La última vez que la Reserva Federal de Estados Unidos subió las tasas de interés a corto plazo fue a principios de julio de 2006. Decir que algunas cosas de la economía han cambiado desde entonces es quedarse muy corto. Nueve años después, el Comité Federal de Mercado Abierto está decidiendo cuándo iniciar de nuevo el proceso de subida de tasas. Tras casi una década desde el último aumento, años de política monetaria extraordinaria y pruebas de que la actual recuperación económica ha cobrado cierto impulso, es comprensible el deseo de volver a la normalidad. Sin embargo, hay que ignorar ese impulso.
La Fed ha anunciado, de acuerdo con su mandato de fomentar la estabilidad de precios, que fija como objetivo una inflación anual del 2 por ciento “a mediano plazo”. En esencia, la Fed dice que, aunque la inflación no siempre sea exactamente del 2 por ciento, el banco central intenta alcanzar esa cifra a lo largo de varios años de un ciclo económico. Sin embargo, el historial reciente de la Fed no parece ajustarse a este objetivo. Como muestra Ben Leubsdorf en The Wall Street Journal, la inflación de los últimos tres años no ha alcanzado ni una sola vez el 2 por ciento, según la medida que la Fed prefiere.
Quizá podría argumentarse que la recuperación actual es lo bastante autosostenida como para acabar provocando una inflación más alta. Pero, hasta ahora este año, la inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía —y es un buen indicador de la inflación futura—, parece seguir una tendencia descendente. Si el objetivo fuera realmente del 2 por ciento, esperaríamos que la inflación superara ese nivel en algunos momentos. Sin embargo, eso no ha ocurrido desde mediados de 2012. Subir las tasas ahora sería indicativo de un techo del 2 por ciento, y no de un objetivo del 2 por ciento.
¿Y qué pasa con el crecimiento de los salarios? El crecimiento de los ingresos medios por hora medido interanualmente aún no se ha acelerado, aunque esa medida podría estar aumentando ligeramente sobre una base mensual. Algunos observadores señalan el Índice de Costos del Empleo, que incluye otras formas de remuneración laboral. Pero, aunque hay indicios de aceleración en ese indicador, el nivel de crecimiento de la remuneración está por debajo de lo que esperaríamos —teniendo en cuenta un objetivo de inflación del 2 por ciento y un lento crecimiento de la productividad.
Pero supongamos que el crecimiento salarial se acelera significativamente en los próximos meses, antes de que suban las tasas de interés. Dado que la política monetaria no ha logrado de forma constante promover el pleno empleo, lo que ha conducido a un lento crecimiento salarial, permitir que los salarios crezcan un poco por encima de lo normal podría ser justo lo que hace falta. Investigaciones recientes de economistas de la Reserva Federal sostienen que el crecimiento salarial no necesariamente se trasladará a la inflación general como ocurrió en el pasado.
La contracción del 0,2 por ciento del producto interno bruto de Estados Unidos en el primer trimestre también es preocupante, pero una medida alternativa del crecimiento de la producción —el ingreso interno bruto— muestra un crecimiento del 1,9 por ciento. Dada la tasa de crecimiento del empleo durante el mismo período, parece más probable que el crecimiento subyacente esté más cerca de esta estimación del IIB.
Pero lo que sí destacó el informe del PIB fue hasta qué punto la fortaleza del dólar está frenando el crecimiento económico. Jared Bernstein, del Center for Budget and Policy Priorities, señala esta tendencia de los dos últimos trimestres. La apreciación del dólar se ha visto impulsada por las expectativas de que el Comité Federal de Mercado Abierto decida subir las tasas de interés, mientras el Banco Central Europeo flexibiliza su política monetaria. Así que quizá la vacilación de la Fed podría moderar esta tendencia en adelante.
A pesar de todas estas pruebas a favor de esperar antes de subir las tasas de interés de Estados Unidos, las noticias indican que los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto se encaminan a un aumento este año. Si el comité está decidido a iniciar una senda de normalización, esperemos que sea una senda de aumentos graduales. Una senda lenta al alza sería la forma más fácil de avanzar si es necesario que se produzcan al menos algunos aumentos de las tasas.
Este artículo se publica en colaboración con el Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Nick Bunker es investigador asociado de políticas del Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Una bandera de Estados Unidos ondea sobre el horizonte del sur de Manhattan, en Nueva York, el 11 de julio de 2014. REUTERS/Lucas Jackson

