¿Cómo debemos regular el uso de los drones?

¿Cómo debemos regular el uso de los drones?
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El viernes pasado, ETH Zurich organizó la conferencia de un día «Drones: de la tecnología a la política, de la seguridad a la ética». Entre los participantes había referentes de opinión de Suiza, Francia, Noruega, Australia y Estados Unidos, que compartieron perspectivas opuestas sobre las cuestiones que plantea el uso generalizado de los drones. La conferencia fue organizada por la International Relations and Security Network y ETH Global, la oficina de relaciones internacionales de ETH Zurich.

El evento ofreció un espacio para debates apasionados: mientras ingenieros, trabajadores humanitarios, ecologistas, politólogos, líderes empresariales e incluso un ex Ranger del Ejército de Estados Unidos compartían sus opiniones sobre la aplicación de la tecnología de drones, surgió un hilo común que los conectaba: el miedo. No tenemos miedo de los drones, sino de la posibilidad de que se utilicen con fines siniestros. Jean-Baptiste Jeangène Vilmer, del Instituto de Estudios Políticos de París, moderó el debate al preguntar: «¿Son realmente los drones el problema?». De hecho, el verdadero problema no reside en los avances de la tecnología de drones, sino en los factores humanos implicados. La cuestión fundamental es si decidimos emplear esta tecnología en beneficio o en detrimento de la humanidad. Vilmer se centró en los aspectos jurídicos y éticos de los drones utilizados en conflictos armados.

Inspiración marciana

Paradójicamente, no fue la hostilidad de la humanidad, sino el entorno hostil de Marte lo que inspiró uno de los proyectos presentados en la conferencia. La atmósfera de baja densidad del planeta rojo inspiró a Roland Siegwart, del Instituto de Robótica y Sistemas Inteligentes de ETH Zurich, a desarrollar Atlantik-Solar, un avión solar de gran autonomía. Siegwart y su equipo de investigadores desarrollan aviones solares de ala fija y dirigibles para vuelos de larga duración. La atmósfera marciana exige un delicado equilibrio entre la masa estructural (células solares, baterías y fuselaje) y la potencia (condiciones aerodinámicas o fuerza de sustentación). Para el equipo de Siegwart, estas complejas condiciones marcaron las pautas para el desarrollo de Atlantik-Solar. Estos robots voladores, la denominación que prefiere Siegwart, están diseñados para realizar tareas de reconocimiento y recopilar datos con fines de evaluación del conocimiento; en la Tierra se utilizan para evaluar la situación de los desastres naturales y los incendios forestales.

El equipo de Siegwart colabora estrechamente con el Instituto de Sistemas Dinámicos y Control de ETH Zurich para mejorar y crear técnicas de estimación que permitan crear sistemas más fiables, redundantes y robustos. Se espera que estas técnicas permitan prolongar la duración de los vuelos, evitar colisiones y desarrollar nuevos algoritmos que mejoren la localización y el mapeo simultáneos.

¿Cosa de niños?

Aunque Atlantik-Solar y otras tecnologías de drones de ETH Zurich están concebidas para beneficiar a la humanidad, ¿qué ocurre cuando esta tecnología llega a manos del público general o de consumidores sin escrúpulos? Según un informe reciente de la revista de negocios Fortune, «el mercado mundial de drones no militares ya se ha convertido en una industria de 2.500 millones de dólares estadounidenses, que crece entre un 15 y un 20 por ciento anual».

En lo que respecta a los drones, nos encontramos ante un vacío legal: un proverbial «salvaje oeste» en el que la tecnología parece avanzar más rápido que la regulación. El dron que se estrelló en el césped de la Casa Blanca volaba en un espacio aéreo muy regulado y restringido; sin embargo, las normas de seguridad aeronáutica habituales, diseñadas para proteger a las personas, los bienes y otras aeronaves de las colisiones, quizá no sean suficientes para los drones. Las restricciones temporales del espacio aéreo cambian día a día, por lo que difícilmente puede esperarse que un niño sin licencia o un aficionado que lance un dron «de juguete» desde el jardín trasero se mantenga al día. También es dudoso que estas normas protejan la privacidad.

Una cuestión de percepción

En cuanto a la regulación de los drones, Paul Scharre, del Center for a New American Security, afirma que «es una cuestión de percepción». Scharre comparó las distintas regulaciones que los países aplican a las aeronaves de vigilancia tripuladas y no tripuladas. Aunque ambas realizan una misión similar, la mayoría de los funcionarios gubernamentales estarían más dispuestos a derribar un dron no tripulado que una aeronave de vigilancia tripulada; la respuesta ante esta última se percibiría como un acto de guerra. El valor que históricamente y culturalmente otorgamos a la vida humana y a los bienes influye en nuestra percepción de los drones y, en última instancia, en las normas que regulan su uso.

Kristin Bergtora Sandvik, del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, se centró en el uso de drones como herramientas de vigilancia en conflictos humanitarios. Los drones equipados con cámaras de alta resolución para el reconocimiento facial en espacios públicos y micrófonos para escuchar conversaciones privadas representan una vulneración percibida de nuestros derechos humanos. Lian Pin Koh, anteriormente investigador en ETH Zurich y ahora en la Universidad de Adelaida, tiene una percepción distinta. Utiliza drones equipados de manera similar para estudiar la fauna, fotografiar y escuchar a los animales en hábitats inaccesibles. Las cámaras termográficas y de alta resolución ayudan a los conservacionistas a patrullar vastas extensiones de terreno y combatir la caza furtiva de especies protegidas. Los ecologistas y conservacionistas consideran que la tecnología de drones es una herramienta inestimable.

Aunque todavía hay más preguntas que respuestas, una cosa está clara: los drones, los vehículos aéreos no tripulados y los robots voladores se están incorporando rápidamente a nuestra vida cotidiana, y la manera en que decidamos utilizar y regular esta nueva tecnología refleja nuestra cultura, nuestros valores y nuestras percepciones.

Este artículo se publica en colaboración con ETH Zürich. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Marianne Lucien es responsable de comunicaciones internacionales en ETH Zürich News.

Imagen: Una bandada de palomas vuela junto a un prototipo de «parcelcopter» del grupo alemán de correos y logística Deutsche Post DHL, en Bonn. REUTERS/Wolfgang Rattay

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