¿Qué importancia tiene que el crecimiento de India supere al de China?

¿Qué importancia tiene que el crecimiento de India supere al de China?
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El mes pasado, tanto el Banco Mundial como el FMI publicaron previsiones según las cuales India superaría a China este año en tasa de crecimiento del PIB. Esto causó revuelo y tuvo amplia repercusión en todo el mundo. ¿Qué solidez tiene esta previsión y qué significa realmente?

En primer lugar, este hito no es tan monumental como algunos comentaristas lo presentaron. China ha registrado uno de los períodos de crecimiento más extraordinarios de la historia de la humanidad, con un crecimiento anual superior al 9% desde 1980 hasta ahora. Hace cuatro décadas, su ingreso per cápita era cercano al de India, pero ahora es cuatro veces mayor. Nada de esto va a cambiar rápidamente.

Con esta salvedad en mente, India tiene motivos para sentirse bien este año. Se espera que encabece la clasificación del Banco Mundial de las tasas de crecimiento de las principales economías del mundo. Nunca había ocurrido. Antes de 1990, India sí crecía ocasionalmente más rápido que China, principalmente porque el crecimiento chino fluctuó enormemente durante el período anterior a Deng Xiaoping. Por ejemplo, fue del -27% en 1961, cuando el Gran Salto Adelante de Mao Zedong provocó la mayor hambruna del mundo, y del 17% y el 19% en 1969 y 1970, respectivamente, como alivio tras la Revolución Cultural. Fluctuaciones de esa magnitud serían intolerables para el sistema político de India.

Desde 1980, China ha crecido rápidamente sin interrupción. Desde 1990, su crecimiento ha superado continuamente al de India. Por ello, la previsión del Banco Mundial de que India crecerá más rápido que China este año es un acontecimiento que ocurre una vez cada cuarto de siglo.

Las altas expectativas que esto genera para India no se deben al cruce de las tasas de crecimiento del PIB (que no es tan significativo como algunos afirman), sino a las dinámicas que subyacen a las cifras agregadas del país.

Una primera dinámica que conviene considerar es la constancia con que el crecimiento de India ha aumentado durante las últimas cinco décadas. El gráfico de barras que acompaña al texto lo deja claro. El gráfico divide el último medio siglo en cuatro períodos: de 1961 a la llegada de Deng Xiaoping al mando de China; de 1979 a las reformas de India de principios de los años noventa; de 1994 al inicio de una aceleración del crecimiento de India en 2005; y de 2005 hasta tiempos recientes. A lo largo de estos cuatro períodos, el crecimiento de India aumentó de forma sostenida. El crecimiento anual fue del 3,9% entre 1961 y 1978; del 4,7% entre 1979 y 1994; del 6,2% entre 1995 y 2004; y del 7,7% entre 2005 y 2013. Además, dentro de este último período, hubo una notable aceleración entre 2005 y 2008, cuando India creció más del 9% anual.

Todo esto también se refleja en el PIB de India. Las dos últimas rondas de cálculo de la paridad del poder adquisitivo (PPA) mundial se realizaron en 2005 y 2011. Resulta que, en términos de PIB ajustado por PPA, India superó a Japón y Alemania entre 2005 y 2011, y solo quedó por detrás de Estados Unidos y China. (Nota: En octubre de 2014, el PIB de China ajustado por PPA había superado al de Estados Unidos).

El crecimiento previsto del 7,5% para este año es inferior al desempeño de India en muchos años anteriores, pero resulta bastante notable dadas las apagadas perspectivas mundiales actuales.

Crecimiento de China e India


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Una segunda dinámica tiene que ver con varias iniciativas de política importantes incluidas en el presupuesto de la Unión presentado en febrero de 2015. La más importante es el impuesto sobre bienes y servicios (GST, por sus siglas en inglés), que creará un sistema tributario nacional unificado y reducirá los costos de transacción para las empresas y el transporte de mercancías. Los datos recopilados por el Banco Mundial muestran que, cuando los camiones indios transportan carga entre ciudades, pasan el 60% del tiempo parados, principalmente en puestos de control para pagar impuestos y obtener permisos. El GST puede reducir este enorme despilfarro. De hecho, el principal obstáculo de India han sido sus elevados costos de transacción y burocráticos. Varias reformas introducidas con el último presupuesto de la Unión alimentan la esperanza de que estos costos se reduzcan, y el optimismo es un poderoso motor del crecimiento.

En tercer lugar, la caída de los precios del petróleo desde junio de 2014 ha resultado ser una bendición para India, que importa petróleo. El elevado costo del petróleo ha provocado durante décadas un gran déficit por cuenta corriente en India y una fuerte presión fiscal. Esto se ha aliviado considerablemente en los últimos 9 meses, y las proyecciones del Banco sugieren que los precios del petróleo serán bajos — entre 55 y 70 dólares — a medio plazo. Es una gran oportunidad para que India emprenda reformas, destine los ahorros resultantes a aumentar el gasto en salud y educación y promueva una prosperidad compartida.

Por último, la democracia presenta una dinámica interesante para India. Por un lado, puede ser un lastre, y a menudo lo es. Una democracia como la de India dificulta la experimentación con nuevas políticas y los cambios de rumbo que China podía realizar fácilmente y que incluso Corea llevó a cabo en los años setenta. Por otro lado, sí proporciona estabilidad y una base para el desarrollo sostenido. India tiene la suerte de haber logrado conservar sus tradiciones democráticas y unos medios de comunicación vibrantes, pese a los vaivenes de la vida económica. Recuerdo que, en mi último cargo, cada vez que salía del Ministerio de Finanzas en Delhi tras una reunión importante, decenas de periodistas me abordaban con preguntas incisivas. Aunque a menudo me ponían en un aprieto, aquello tenía algo de estimulante y, a largo plazo, es una fortaleza que debería beneficiar al país.

Este artículo apareció originalmente en el blog Let’s Talk Development del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Kaushik Basu es vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo y economista jefe del Banco Mundial.

Imagen: Se muestran las manos de Malini Agarwal, bloguera jefe de missmalini.com, mientras escribe en su blog desde el salón de su casa en Bombay. REUTERS/Vivek Prakash.

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