Cómo impulsar los negocios mediante la confianza en África

Cómo impulsar los negocios mediante la confianza en África
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Las empresas pueden contribuir a generar confianza y transformar la vida de los ciudadanos de África mediante una mayor participación, transparencia y colaboración.

No cabe duda de que el éxito de África merece ser reconocido y celebrado. En el reciente Foro Económico Mundial sobre África, se habló mucho del claro y bien documentado progreso de África. Por ejemplo, la inversión extranjera directa en el continente se ha más que triplicado en los últimos 15 años, mientras que se prevé que el PIB aumente más de un 6 por ciento anual durante la próxima década. La esperanza de vida ha aumentado más de un 10 por ciento en muchos países, mientras que las tasas de VIH y otras enfermedades se han desplomado. Organizaciones del foro como la Africa Leadership Academy, el Mara Group y Spring AGE muestran cómo está surgiendo una nueva generación para liderar un cambio económico y social positivo.

Pero los debates también pusieron de relieve que la falta de rendición de cuentas empresarial está poniendo en riesgo parte de este progreso. Tomemos como ejemplo la corrupción, un problema que se clasifica sistemáticamente entre los tres principales riesgos para las empresas en el continente. El año pasado, un estudio de PwC indicó que el 76 por ciento de los directores ejecutivos de África considera que la corrupción amenaza el crecimiento. Los flujos financieros ilícitos son otro problema crítico: África pierde más de 50.000 millones de dólares al año como resultado de estos flujos, según un Grupo de Alto Nivel dirigido por Thabo Mbeki. Esa cifra supera en más del doble la ayuda anual al desarrollo que recibe el continente y consiste, en gran medida, no en transferencias a través de redes delictivas, sino en la manipulación de precios comerciales y los precios de transferencia por parte de empresas legítimas.

Para que África alcance realmente su potencial, esto tiene que cambiar, y hará falta un proceso no solo de cumplimiento y aplicación de las normas, sino también de esfuerzos para generar confianza y entendimiento entre los gobiernos y las empresas. Hacer negocios en la región no exige prácticas corruptas ni comportamientos ilícitos si las empresas pueden dejar claro que están comprometidas a largo plazo, más allá de cualquier operación concreta. Los gobiernos cambian, y si las empresas actúan con integridad desde el principio, estarán en una posición mucho mejor para generar valor con el tiempo para sus accionistas y los ciudadanos.

Jay Ireland, director ejecutivo de GE Africa, ha hablado anteriormente de un enfoque de «del país a la empresa»; por ejemplo, mediante el cual se abordan «las necesidades de desarrollo a largo plazo del país» «con independencia de cualquier transacción concreta». Los esfuerzos por crear cadenas de suministro locales y desarrollar competencias y conocimientos no solo favorecen los resultados, sino que también respaldan la aparición de un cliente nuevo y mejor informado.

En las reuniones del FEM, tanto Centum de Kenia como el Sahara Group de Nigeria hablaron de sus esfuerzos no solo por fomentar una cultura de rendición de cuentas y transparencia en sus empresas, sino también en estas sociedades en un sentido más amplio. Sahara Group está empezando a trabajar con estudiantes y a impartirles formación en universidades de todo el país sobre cuestiones de rendición de cuentas, por ejemplo, porque entiende que una generación que valora la integridad será tanto un mejor personal como una mejor base de consumidores.

Los debates en Ciudad del Cabo también dejaron claro que las empresas que respaldan los negocios legítimos en toda África pueden ayudar también a los gobiernos, haciendo más transparente la información y reforzando las iniciativas para combatir la corrupción. Por ejemplo, podrían seguir el ejemplo de Statoil y presentar información financiera y operativa desglosada por país para indicar que no se están produciendo prácticas de precios de transferencia. También podrían participar más plenamente en iniciativas internacionales como la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas y Publique lo que paga para que todos los datos sobre los pagos a los gobiernos sean públicos y accesibles para los ciudadanos. Muchos gobiernos de África tampoco tienen capacidad para supervisar adecuadamente los flujos comerciales y las prácticas empresariales, y las empresas podrían buscar maneras de reforzar esa capacidad, por ejemplo, mediante apoyo técnico a las Unidades de Inteligencia Financiera.

Siempre habrá partes interesadas del sector empresarial dentro del sistema económico que busquen beneficiarse de manera ilegítima. Pero los esfuerzos de este tipo para generar confianza mediante una mayor participación, transparencia y colaboración pueden empezar a ampliar el ámbito de los negocios legítimos y transformar la vida de los ciudadanos de África. Para responder al llamamiento del FEM, las empresas deben replantearse el futuro de África como uno en el que el crecimiento económico se base en la integridad colectiva.

Este artículo se publica en colaboración con Ideas Lab. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Blair Glencorse es director ejecutivo de Accountability Lab y miembro del Consejo de la Agenda Global sobre Anticorrupción y Transparencia del Foro Económico Mundial.

Imagen: Un cliente realiza una transferencia de dinero móvil, conocida como M-Pesa, dentro del centro de atención de telefonía móvil de Safaricom, en el distrito central de negocios de Nairobi, capital de Kenia, el 15 de julio de 2013. REUTERS/Thomas Mukoya.

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