Cuando hablamos de cómo la tecnología cambia el mundo, a menudo oímos hablar de cómo hace nuestra vida más fácil, más conectada, más segura o incluso más saludable. Todas son cosas con las que fácilmente nos identificamos. Internet hace nuestra vida más fácil, y servicios como Skype y WhatsApp nos permiten estar más conectados. Los ejemplos son infinitos.
¿Qué ocurre, sin embargo, con la equidad? La economía colaborativa, impulsada por empresas como Uber y Airbnb, es un ejemplo interesante. Aunque no necesariamente hace el mercado más justo, permite que más personas accedan a él y, por tanto, hace bajar los precios.
Una industria en la que la tecnología está haciendo crecer la equidad es la de las finanzas. Las finanzas tradicionales para el consumidor han sido injustas durante décadas. Los bancos han tenido el monopolio de los servicios financieros y han podido cobrar en exceso y ofrecer un servicio insuficiente a los consumidores. En el Reino Unido, por ejemplo, los bancos y los corredores cobran hasta un 5 % del dinero enviado en concepto de comisiones ocultas.
A medida que las finanzas tradicionales siguen dando un servicio insuficiente a los consumidores, ha surgido la fintech (o tecnología financiera). Sin estar sujetas a sistemas anticuados como los de los bancos, las jóvenes empresas tecnológicas están innovando rápidamente en este ámbito, a menudo con precios muy inferiores a los de la banca.
Pocas empresas fintech se están encargando de dirigir bancos tal como los conocemos, pero hay varios nuevos actores que están separando un servicio que normalmente gestiona un banco y lo prestan mucho mejor. Funding Circle lo hace en préstamos a pymes, Square en pagos con tarjeta y Zopa en préstamos entre particulares (peer-to-peer), por citar solo algunos ejemplos.
En última instancia, todos trabajamos por el mismo objetivo, y este no consiste necesariamente en hacer caer a los bancos. Es probable que los bancos sigan existiendo dentro de 15 años, pero con el auge de la fintech espero que veamos un sector financiero con un nivel de fricción e injusticia para los consumidores considerablemente menor.
En TransferWise trabajamos duro para que el mercado de las transferencias de dinero sea más justo. Los bancos cobran hasta un 5 % cuando se envía dinero al extranjero, y a menudo ocultan estas comisiones en tipos de cambio desfavorables. Esto fue algo que mi cofundador, Kristo, y yo descubrimos al enviar dinero entre el Reino Unido y Estonia.
Ambos necesitábamos la moneda que tenía el otro, y nos dimos cuenta de que, si intercambiábamos dinero a través de las cuentas nacionales del otro en lugar de enviarlo a través de las fronteras, podíamos ahorrar cantidades significativas al eliminar a los bancos y sus comisiones.
Así nació TransferWise. Emparejamos a personas que transfieren monedas en direcciones opuestas en todo el mundo, de modo que el dinero nunca cruza fronteras. Esto nos permite ayudar a los consumidores a mover su dinero con una comisión única pequeña, que a menudo es tan baja como el 0,5 %. Además, siempre utilizamos el tipo de cambio medio de mercado (lo que significa que somos hasta un 89 % más baratos que los bancos en el Reino Unido, por ejemplo).
Creamos TransferWise centrados en la innovación orientada al cliente. Esto significa que desarrollamos nuestro producto basándonos, ante todo, en nuestros clientes. Y no solo consiste en probar mejoras con ellos. También abrimos nuevas rutas de divisas a partir de las solicitudes de los clientes, y nuestros equipos de producto trabajan estrechamente con nuestro equipo de atención al cliente para comprender mejor los problemas de nuestro producto. Y, a continuación, los solucionan.
Podemos trabajar así no solo gracias a la tecnología, sino también gracias a ella. No estar sujetos a los sistemas obsoletos que frenan a los bancos nos permite innovar y desarrollar TransferWise con rapidez. Nos ha permitido crear un producto que es más barato que el de los bancos y, lo que es importante, es transparente con sus clientes.
A medida que avanza la tecnología, creo que la fintech transformará en profundidad las finanzas. Pero no serán los actores tradicionales quienes impulsen este cambio. Sus sistemas están anticuados, son engorrosos y difíciles de adaptar. La equidad surgirá de las empresas centradas en el consumidor que están abordando los problemas que crean los bancos.
Las startups tecnológicas están en una posición mucho mejor para hacer que las finanzas sean más justas, y serán estas empresas las que liderarán un cambio significativo. ¿Podrán los bancos seguir el ritmo? Tendremos que esperar para verlo.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Taavet Hinrikus es cofundador de TransferWise.
Imagen: Una ilustración muestra una proyección de código binario sobre un hombre que sostiene un ordenador portátil. REUTERS/Kacper Pempel.



