Cómo la amenaza de revolución forja la democracia

Cómo la amenaza de revolución forja la democracia
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La ola de protestas violentas que se extendió por el norte de África y partes de Oriente Medio durante la Primavera Árabe, entre 2010 y 2012, coincidió con la caída de varias autocracias de larga data; en aquellas que sobrevivieron, se implementaron apresuradamente reformas políticas y políticas redistributivas destinadas a calmar a las masas. Un siglo y medio antes ocurrió algo similar en Europa occidental. A las revoluciones de Francia y algunas partes de Alemania en 1848 les siguieron reformas democráticas en Dinamarca, Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos.

Episodios como estos dan credibilidad a la hipótesis de que las revoluciones, los disturbios y otros tipos de protesta violenta pueden desencadenar cambios democráticos. La hipótesis resulta atractiva porque resuelve el enigma de la ampliación del derecho al voto: ¿por qué aceptarían los autócratas en el poder, que monopolizan el poder político y, a menudo, los recursos económicos, compartir su poder con sectores más amplios de la población cuyos objetivos no comparten? La hipótesis de la amenaza de revolución, desarrollada, entre otros, en los trabajos de Acemoglu y Robinson (2000, 2006) y Boix (2003), plantea que los autócratas podrían hacerlo cuando se enfrentan a una amenaza creíble de revolución que, si tuviera éxito, eliminaría toda su base de poder. Desde esta perspectiva, las reacciones de los autócratas del mundo árabe actual y de los monarcas de Europa occidental hace 150 años son respuestas preventivas ante una amenaza creíble de revolución.

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con esta interpretación. En su análisis de las reformas democráticas entre 1830 y 1930, Roger Congleton (2010, p. 15), por ejemplo, sostiene que: «En prácticamente todos los casos [países], las reformas liberales se adoptaron mediante normas constitucionales de enmienda preexistentes. En ningún caso [país] todas las reformas liberales estuvieron precedidas por una revuelta a gran escala y, en la mayoría de los casos, hay ejemplos de grandes manifestaciones que no produjeron reformas evidentes».

La democratización es un proceso multifacético, y el reto consiste en determinar los límites entre la hipótesis de la amenaza de revolución y las explicaciones alternativas de las causas fundamentales de la democracia. Sin embargo, resulta difícil establecer hasta qué punto la hipótesis de la amenaza de revolución explica las transiciones democráticas por dos motivos.

  • En primer lugar, lo que importa es la amenaza de revolución, y resulta difícil cuantificarla.

  • En segundo lugar, si se utilizan las protestas sociales observadas como indicador indirecto de la amenaza subyacente, resulta difícil determinar si esta causa la democratización o si ambas se producen por algún otro motivo.

En una serie de artículos (Aidt y Jensen 2014, Aidt y Leon, de próxima publicación; Aidt y Franck 2013, de próxima publicación), utilizamos datos históricos y recientes y diversas estrategias de identificación para abordar estas cuestiones. El panorama que se desprende de estos estudios, así como de trabajos anteriores de Przeworski (2009) y del estudio reciente de Dorsch y Maarek (2015), es claro:

  • La amenaza de revolución es uno de los factores causales que impulsan la democratización.

Nuevas pruebas sobre la amenaza de revolución

Para responder a la pregunta planteada en el título, lo ideal sería estudiar el universo completo de las transiciones democráticas. Como esto no es posible, los investigadores debemos centrarnos en períodos concretos, países o incluso reformas específicas. Estudiando muchos de estos casos, es posible aprender mucho sobre el vínculo entre la violencia, los disturbios y las revoluciones, por un lado, y la democratización, por otro. Hasta ahora, nuestro trabajo ha estudiado tres «casos»: Europa durante el largo siglo XIX, el África subsahariana a comienzos del siglo XX y Gran Bretaña en la década de 1830.

