Cómo mejorar la industria de semillas de África

Cómo mejorar la industria de semillas de África
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La industria de semillas en el África subsahariana es informal por naturaleza, ya que alrededor del 80 % de los agricultores guarda y resiembra semillas de un año para otro. Esto les proporciona seguridad de acceso. Sin embargo, las variedades mejoradas, incluidas las de alto rendimiento y los cultivos híbridos, incrementarán la productividad y los ingresos.

Para que estas semillas lleguen a manos de los agricultores, se necesita un sistema de comercialización y distribución mejor. Las pequeñas y medianas empresas locales de semillas tienen una ventaja comparativa para llegar a este mercado desatendido debido a su tamaño y a su alcance en el mercado.

Ha habido una preocupación considerable por el posible control del sector de semillas de África por parte de grandes corporaciones. Si bien estas empresas siguen operando en la mayoría de los países, cabe señalar que el sector de semillas de África está dominado actualmente por nuevas empresas emergentes locales.

Estas empresas están bien posicionadas para promover la seguridad alimentaria y mejorar los medios de vida de las comunidades rurales marginadas. Podrían ayudar a impulsar la incipiente industria de semillas, pero necesitan un mejor acceso al crédito, a instalaciones de investigación y a recursos humanos para alcanzar todo su potencial.

¿Qué está frenando al sector en África?

La industria de semillas en el África subsahariana sufre cinco niveles de cuellos de botella.

Los primeros son las políticas técnicas y de carácter político. Los procedimientos de importación en Tanzania, por ejemplo, son lo bastante engorrosos como para disuadir las importaciones de semillas. En Zimbabue, durante la crisis económica, el gobierno prohibió la exportación de semillas.

En segundo lugar, establecer una empresa de semillas tiene un coste inicial elevado, lo que exige acceso al crédito. La empresa también necesita instalaciones de investigación fiables y recursos humanos cualificados.

En tercer lugar, la producción de semillas sufre por la falta de insumos adecuados y adaptados, por los costes de producción elevados y la falta de crédito a la producción, y por las malas condiciones meteorológicas y las políticas de tierras desfavorables.

En cuarto lugar, la deficiente infraestructura de la cadena de valor, como las redes minoristas o los puntos de venta deficientes, compromete la comercialización y el acceso a los agricultores.

Y por último, los agricultores tienden a tener una demanda baja de semillas.

Durante las últimas cinco décadas, India ha transformado el sector mediante intervenciones específicas, lo que demuestra que los grandes cambios son posibles con el enfoque adecuado.

Lo que hizo India

Millones de pequeños agricultores de India viven en entornos hostiles, donde las precipitaciones son escasas y no se dispone de riego ni de fertilizantes. En estas zonas, muchos agricultores llevan mucho tiempo cultivando sorgo y mijo perla.

Sin embargo, la producción de estos cultivos era baja, al igual que los ingresos de los agricultores. Esta situación cambió cuando se desarrollaron y distribuyeron, a partir de la década de 1970, variedades mejoradas de mayor rendimiento.

Desde entonces, una sucesión de variedades más productivas y resistentes a las enfermedades ha incrementado los rendimientos de los agricultores y ha mejorado los medios de vida de unos 6 millones de hogares productores de mijo y 3 millones de hogares productores de sorgo. Aunque la financiación pública fue clave para desarrollar este material genético mejorado, las empresas privadas de semillas han contribuido a garantizar que estos avances llegaran al mayor número posible de agricultores indios.

Tres intervenciones clave aumentaron las inversiones en la mejora de cultivos en la década de 1970. Se trató del desarrollo de sistemas de semillas eficientes, de una incorporación gradual del sector privado en los años 1980 y de la liberalización de la industria india de semillas a finales de los años 1990.

Al comienzo de la Revolución Verde, India decidió crear corporaciones estatales de semillas. Poco a poco, estas sustituyeron a los departamentos estatales de producción de semillas y sentaron las bases incipientes de una industria formal de semillas. Pero la industria estaba muy regulada, con una entrada limitada y una escasa formación de grandes empresas privadas nacionales o extranjeras.

