Cómo Filipinas empodera a la población para el cambio social

Cómo Filipinas empodera a la población para el cambio social
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Todas las miradas se posan en ella mientras se pone de pie. Su voz apasionada es un imán que atrae la atención de la gente. Su tono es firme y seguro, casi como el de un candidato político en campaña para obtener votos.

Sin embargo, la mujer no es política, aunque el trabajo que realiza también beneficia a su localidad. Es, en cambio, voluntaria comunitaria de Kalahi-CIDSS (Kapit-Bisig Laban sa Kahirapan; Comprehensive and Integrated Delivery of Social Services), el programa de desarrollo impulsado por la comunidad (CDD) del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo (DSWD) de Filipinas.

Dejando a un lado esa sopa de siglas, el nombre de Kalahi-CIDSS ya ofrece una pista sobre su propósito. «Kapit-bisig laban sa kahirapan» significa «unir los brazos contra la pobreza», y eso es lo que el programa busca lograr: combatir la pobreza formando a las personas para que sean ellas mismas protagonistas clave del desarrollo. El programa ha identificado al menos 4,6 millones de familias pobres a las que ayudar a acceder a oportunidades, para que puedan volverse autosuficientes para 2022.

En Kalahi-CIDSS, a las personas se les concede el derecho a identificar, ejecutar y mantener proyectos comunitarios de pequeña escala —que normalmente se financian con recursos agrupados del programa y de las unidades de gobierno local— que ayuden a subsanar las carencias en su acceso a servicios básicos. Sin embargo, más allá de esto, el proyecto principal de Kalahi-CIDSS es empoderar a las personas para que se conviertan en agentes activos del cambio social, al menos en lo que respecta al desarrollo de sus comunidades.

Lo complicado del empoderamiento es que se trata de un concepto no muy fácil de definir, al menos cuantitativamente, pero puede entenderse por la forma en que se manifiesta.

Se observa en una mujer que, pese a tener escasa formación educativa y dedicarse a las labores del hogar, logra expresar los problemas de su comunidad porque ha encontrado su voz en el voluntariado.

O en un hombre que, pese a tener una sola pierna, encuentra la fuerza para trabajar como obrero de la construcción, no solo para poder ganar algo de dinero, sino también porque ve cómo su participación puede ayudar a mejorar la situación de su aldea, a pesar de ser una persona con discapacidad.

Se observa en un grupo de personas que, cansadas de verse afectadas continuamente por las inundaciones en su zona, eligen y ejecutan una instalación de reducción del riesgo de desastres de pequeña escala que también funciona como centro de evacuación, para que ellas y los demás residentes tengan más posibilidades de sobrevivir a futuros desastres.

También se observa en otro grupo que, tras sorprender a un funcionario local intentando desviar fondos o suministros destinados a su proyecto comunitario, tiene el valor de denunciar las anomalías ante las autoridades competentes, independientemente de los posibles problemas que pudieran encontrar al enfrentarse a un político.

Relatos similares —y reales— como estos han ocurrido, están ocurriendo y ocurrirán en todo Filipinas gracias a programas de desarrollo impulsados por la comunidad como Kalahi-CIDSS. El proyecto se amplió recientemente para abarcar más zonas, especialmente aquellas afectadas por el tifón Yolanda en 2013.

Para algunas personas, estas historias pueden parecer menores e insignificantes; para quienes viven estas vidas, lo que hacen a través del programa está lejos de ser pequeño. Su voluntariado no solo da lugar a su empoderamiento, sino que también conduce a la mejora de sus respectivas comunidades como resultado de su duro trabajo.

Estos son solo efectos a medio plazo. Un efecto a largo plazo que esperamos que ocurra —y que ya se observa en algunas zonas— es que los ciudadanos se conviertan en agentes de cambio que lideren el desarrollo social, incluso sin Kalahi-CIDSS en el panorama.

Somos optimistas porque hoy hay muchas personas, hombres y mujeres por igual, que comenzaron a participar en el programa de forma muy similar a la mujer de la voz apasionada, y que siguen activas en su implicación comunitaria dentro y fuera de Kalahi-CIDSS.

Este artículo se publicó originalmente en The World Bank East Asia & The Pacific on the Rise Blog.

La publicación no implica el respaldo de los puntos de vista por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor/a: Melanie Sison es responsable de supervisar los esfuerzos de mercadotecnia social del programa Kalahi-CIDSS del gobierno desde 2012.

Imagen: Vista general de edificios residenciales y comerciales de gran altura en Manila. REUTERS/Romeo Ranoco

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