Cada caso identifica acontecimientos observables que demuestran a los gobernantes en el poder que el problema de la acción colectiva asociado al lanzamiento de un desafío eficaz contra su control del poder se ha resuelto temporalmente. A continuación, seguimos sus reacciones ante estos acontecimientos y, en particular, si adoptan reformas democráticas. Por supuesto, aún es necesario establecer un vínculo causal entre ambos, y cada caso requiere una estrategia de identificación específica para su contexto.

La transmisión internacional de información sobre la contestación al régimen es una forma de captar las variaciones en la percepción de las amenazas. Kurt Weyland (2014, p. 120), al escribir sobre las revoluciones europeas de 1848, utiliza el ejemplo de Dinamarca para ilustrar esta lógica: «el rey danés tuvo más tiempo [que el rey prusiano] para ver venir la ola de contestación y observó los costosos enfrentamientos de Viena (13-15 de marzo) y Berlín (18-19 de marzo); por tanto, el 21 de marzo ofreció estos cambios [una constitución liberal democrática] a las multitudes reunidas ante su palacio para prevenir la violencia». En Aidt y Jensen (2014), estudiamos un panel de países europeos durante la primera ola de democratización (1820-1938). Analizamos la idea de que las revoluciones efectivas en países vecinos sirvieron como señales para los monarcas y los posibles revolucionarios de otros países sobre el grado de amenaza de la situación. Encontramos una relación muy sólida entre estos acontecimientos revolucionarios y las reformas del sufragio, más marcada en los países cercanos lingüística o geográficamente a los epicentros de las revoluciones.

  • Nuestras estimaciones muestran que una revolución en algún lugar de Europa se asociaba con un aumento del 75 % en las probabilidades de una reforma del sufragio en los países vecinos.

Nuestro trabajo sobre el cambio democrático en el África subsahariana entre 1990 y 2007 demuestra que el vínculo entre la amenaza de revolución y la democratización no es exclusivo de la primera ola de democratización en Europa (Aidt y Leon, de próxima publicación). En este caso, cuantificamos el grado de contestación al régimen utilizando datos sobre disturbios internos. Dado que los disturbios y el cambio político obedecen a múltiples causas, empleamos técnicas de variables instrumentales para descubrir el efecto real de los disturbios en el cambio democrático. Inspirados por Brückner y Ciccone (2011), Burke y Leigh (2010) y Franck (de próxima publicación), utilizamos perturbaciones meteorológicas (sequías) como instrumento para la acción política. Hay muchos motivos por los que las sequías podrían provocar disturbios; por ejemplo, la reducción temporal de los ingresos disminuye el costo de oportunidad de disputar el poder; la sequía genera dificultades en el campo y provoca migración hacia las ciudades, lo que exacerba las tensiones existentes y agrava el hacinamiento, entre otros efectos. Encontramos que la probabilidad de cambio democrático aumenta en 16,7 puntos porcentuales como consecuencia del impacto de la sequía en los disturbios.

Mientras que nuestros estudios sobre la democratización en Europa y África analizan secciones transversales de países a lo largo del tiempo, nuestro estudio de la Gran Ley de Reforma de 1832 se centra en un episodio importante de cambio democrático en Gran Bretaña (Aidt y Franck 2013, de próxima publicación). Analizamos la dispersión geográfica de un levantamiento rural —los llamados disturbios Swing— que tuvo lugar entre las dos últimas elecciones celebradas, respectivamente en 1830 y 1831, bajo las normas del «parlamento no reformado». Estimamos el efecto de los disturbios ocurridos en las inmediaciones de una circunscripción sobre la probabilidad de que esta eligiera a un político favorable a la reforma para ocupar un escaño en el parlamento de 1831, que aprobó la Gran Ley de Reforma. Por supuesto, la correlación entre los disturbios locales y el éxito electoral de los políticos favorables a la reforma podría deberse a muchos factores. Por ello, analizamos cómo se propagaron los disturbios mediante efectos de interacción social local a lo largo de la red de carreteras preexistente, a fin de aislar la variación exógena en la exposición a los disturbios locales. Nuestras estimaciones con variables instrumentales y emparejamiento sugieren que los dos partidos favorables a la reforma no habrían obtenido una mayoría en la Cámara de los Comunes de no haber sido por los disturbios Swing. Sin esa mayoría, lo más probable es que el proceso de reforma se hubiera detenido.