En 1971, India comenzó a desregular el sector de semillas, flexibilizando las restricciones a las importaciones de semillas. También permitió la entrada de empresas privadas. Esto, combinado con una nueva política de semillas en 1988, impulsó un enorme crecimiento del suministro de semillas del sector privado.

La mejora del sorgo y del mijo perla por parte de empresas privadas comenzó alrededor de 1970, cuando cuatro empresas tenían sus propios programas de mejora de sorgo y mijo perla. En 1985, este número había aumentado a 10.

Una razón importante de este crecimiento exponencial fue la sólida investigación del sector público sobre el sorgo y el mijo. Los centros internacionales de investigación agrícola intercambiaron material de mejora con instituciones de investigación públicas y privadas. Los centros nacionales de investigación agrícola y las universidades también suministraron semilla de cría a las empresas privadas de semillas.

Los resultados

Actualmente, el mercado indio de semillas agrícolas es uno de los más grandes del mundo. Más de 60 empresas privadas de semillas suministran mijo perla mejorado a los pequeños agricultores y representan el 82 % del suministro total de semillas, mientras que más de 40 empresas suministran sorgo mejorado, que representa el 75 % del suministro.

Muchas de estas empresas se benefician de la disponibilidad de investigación pública sobre mijo perla y sorgo mejorados, así como de innovadoras alianzas que difunden nuevos materiales al sector privado.

Los beneficiarios últimos de este sistema público-privado son los millones de pequeños agricultores que cultivan sorgo y mijo. Las agencias de investigación públicas aportan materiales genéticos y conocimientos científicos para mejorar las variedades de cultivo cuando los incentivos para la participación del sector privado son limitados.

Posteriormente, las empresas privadas asumen el desarrollo final de nuevas variedades y la distribución de semillas. De este modo, los beneficios de las mejoras de los cultivos llegan directamente a los agricultores, que los consideran lo bastante valiosos como para respaldarlos económicamente.

Los tres elementos de la intervención india para mejorar los híbridos de sorgo y mijo perla fueron importantes. Las inversiones en investigación pública de mejora vegetal y de gestión de cultivos fueron realizadas por el gobierno nacional, los gobiernos estatales y los centros internacionales de investigación agrícola.

El gobierno indio, con la ayuda de donantes, realizó importantes inversiones en corporaciones gubernamentales que multiplicaron las semillas no solo de trigo, arroz y maíz, sino también de mijo perla y sorgo. Nuevas leyes permitieron a las pequeñas empresas entrar en el sector.

India liberalizó el sector de semillas a partir de mediados de la década de 1980. Abrió la puerta a la inversión de grandes empresas indias y permitió la inversión extranjera directa en el sector.

Este cambio, junto con las inversiones continuas en mejora vegetal pública y en alianzas público-privadas, ha seguido proporcionando a las empresas privadas un flujo constante de materiales genéticos para desarrollar híbridos patentados. El resultado es un suministro dinámico y sostenible de semillas de nuevos cultivares resistentes a la sequía y a numerosas plagas y enfermedades.

Lo que África ha hecho hasta ahora

Desde 2003, el Programa Semillas para el Desarrollo en el este y el sur de África ha pretendido mejorar el acceso a variedades de semillas asequibles y de calidad para los pequeños agricultores. Uno de los principales ejes ha sido la formación en gestión de más de 30 pequeñas y medianas empresas locales de semillas.

El programa convoca becas para formación en gestión. Además, cuenta con un área de investigación que realiza estudios de mercado sobre el sector de semillas en toda la región.

Las empresas seleccionadas para participar venden semillas que son, de media, un 20 % más baratas que las de las grandes empresas de semillas, y llegan a la base de clientes prevista. Más del 80 % de las ventas se destina a pequeños agricultores.

La semilla es para la agricultura lo que los microprocesadores son para la informática. Desarrollar la capacidad para crear y comercializar semillas de calidad adaptadas a los diversos entornos de África determinará las perspectivas agrícolas del continente.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Calestous Juma es profesor de práctica de Desarrollo Internacional en la Harvard Kennedy School (HKS).

Imagen: Los agricultores etíopes Mandefro Tesfaye (izq.) y Tayto Mesfin recogen trigo en su campo de Abay, al norte de la capital de Etiopía, Addis Abeba, el 21 de octubre de 2009. REUTERS/Barry Malone

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