Cómo puede Sudáfrica transitar hacia una economía menos intensiva en energía

Cómo puede Sudáfrica transitar hacia una economía menos intensiva en energía
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El sector energético de Sudáfrica afronta una crisis desde 2008, marcada por cortes de electricidad, tarifas elevadas y una incapacidad general para equilibrar la oferta y la demanda. Esto ha contribuido a crear un panorama sombrío sobre el futuro del suministro energético del país y su impacto en el crecimiento económico.

Es imperativo encontrar una solución a la difícil situación actual. Esto se debe a que la energía desempeña un papel fundamental en el crecimiento y el desarrollo de un país.

Desde el fin del apartheid, en 1994, una prioridad para los responsables de formular políticas ha sido proporcionar energía a todos. Como esta meta está prácticamente alcanzada, la atención se está desplazando hacia la intensidad del uso de electricidad en Sudáfrica.

¿Qué hace falta para lograr una mayor eficiencia?

Hay tres ámbitos clave que pueden conducir a Sudáfrica hacia una mayor eficiencia energética, así como a reducir las emisiones de carbono. Son los siguientes:

  • innovaciones tecnológicas para mejorar la eficiencia energética;

  • cambiar la combinación de fuentes de suministro energético; y

  • promover cambios estructurales en la economía.

Todo ello puede combinarse en políticas y estrategias energéticas nacionales, pero difiere en dos aspectos: el horizonte temporal de los resultados y el riesgo de los resultados.

La introducción de innovaciones tecnológicas que permitan alcanzar mayores niveles de eficiencia energética depende en gran medida de la disponibilidad y el coste de esas innovaciones. También depende de la receptividad de los sectores en los que se adoptarán.

Cambiar la combinación de fuentes de suministro energético de Sudáfrica no será fácil debido a la abundancia de carbón. Además, y posiblemente más importante, la flota de centrales eléctricas de la empresa estatal de suministro eléctrico Eskom funciona principalmente con carbón.

Asimismo, los sectores que impulsan la economía consumen mucha energía. También son importantes fuentes de empleo, inversión e ingresos. Históricamente, el país promovió principalmente grandes industrias que consumen mucha energía y requieren mucho capital. Hasta 2008-09, las tarifas eléctricas industriales relativamente bajas de Sudáfrica atrajeron inversiones significativas en sectores tradicionalmente intensivos en energía, como la minería y la manufactura.

Estas industrias son poco flexibles y tardan en cambiar. Por ejemplo, una vez realizada una gran inversión en la construcción de una fundición, las oportunidades para cambiar a una tecnología o un proceso de producción más eficientes desde el punto de vista energético son limitadas.

El Gobierno reconoce la necesidad de reducir a largo plazo la intensidad energética de la economía. El presupuesto de este año mencionó específicamente la necesidad de promover el crecimiento de los sectores de bienes y servicios comerciables, que consumen menos electricidad por unidad de producción.

Pero hará falta más para lograr un cambio significativo. Para transformar la economía sin afectar los resultados ni la producción, las políticas económicas e industriales deben combinarse con los esfuerzos de los responsables de formular políticas energéticas.

Sería útil ajustar los incentivos y las tarifas que atraen inversiones intensivas en energía. Los incentivos deberían dirigirse a sectores de bajas emisiones y baja intensidad energética. Al reducir el coste de la energía, bajarían los costes de los insumos y las exportaciones sudafricanas podrían ser más competitivas.

Es cierto que la disyuntiva y el equilibrio final son difíciles, y requieren apoyo financiero y político de diversas partes interesadas. Es fundamental coordinar las distintas políticas. Todos los departamentos gubernamentales relacionados con los sectores económicos de Sudáfrica deberían realizar un esfuerzo concertado. Esto solo puede lograrse mediante un debate y un diseño inclusivos a lo largo del tiempo.

La transición de una economía basada en los recursos a una economía basada en el conocimiento, los servicios y la calidad del capital humano requiere información, educación, investigación y desarrollo. Por tanto, toda nueva estrategia debe incluir inversiones en actividades de investigación que orienten hacia soluciones innovadoras. Entre los ámbitos que podrían explorarse figuran los cambios estructurales en la economía y formas más eficientes de consumir energía.

En esta transición, Sudáfrica también debería estudiar combustibles alternativos que permitan que el consumo de energía, incluso en los sectores de mayor intensidad energética, sea más limpio y respetuoso con el medioambiente. Para ello, es necesario establecer un mercado de energías renovables debidamente planificado, organizado, gestionado y supervisado. Esto debe combinarse con una política integral que ofrezca a los consumidores alternativas a la energía «sucia» basada en combustibles fósiles.

Por último, ¿de qué otra manera puede promoverse esta transición? Hay algo que interesa a todos los sectores, industrias y empresas: las ganancias y los beneficios económicos. En vez de penalizar a los grandes consumidores, como ocurre con un impuesto al carbono, una alternativa sería incentivarlos. Esto podría hacerse mediante la introducción de un programa de recompensas, como un sistema de comercio de emisiones, o, opción aún más adecuada para Sudáfrica, un régimen de comercio de intensidad energética.

Al comerciar créditos por el uso intensivo de energía, los usuarios sectoriales procurarían reducir su consumo energético y también comerciar sus créditos para obtener beneficios adicionales.

Sudáfrica es un caso singular, con una serie de desafíos y dificultades socioeconómicas heredados. Sin embargo, sus responsables de formular políticas energéticas han empezado a orientarse hacia cambios más fundamentales, en lugar de las recientes soluciones a corto plazo.

Los cambios estructurales de la economía y los esfuerzos por orientarla hacia sectores con menor consumo de energía y una huella más pequeña sin duda requerirán más tiempo e incluso más financiación para dar resultados positivos. Pero su impacto será más duradero y sostenible.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Roula Inglesi-Lotz es profesora asociada de Economía en la Universidad de Pretoria.

Imagen: En la imagen se ven torres eléctricas de Eskom en Soweto, al suroeste de Johannesburgo, el 31 de marzo de 2015. REUTERS/Siphiwe Sibeko.

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