posconflicto.

Nuestros primeros esfuerzos se centraron en desarrollar el «software» del desarrollo posconflicto: educación básica y centros de atención sanitaria, una gobernanza económica y política responsable, y la creación de nuevas redes de protección social. Posteriormente, reorientamos nuestros esfuerzos hacia el «hardware» del desarrollo económico, intensificando la construcción de carreteras e instalaciones energéticas y creando incentivos para la inversión extranjera directa en minería, pesca, agroindustria y desarrollo inmobiliario. Aunque reconocemos que cada país es diferente, las prácticas que adoptamos, los logros que alcanzamos y las lecciones que aprendimos tienen una relevancia más amplia.

Hace quince años, el mundo adoptó los Objetivos de Desarrollo del Milenio para alcanzar metas específicas destinadas a mejorar el bienestar humano en el nuevo siglo. Hoy, pese a los notables éxitos de los ODM, demasiadas metas siguen sin cumplirse. Mientras el mundo se prepara para acordar nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible que sucedan a los ODM, debemos establecer las políticas necesarias para garantizar que las metas puedan alcanzarse.

Un requisito previo para el éxito de cualquier banco de desarrollo u otra institución multilateral es la adhesión a los más altos estándares de transparencia y rendición de cuentas. Sus socios —tanto los inversores como los ciudadanos de toda la comunidad internacional— deben poder evaluar su eficacia. Si no logra inspirar confianza entre sus principales partes interesadas, fracasará.

Una regulación y supervisión adecuadas son cruciales para el éxito de una organización internacional, y unas normas sólidas en materia ambiental, laboral y de adquisiciones son esenciales para la misión de todos los prestamistas para el desarrollo. Los dirigentes de estas instituciones deben recordar siempre a quién sirven en última instancia; las comunidades locales deben tener capacidad para participar en la definición de la agenda de desarrollo, y es preciso hacer más para colaborar directamente con ellas mediante una estructura plenamente descentralizada.

Los mecanismos de rendición de cuentas no son meros instrumentos de auditoría. Son esenciales para el desempeño de cualquier institución financiera. Durante años he aplicado con éxito esta filosofía en Sierra Leona para que nuestro gobierno sea más eficiente y eficaz. Deberían adoptarse principios similares en el BAII, el BAfD y otros prestamistas para el desarrollo.

Además, esos prestamistas no deberían operar de forma aislada. Muchos gobiernos cuentan con años de conocimientos institucionales acumulados. Las instituciones crediticias que no solo aportan dinero, sino que también intercambian ideas, pueden mejorar significativamente los resultados de su trabajo. Establecer alianzas tanto con instituciones nacionales como con otras multilaterales puede ayudarlas a aprovechar conocimientos especializados de todo el mundo.

De hecho, al compartir conocimientos, métodos e investigaciones con sus pares y socios, organizaciones como el BAfD están en mejores condiciones de garantizar que se adopten ampliamente los más altos estándares y las mejores prácticas. Debe prestarse especial atención a ámbitos como las adquisiciones, el seguimiento y la supervisión, y el fortalecimiento de capacidades. Y, por supuesto, deben mantenerse las salvaguardias ambientales y sociales.

El BAfD ya ha incorporado muchas de estas prácticas en su marco operativo, lo que le proporciona una base para seguir creciendo y prestando servicios. Quienes establezcan las políticas, el personal y las prácticas del BAII harían bien en seguir este modelo.

Este artículo se publica en colaboración con Project Syndicate . La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Samura Kamara, ministro de Asuntos Exteriores de Sierra Leona, fue ministro de Finanzas y gobernador del Banco de Sierra Leona.

Imagen: Un hombre habla por teléfono móvil cerca del distrito financiero de Pudong, en Shanghái. REUTERS/Carlos Barria.

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