Cómo crear cadenas de suministro sostenibles

Cómo crear cadenas de suministro sostenibles
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La globalización ha sido fundamental para sacar de la pobreza a muchos millones de personas. La desagregación y externalización de la producción por parte de los fabricantes occidentales ha impulsado la industrialización de los países en desarrollo y la consiguiente mejora del nivel de vida. Aunque esto es así, los fabricantes y minoristas tienen el deber de conocer plenamente las prácticas medioambientales y las condiciones laborales de sus proveedores, y de tomar medidas activas para garantizar que cumplan una norma aceptable a escala mundial. No se trata solo de una responsabilidad moral, sino también de algo que conviene a sus propios intereses comerciales a largo plazo.

Hay muchos ejemplos de prácticas en las cadenas de suministro de fabricantes globales que distan mucho de lo que se consideraría un comportamiento aceptable en los mercados occidentales. Por ejemplo, los calendarios de entrega justo a tiempo y los ciclos de fabricación cortos del sector electrónico han llevado a fabricantes contratistas de productos electrónicos en China a imponer prácticas laborales irrazonables y perjudiciales para la salud con el fin de satisfacer la demanda. En el sector de la «moda rápida», el derrumbe de la fábrica Rana Plaza en Bangladesh fue un ejemplo de cómo la falta de responsabilidad asumida por muchos minoristas y fabricantes occidentales respecto a las condiciones laborales del personal de sus proveedores provocó una pérdida de vidas significativa. Incluso en Europa, la economía del comercio minorista electrónico hace que muchos repartidores trabajen jornadas excesivas por remuneraciones insostenibles.

En muchos casos, el problema llega al núcleo mismo de la estrategia corporativa de la cadena de suministro. Falta una «visión integral» respecto a los tres objetivos de rentabilidad, conciencia medioambiental y conciencia social, la llamada «ventaja triple». Lo que muchas empresas no comprenden es que los beneficios y los resultados socioambientales son complementarios, no contradictorios.

En un proyecto realizado recientemente por el Foro Económico Mundial con el apoyo de la consultora Accenture, se constató que, al poner en marcha proyectos en los que coinciden beneficios sociales, medioambientales y económicos, los costes pueden reducirse entre un 9 y un 16 %; los ingresos pueden aumentar entre un 5 y un 20 %; el valor de marca aumenta entre un 15 y un 30 %; mejoran las normas laborales y las emisiones de GEI disminuyen entre un 13 y un 22 %.

Las empresas más inteligentes reconocen que adoptar prácticas operativas sostenibles puede aportar grandes beneficios. Por ejemplo, las empresas que imparten formación a los conductores obtienen una serie de ventajas. Los vehículos se conducen de forma más eficiente, lo que reduce los costes y aumenta los beneficios. Sin embargo, un estilo de conducción más eficiente también reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, es más seguro para los conductores y los peatones o ciclistas y, por consiguiente, reduce el riesgo para la marca de una empresa, así como los costes de seguros y litigios.

El enfoque de la «ventaja triple» en la gestión de la cadena de suministro es fundamental para garantizar la sostenibilidad a largo plazo, aunque lograr un equilibrio entre cada uno de estos «pilares» esenciales —la viabilidad económica, la responsabilidad medioambiental y la responsabilidad social— supone un desafío. Está claro que las cuestiones económicas, medioambientales y sociales están estrechamente vinculadas, entretejidas en relaciones de profunda dependencia. Para garantizar un futuro sostenible a largo plazo para las cadenas de suministro globales, las empresas deben crear valor mediante enfoques colaborativos que involucren a múltiples partes interesadas, sin perjudicar el medio ambiente ni afectar negativamente al bienestar de las personas.

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Autor: John Manners-Bell es el presidente del Consejo de la Agenda Global sobre Logística y Cadena de Suministro del Foro Económico Mundial. La Red de Consejos de la Agenda Global del Foro Económico Mundial es la principal red interdisciplinaria de conocimiento del mundo dedicada a promover ideas innovadoras sobre cuestiones, regiones e industrias de importancia mundial, y a poner en marcha proyectos, campañas y eventos en beneficio del público.

Imagen: El edificio Pierre visto a través de una escalera. REUTERS/Adrees Latif.

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