Conclusión

La amenaza de una revolución desempeña un papel fundamental en la teoría de la democratización desarrollada por Acemoglu y Robinson en una serie de artículos y en su libro, The Economic Origins of Dictatorship and Democracy. La teoría destaca que la democratización se produce en momentos críticos de la historia. Nuestras pruebas respaldan esta interpretación. Sin embargo, nuestros estudios, así como la propia teoría de la amenaza de revolución, no descartan que puedan ser importantes las complejas interacciones entre procesos económicos subyacentes y de evolución lenta —por ejemplo, la industrialización, la urbanización, el crecimiento de los ingresos, el comercio internacional y la desigualdad— y los detonantes democráticos. Las «perturbaciones revolucionarias» —por ejemplo, las revoluciones en otros países, la exposición a disturbios locales o las protestas provocadas por la sequía— pueden hacer que un país supere un umbral e inducir a sus gobernantes a implementar reformas democráticas, pero solo si los fundamentos subyacentes de la economía ya están «cerca» de ese umbral.

Referencias

Acemoglu, D y J A Robinson (2000), «Why Did the West Extend the Franchise? Democracy, Inequality, and Growth in Historical Perspective», Quarterly Journal of Economics, 115(4), 1167-1199.

Acemoglu, D y J A Robinson (2006), Economic Origins of Dictatorship and Democracy, Cambridge: Cambridge University Press.

Aidt, T S y R Franck (2013), «How to Get the Snowball Rolling and Extend the Franchise: Voting on the Great Reform Act of 1832», Public Choice 155 (3), 229-250.

Aidt, T S y P S Jensen (2014), «Workers of the World, Unite! Franchise Extensions and the Threat of Revolution in Europe, 1820-1938», European Economic Review, 72, 52-75.

Aidt, T S y G Leon (de próxima publicación), «The Democratic Window of Opportunity: Evidence from Riots in sub-Saharan Africa», Journal of Conflict Resolution.

Aidt, T S y R Franck (de próxima publicación), «Democratization under the Threat of Revolution: Evidence from the Great Reform Act of 1832», Econometrica.

Boix, C (2003), Democracy and Redistribution, Cambridge: Cambridge University Press.

Brückner, M y A Ciccone (2011), «Rain and the Democratic Window of Opportunity», Econometrica, 79 (3), 923-947.

Burke, P J y A Leigh (2010), «Do Output Contractions Trigger Democratic Change?», American Economic Journal: Macroeconomics, 2, 124-157.

Congleton, R D (2011), Perfecting Parliament, Cambridge: Cambridge University Press.

Dorsch, M T y P Maarek (2015), «Inefficient Predation and Political Transitions», European Journal of Political Economy, 37, 37-48.

Franck, R (de próxima publicación), «The Political Consequences of Income Shocks: Explaining the Consolidation of Democracy in France», Review of Economics and Statistics.

Przeworski, A (2009), «Conquered or Granted? A History of Suffrage Extensions», British Journal of Political Science, 39, 291-321.

Weyland, K (2014), Making Waves. Democratic Contention in Europe and Latin America since the Revolutions of 1848, Cambridge: Cambridge University Press.

Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autores: Toke S. Aidt es profesor universitario titular en la Facultad de Economía de la University of Cambridge y miembro del Jesus College de Cambridge. Raphael Franck es profesor en el Departamento de Economía de Bar Ilan University. Peter S. Jensen es profesor en el Departamento de Negocios y Economía de la University of Southern Denmark. Gabriel Leon es profesor de Economía Política en el Departamento de Economía Política de King’s College London.

Imagen: Un hombre mira una pantalla frente a una sucursal de United Overseas Bank (UOB), en el distrito financiero de Singapur. REUTERS/Vivek Prakash.

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