El incipiente mercado de inversión para el bien social debe basar sus decisiones en las necesidades de los grupos destinatarios y analizar qué funciona y por qué para crecer a escala mundial, afirmó el martes el grupo de expertos de 34 países, la OCDE.
La inversión social ha cobrado cada vez más relevancia a medida que disminuyen los fondos públicos disponibles en muchos países y aumentan los problemas que afrontan algunos grupos de la sociedad, señaló en un informe la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Gran parte del debate sobre la inversión de impacto social (SII) se ha centrado en qué instrumentos financieros son los más adecuados, en lugar de examinar primero las necesidades de los beneficiarios, señaló Karen Wilson, autora principal del informe.
«Hay que determinar cuáles son las necesidades y los problemas sociales, y luego encontrar formas innovadoras de abordar estos problemas», dijo Wilson a la Thomson Reuters Foundation.
El informe busca sentar las bases de un marco internacional que ayude a evaluar inversiones capaces de aportar un beneficio social medible, además de un rendimiento financiero.
Las áreas centrales de la SII son las poblaciones en riesgo en sectores como la salud, el empleo y la educación, la vivienda, la justicia penal y los servicios familiares, indicó el informe.
El informe presenta datos sobre necesidades y gasto sociales en Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Australia, Canadá, Alemania, Francia e Italia para ilustrar la brecha que la SII podría cubrir.
Por ejemplo, existe una gran demanda de inversiones de impacto en vivienda asequible, ya que una de cada 10 personas en los países de la OCDE tiene dificultades para cubrir el costo del alojamiento, señaló el informe.
La justicia penal es otra área propicia para la SII, ya que las cárceles de Estados Unidos, Italia, Francia, el Reino Unido y muchos otros países están llenas o sobrepobladas.
«La atención a las personas presas es un proceso costoso, por lo que, en general, habrá demanda de innovación en los servicios de prevención del delito y la reincidencia», indicó el informe.
Gran Bretaña abrió camino con la introducción de bonos de impacto social, o bonos de «pago por resultados», para ayudar a reducir la reincidencia, y ha extendido esta forma de gasto a otros ámbitos, como la reducción del desempleo juvenil.
Desafíos de los datos
Los datos sobre inversión de impacto social son muy limitados, dijo Wilson, en parte porque no existe una definición común de lo que constituye una inversión de este tipo.
«Se muestran muchos ejemplos, pero no hay suficiente aprendizaje ni evidencia sobre qué funciona y qué no», dijo.
Los desafíos para construir una base empírica son enormes, ya que no hay definiciones comunes de empresas sociales e inversores de impacto social, ni claridad sobre qué debería medirse, dijo Wilson.
«¿Cómo empezamos a comparar lo mismo, en lugar de comparar manzanas, naranjas y peras? Es una pregunta crucial que debe responderse para que el mercado crezca», afirmó.
Entre los conjuntos de datos más completos se encuentran tres encuestas a inversores de impacto realizadas desde 2011 por la Global Impact Investing Network y J.P. Morgan, que analizan fundaciones, fondos e instituciones financieras.
Wilson dijo que la OCDE trabajaba para incluir a los países del G20 en su investigación sobre SII más adelante este año.
Este artículo se publica en colaboración con Thomson Reuters Foundation. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a estas opiniones.
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Autora: Astrid Zweynert es una periodista, editora y especialista en redes sociales galardonada.
Imagen: Personas presas hacen fila para recibir una comida en el ala renovada de la prisión de Najayo, en San Cristóbal. El Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria de la República Dominicana está ganando reconocimiento en la región por sus esfuerzos para reducir la población carcelaria y disminuir la reincidencia. REUTERS/Ricardo Rojas


