El estado de la economía tanzana, la segunda más grande de África Oriental, es un ejemplo de contradicciones.
La riqueza per cápita, es decir, el valor de los activos que posee de media una persona en Tanzania, asciende a 480 dólares. Para hacerse una idea, la media mundial es de 27.600 dólares. Como comparación más cercana, según datos de New World Wealth, una firma de investigación, la riqueza per cápita en Mauricio asciende a 21.470 dólares.
Al mismo tiempo, en la última década se ha generado mucha riqueza. La cifra de 480 dólares supone un aumento del 92 % desde 2000, cuando la riqueza per cápita era de 250 dólares. En el mismo periodo, el número de tanzanos con activos por valor de un millón de dólares o más se ha más que duplicado, pasando de 1.000 personas a 2.200 en 2014.
Por su parte, el número de personas capaces de cubrir las necesidades básicas de consumo ha aumentado algo más del 6 % desde 2007, mientras que el número de personas que viven en pobreza extrema, con dificultades para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, se redujo en un 2 %, según muestran las cifras del Banco Mundial.
Parte del progreso sin duda está vinculado al crecimiento económico del 6,3 % que el país ha registrado de media en los últimos años, un ritmo que se espera mantener durante varios años más. Como señala el Banco Mundial en un nuevo informe que evalúa la pobreza en Tanzania: «Se puede esperar que un aumento del 10 % en el crecimiento del PIB per cápita produzca una reducción del 10,2 % en la proporción de pobres».
En su mayor parte, sin embargo, los beneficios económicos se han concentrado en las zonas urbanas. Los tanzanos rurales siguen luchando.
Y la movilidad social sigue siendo un reto. Entre 2007 y 2012, menos de un tercio de los 5o millones de habitantes del país logró ascender a una clase de bienestar superior. Por otro lado, el 13 % de la población cayó en el cuartil más bajo de consumo, y el 12 % de los pobres quedó atrapado en la pobreza crónica.
Aun así, el Banco Mundial constata que los pobres se han beneficiado de forma desproporcionada en los últimos años, a pesar de que la agricultura, principal fuente de ingresos de la mayoría de los pobres del país, creció solo un 4,2 % anual entre 2008 y 2013. Esto quedó por detrás del crecimiento económico general del país, que, según el Banco Mundial, estuvo impulsado «principalmente por sectores de rápido crecimiento y relativamente intensivos en capital», como las finanzas, el transporte y las comunicaciones. No obstante, los pobres acumularon otros tipos de mejoras en su nivel de vida, gracias a factores como la educación, el aumento de la propiedad de la tierra y una mejor infraestructura, como carreteras y mercados locales.
Este artículo se publica en colaboración con Quartz. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Omar Mohammed es periodista de Quartz especializado en África Oriental, con sede en Dar es Salaam, la capital comercial de Tanzania.
Imagen: Una vista general muestra el horizonte de Dar es Salaam, ciudad portuaria de Tanzania. REUTERS/Andrew Emmanuel







