Tras la crisis financiera de 2008, el sistema financiero de Canadá resistió notablemente bien, convirtiéndose en la envidia de sus pares del Grupo de los Siete. Esta resiliencia relativa fue particularmente notable si se considera que su socio comercial y financiero más importante, Estados Unidos, fue el epicentro de la crisis.
Parte del éxito de Canadá radica en que su sistema bancario está dominado por un puñado de grandes entidades bien capitalizadas, con modelos de negocio seguros, conservadores y rentables, concentrados en los préstamos hipotecarios; gran parte de estos está cubierta por seguros hipotecarios y respaldada por el gobierno federal. Pese a este historial envidiable y a la solidez del sistema financiero, debemos vigilar ciertos riesgos financieros.
Riesgos que conviene vigilar
El reciente informe del FMI sobre la economía de Canadá plantea algunas preocupaciones tras la considerable caída de los precios del petróleo. Las dos principales áreas de vulnerabilidad interna de la economía son sus mercados inmobiliarios recalentados y el elevado endeudamiento de los hogares.
Aunque los niveles de endeudamiento de los hogares parecen haberse estabilizado recientemente, han aumentado hasta alcanzar máximos históricos durante la última década, superando el 150 por ciento de los ingresos disponibles, uno de los niveles más altos entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Mientras tanto, los precios de la vivienda han subido más del 60 por ciento en todo el país desde 2000. Las principales áreas metropolitanas han encabezado el aumento de los precios, entre ellas Toronto, Calgary y Vancouver; esta última ocupó recientemente el segundo lugar entre las ciudades con menor asequibilidad del mundo, después de Hong Kong. Sin embargo, ante el deterioro de los términos de intercambio, el menor crecimiento y las perspectivas de tasas de interés más altas en Estados Unidos, el sobrevalorado mercado inmobiliario de Canadá podría estar enfriándose. Por ejemplo, hay indicios recientes de que la relación entre las viviendas puestas a la venta y las ventas está aumentando notablemente en Alberta, rica en petróleo, y habrá que vigilar el riesgo de un aterrizaje brusco.
Durante los últimos años, Canadá ha tomado numerosas medidas para reducir las vulnerabilidades de la economía mediante políticas destinadas a hacer más seguras las instituciones financieras y el sistema financiero en su conjunto.
Por ejemplo, la desaceleración del crecimiento del crédito hipotecario y la mayor calidad de los prestatarios parecen ser resultado directo de normas de concesión de préstamos más estrictas (como períodos de amortización más cortos, pagos iniciales más elevados y límites al precio de la vivienda) para las hipotecas aseguradas.
Es posible que estas medidas solo hayan sido parcialmente eficaces para contener el crecimiento del crédito. Una posible señal de «filtración» a raíz del endurecimiento de las normas financieras en Canadá —un problema general que pueden afrontar los países tras endurecerlas— es el papel cada vez mayor de las hipotecas no aseguradas. Estos préstamos, con una relación préstamo-valor inferior al 80 por ciento, no están sujetos al mismo endurecimiento regulatorio. Actualmente representan la mayor parte de las nuevas hipotecas y contribuyen a impulsar la demanda de vivienda. Por ejemplo, los aumentos de los precios de la vivienda concentrados en casas unifamiliares de mercados inmobiliarios de rápido crecimiento parecen estar vinculados a las hipotecas no aseguradas. Si los riesgos financieros vuelven a aumentar, es posible que las autoridades deban tomar nuevas medidas para endurecer las normas aplicables a estos préstamos.
A largo plazo, Canadá también se beneficiaría de reformar el papel del gobierno en los seguros hipotecarios y reducir la exposición de los contribuyentes a los riesgos asociados. Limitar la garantía federal aumentaría la distribución de riesgos con el sector privado y podría fomentar aún más la prudencia. Sin embargo, dada la dependencia actual del sistema de las hipotecas aseguradas, los cambios tendrían que ser graduales para alentar paulatinamente una mayor participación del sector privado a medida que disminuye la del sector público.
Conectar los puntos
¿Qué más puede hacer Canadá para mejorar la resiliencia del sistema financiero?
De cara al futuro, una cuestión más amplia es fortalecer los marcos de políticas de Canadá destinados a mantener la seguridad del sistema financiero en su conjunto. Sin embargo, existe un debate saludable sobre qué enfoque funciona mejor. Si bien la cooperación informal entre organismos clave funcionó bien durante la crisis, las perturbaciones futuras inevitablemente serán distintas. Desde nuestra perspectiva en el FMI, contar de antemano con marcos sólidos y mecanismos más formales para identificar y responder a futuras perturbaciones reforzaría la resiliencia.
Conviene considerar dos medidas clave.
En primer lugar, otorgar a una sola entidad el mandato de supervisar macroprudencialmente el sistema financiero en su conjunto fortalecería la rendición de cuentas y reforzaría la capacidad de las autoridades para identificar y responder a posibles crisis futuras. Este organismo debería contar con una participación lo suficientemente amplia como para «conectar los puntos» y formar una visión completa e integrada de los riesgos sistémicos, así como con facultades para recopilar los datos necesarios.
En segundo lugar, establecer un marco de coordinación que facilite la toma oportuna de decisiones y ponga a prueba la capacidad de las autoridades federales y provinciales para responder a escenarios de crisis mejoraría la preparación ante las crisis. Ampliar los mecanismos institucionales y los marcos en esta dirección puede ayudar a reforzar tanto la capacidad como la disposición para actuar, especialmente en momentos de tensión financiera, y fortalecer el sistema financiero y la economía de Canadá.
Este artículo se publica en colaboración con IMF Direct. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Hamid Faruqee es un alto funcionario del Fondo Monetario Internacional. Andrea Pescatori es economista del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.
Imagen: Una bandera canadiense se refleja en una ventana decorada con hojas de arce y células fotovoltaicas funcionales. CRÉDITOS: Stefano Paltera/Solar Decathlon.



