Cómo reequilibrar la relación de África con China

Cómo reequilibrar la relación de África con China
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Los vínculos económicos del África subsahariana con China han crecido significativamente en este siglo. Pekín se convirtió en el mayor socio comercial del subcontinente en 2009. Pero, para que el África subsahariana se beneficie plenamente de esta relación, ambas partes deben cambiar su comportamiento y actitud.

El espectacular aumento del comercio ha estado impulsado por dos factores: las necesidades energéticas de China y la falta de infraestructura de África. China ha encontrado en África una fuente de energía disponible, mientras que el continente ha acogido con satisfacción la inversión en proyectos de infraestructura muy necesarios.

El desarrollo de la infraestructura beneficiará a África, por ejemplo, al permitir que el continente pueda integrar mejor sus economías.

Pero las relaciones económicas de China con el África subsahariana no están exentas de tensiones. Es necesario abordarlas para que el subcontinente y China fortalezcan sus vínculos y la relación llegue a ser más beneficiosa para ambas partes.

Cuáles son los grandes desafíos

La necesidad primordial es reequilibrar la relación entre China y el África subsahariana.

Un ejemplo práctico de ello es que muchas empresas chinas importan mano de obra de China para trabajar en grandes proyectos. Esto ha transmitido la impresión errónea de que la población local es incapaz de realizar el trabajo necesario. También se ha interpretado como una falta de respeto.

Ninguna relación económica es verdaderamente beneficiosa si no hay transferencia de tecnología ni desarrollo de la capacidad local. Las empresas chinas podrían capacitar fácilmente a los trabajadores locales hasta alcanzar el nivel deseado.

Otra fuente de frustración ha sido la evidencia de que las empresas chinas importan productos de calidad inferior a los países africanos.

Los fabricantes chinos son capaces de producir productos con distintos estándares. Pero no hay razón para que una empresa china fabrique un producto de baja calidad para un importador nigeriano y haga lo contrario para un cliente de Europa o Australia.

Se han dado casos de productores que muestran un producto de mayor calidad al inicio de un contrato y tras recibir un pago inicial. Al abrir el contenedor, el cliente en África ha descubierto que se le suministró un producto de menor calidad.

También es posible que los importadores africanos se confabulen con productores chinos para explotar a los consumidores. Los países africanos deberían protegerse frente a defectos de fabricación y técnicos en los productos importados y garantizar que los productos baratos tengan una calidad adecuada.

Mejorar el control aduanero deficiente sería un buen comienzo.

Acceso recíproco

Una brecha notable en la relación entre China y el África subsahariana es que los emprendedores chinos operan en el continente, mientras que el éxito de las empresas africanas a la hora de establecerse en China es mínimo.

Un obstáculo son los cuellos de botella innecesarios en el sistema de visados. Los africanos pueden vivir temporalmente en China como estudiantes, empresarios o profesores de inglés, aunque existe un sesgo a favor de las personas caucásicas de Europa, Canadá o Australia. La renovación de los permisos de trabajo para los africanos que están legítimamente en China ha mejorado, pero queda mucho por hacer.

La iniciativa de Empresas de propiedad totalmente extranjera es un paso en la dirección correcta. Esta permite a los extranjeros iniciar un negocio en la China continental por cuenta propia, sin un inversor chino.

Permite obtener un visado renovable de un año para un director ejecutivo y cuatro empleados extranjeros. El principal desafío es que exige muchos fondos del país extranjero y trámites que un emprendedor que inicia un negocio quizá no pueda costear.

Las empresas y los gobiernos africanos también podrían tomar medidas para mejorar el acceso a China. Los emprendedores deberían aprender más sobre la cultura china, incluido el mandarín y el cantonés.

Se debería reforzar a las embajadas con expertos que conozcan China, en particular su economía, ventajas competitivas y comercio. Los gobiernos también deberían publicar información comercial actualizada en sus sitios web, tal como estipula el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio.

Qué debe hacer África

África también tiene mucho que hacer. Es necesario establecer y aplicar regulaciones ambientales eficaces para garantizar que se exploten los recursos con un deterioro ambiental mínimo.

Por ejemplo, los gobiernos podrían exigir a los exportadores de madera que repongan los árboles que talen, a fin de evitar la deforestación y la pérdida de biodiversidad.

África también debería aumentar su capacidad para procesar productos , lo que generaría empleo. Un ejemplo sería empezar a utilizar la madera localmente en lugar de exportar la madera en bruto.

A medida que los países africanos abran sus mercados a China, también deberían establecer medidas para proteger sus economías. El apoyo a los precios de mercado mediante la garantía de precios para determinados productos podría distorsionar el comercio, pero beneficiaría a ciertas economías.

Otra estrategia que podría proteger las economías locales consiste en diseñar un mecanismo por el cual quienes salen ganando, como los comerciantes y exportadores, compensen a quienes salen perdiendo, como los trabajadores, en una transacción.

Y los mercados deberían diferenciarse de tal manera que los productos destinados a la exportación resulten atractivos para el mercado chino, sin comprometer la calidad en el mercado interno.

Los países africanos también deberían estudiar la posibilidad de unirse al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, iniciativa impulsada por China, (AIIB) como miembros no regionales. Egipto y Sudáfrica ya son miembros fundadores del AIIB.

Unirse a la iniciativa redundaría en beneficio de los países del África subsahariana. El banco tiene el potencial de transformar el panorama del desarrollo al crear un posible competidor del Banco Mundial. También será otra fuente de asistencia técnica y financiera.

Agradecemos especialmente a Adedeji Ayodeji Adekunle, en Shanghái, por proporcionar información actualizada.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Bamidele Adekunle es profesor adjunto de SEDRD en la Universidad de Guelph y profesor contratado en la Ted Rogers School of Management de la Universidad de Ryerson, en la Universidad de Guelph.

Imagen: Se ven las balanzas de la justicia en el Parlamento de Bretaña, durante el juicio relativo a las víctimas del accidente del Queen Mary 2, en Rennes, al oeste de Francia, el 2 de abril de 2009. REUTERS/Stephane Mahe.

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