«¿Decide qué tipo de ropa ponerse según sus propias preferencias?» Esa es una pregunta de un cuestionario diseñado para evaluar si el Proyecto de Empoderamiento y Reducción de la Pobreza de Tamil Nadu (parte del Proyecto Pudhu Vaazhvu o PVP) está teniendo realmente un impacto en el empoderamiento de las mujeres. La pregunta tuvo gran resonancia entre las beneficiarias del proyecto que conocí. Para ellas, era un indicador clave del empoderamiento. Puede que se deba a que la elaboró un grupo de mujeres para quienes está diseñado el proyecto.
Me atrajo el proyecto en Tamil Nadu porque se encuentra en la intersección de dos preocupaciones que tengo actualmente: promover un mejor seguimiento y evaluación, y evaluar el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para mejorar las prácticas de desarrollo. El contexto es una serie de quejas que se oyen con frecuencia sobre el seguimiento de proyectos: es una «industria extractiva» que impone una carga a beneficiarios y personal al exigirles que produzcan información que consideran irrelevante. Además, la información que logra producir es demasiado lenta y escasa para permitir corregir el rumbo y mejorar. Sin embargo, en teoría y con los incentivos adecuados, las TIC deberían poder remediar esta situación. Deberían hacer que recopilar mejor información resulte más barato y sencillo, permitir hacerlo de forma más inclusiva y ponerla a disposición de quienes toman decisiones en todos los niveles oportunamente.
Entra en escena el Observatorio Social, una iniciativa del DEC. Busca integrar herramientas de diagnóstico y ciclos de retroalimentación en la implementación del PVP y de proyectos similares de medios de vida en India. Se trata de proyectos complejos, que operan en cientos o miles de localidades. Tienen múltiples objetivos y muchos componentes: capacitación laboral, préstamos para actividades que van desde la producción lechera hasta la fabricación de toallas sanitarias, e incluso clases de defensa personal. Por eso es difícil saber qué ocurre sin mucha información. Para ofrecer retroalimentación útil, el Observatorio Social despliega diversas herramientas, entre ellas ensayos controlados aleatorizados (que podrían considerarse extractivos, pero son concluyentes), sistemas de información de gestión conectados a Internet y el «seguimiento P», un enfoque participativo para el monitoreo.
El seguimiento P se basa en algunas innovaciones. Primero, como su nombre indica, el cuestionario se diseñó de forma participativa junto con un grupo de beneficiarias, para garantizar que la información se considere pertinente. De hecho, las mujeres que conocí dijeron que el propio acto de administrar y responder el cuestionario tuvo un efecto de concientización. (El cuestionario no es específico de cada aldea; tras las pruebas, se estandarizó para su uso en todo el estado). Segundo, está diseñado para que lo administre el personal local, no un contratista externo. Tercero, su propósito no es solo informar a la dirección del proyecto de niveles superiores, sino también proporcionar información útil para la acción en las aldeas.
Las TIC desempeñan un papel importante. Los cuestionarios se administran mediante un programa para tabletas y los datos se recopilan a través de conexiones a Internet en las aldeas. (Estas conexiones también permiten a los aldeanos comprar billetes de tren, pagar las facturas de electricidad y consultar las calificaciones de los exámenes sin tener que viajar durante horas y hacer cola). La automatización del cuestionario facilita la capacitación de los entrevistadores locales. Y cuesta imaginar cómo podría el Observatorio Social alcanzar su objetivo de ampliar el programa hasta llegar a un millón de encuestados y proporcionar información anual oportuna mediante encuestas tradicionales en papel.
Lo más interesante es que el Observatorio Social abordó el problema de cómo hacer que este enorme conjunto de información sea fácil de asimilar. Este problema afecta a todos los productores de datos, grandes o no, y es particularmente difícil cuando muchos usuarios son analfabetos. El Observatorio encargó una visualización gráfica interactiva que permite a una aldea comparar su desempeño con el de las localidades vecinas, lo que fomenta una competencia sana. Vi una prueba de esta interfaz con un grupo de aldeanos, que comprendió de inmediato un gráfico de bello diseño que representaba cuatro aspectos del control de las mujeres sobre el matrimonio.
Como tantas ideas prometedoras que estamos examinando para el Informe sobre el desarrollo mundial 2016, el seguimiento P sigue en fase de demostración. Han completado 15 000 de las 32 000 entrevistas en un distrito piloto, y llegar al millón previsto supondrá un gran salto. Otro reto será incorporar el uso de los datos anuales del seguimiento P a la implementación del proyecto en todos los niveles. El suministro de información es solo la mitad de la tarea. Por eso, espero recibir comentarios sobre el sistema de retroalimentación.
Este artículo se publicó originalmente en el blog Let’s Talk Development del Banco Mundial. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para mantenerse al día con la Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Ken Chomitz es asesor sénior del Grupo de Evaluación Independiente del Banco Mundial y coautor del Informe sobre el desarrollo mundial 2016 sobre desarrollo digital.
Imagen: Una mujer con un bebé a la espalda observa un asentamiento informal en la capital, Luanda, el 30 de agosto de 2012. REUTERS/Siphiwe Sibeko.

