Tomar medidas contra el cambio climático es sumamente importante en los países en desarrollo. Esto es especialmente cierto en los países africanos, donde los efectos del cambio climático serán más graves. También es donde los desafíos del desarrollo y las necesidades de reducción de la pobreza son más apremiantes.
La falta de financiación y de capacidad para mitigar el cambio climático es un problema grave para las ciudades de todo el mundo. Pero, a pesar de estas barreras, las ciudades de todo el mundo —incluidas las de África— están tomando medidas como mejor pueden para prepararse para los efectos del cambio climático.
La historia de tres ciudades
Porto Novo, en Benín; Ruan, en Francia; y Da Nang, en Vietnam, son tres ejemplos de ciudades especialmente vulnerables al cambio climático. Las tres son particularmente propensas a las inundaciones. Esto no sorprende en ciudades costeras como Porto Novo y Da Nang, ni en ciudades situadas a orillas de un río importante, como Ruan.
No es realista retirar toda la infraestructura que se concentra a orillas del río Sena, en Ruan. Lo mejor que pueden hacer muchas ciudades con la infraestructura existente expuesta a riesgos es intentar protegerla de algún modo. Una de las mejores oportunidades para prepararse para los efectos del cambio climático surge de los nuevos planes de urbanización y desarrollo.
Ruan ha adoptado este enfoque en su nuevo ecodistrito de uso mixto, Luciline – Rives de Seine, que se está construyendo en un terreno industrial abandonado. Ruan ha integrado la adaptación al cambio climático en el proyecto mediante requisitos específicos de infraestructura para proteger la zona de las inundaciones, tanto las del río Sena como las causadas por lluvias extremas.
Los niveles de las plantas bajas deben construirse por encima del nivel del Sena. Los tejados verdes retendrán el agua de lluvia, y habrá zanjas para el agua. Todos los promotores deben comprometerse a cumplir las especificaciones establecidas por la ciudad si quieren invertir en el nuevo barrio.
Da Nang, en Vietnam, está revisando el plan maestro para 2030 de la ciudad. Tiene previsto ampliar las llanuras de inundación y destinar más terreno a zonas verdes y lagos.
Da Nang también adoptó un enfoque innovador para adaptar edificios existentes muy afectados por los tifones. La ciudad cuenta con un fondo para conceder préstamos a las personas de zonas vulnerables, que suelen ser quienes disponen de menos recursos para reforzar sus viviendas contra los tifones; los préstamos se reembolsan al cabo de tres años.
Lo que distingue a Porto Novo
En Porto Novo, capital de la nación de Benín, en África occidental, la creación de planes adecuados de urbanización y desarrollo que tengan en cuenta el cambio climático es clave para proteger la ciudad.
Lo que distingue a Porto Novo es la oportunidad que tiene de desarrollar una respuesta de adaptación para toda la ciudad, como expresa el nombre de la iniciativa: «Porto Novo, Ciudad Verde».
Con 310.000 habitantes en 2013, la rápida expansión geográfica de Porto Novo contrasta con su lento crecimiento demográfico y económico. En sus zonas periurbanas, la mayoría de la población vive en asentamientos informales con una estructura deficiente y está invadiendo humedales y zonas pantanosas propensas a las inundaciones.
La ciudad ocupa una gran extensión geográfica, pero está poco desarrollada. Solo una pequeña parte de su superficie está urbanizada. Esto le brinda la oportunidad de desarrollarse de una manera mucho más compatible con el clima que muchas otras ciudades cuyos primeros patrones de urbanización no tuvieron en cuenta el cambio climático.
La iniciativa Ciudad Verde, que comenzó en 2014 con financiación mundial, aspira a dar lugar a un plan de desarrollo urbano basado en principios de desarrollo sostenible. Prevé implementar soluciones de desarrollo sobre el terreno que empleen técnicas sencillas y permitan adaptar las prácticas sociales y económicas de la población local a los desafíos ambientales de la ciudad.
La ciudad espera que tres planes de desarrollo permitan hacer frente al cambio climático. El primero consiste en crear un paseo entre la tierra y el agua para proteger y desarrollar sus humedales. Otro busca maximizar el valor de la agricultura periurbana, con el apoyo de una plataforma de múltiples partes interesadas y de un estudio sobre las tierras agrícolas de los humedales. Por último, se propone generar valor a partir de los residuos plásticos.
La iniciativa Ciudad Verde busca demostrar que el desarrollo sostenible de los recursos naturales de una ciudad puede ser un recurso valioso y un motor clave del desarrollo económico y la creación de empleo, así como compartir las lecciones aprendidas para que las herramientas y métodos de la iniciativa puedan replicarse en otros lugares.
Aún no se sabe si Porto Novo estará a la altura de sus promesas y ofrecerá respuestas sobre cómo desarrollar ciudades «verdes». Estas respuestas serán cada vez más cruciales a medida que la urbanización siga expandiéndose y el clima continúe cambiando.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autora: Lorena Pasquini es coordinadora de investigación, profesora y investigadora sénior de African Climate & Development Initiative en la Universidad de Ciudad del Cabo.
Imagen: Solo una pequeña parte de Porto Novo, Benín, está urbanizada. La ciudad está tomando medidas para combatir el cambio climático. Anton Ivanov/Shutterstock.

