A finales de 1979, empecé a trabajar en mi tesis doctoral, una investigación empírica sobre el excedente de la OPEP y su disposición. Era el final de una década en la que los precios del petróleo habían experimentado dos aumentos drásticos, y la mayoría de los distintos genios de la época predecían con confianza que seguirían disparándose: desde menos de 40 dólares por barril —un máximo histórico en aquel momento— hasta más de 100. Cuando terminé mi investigación, en 1982, el precio del petróleo había iniciado lo que acabaría siendo una caída de 20 años. No alcanzaría los 100 dólares por barril hasta enero de 2008.
Solía bromear diciendo que lo más importante que había aprendido con mi investigación era no intentar nunca pronosticar el precio del petróleo. Al cerrar 2014, el precio del petróleo acaba de volver a superar el umbral de los 100 dólares, esta vez a la baja. Una de las grandes preguntas para 2015 es si el descenso continuará. Pese a mi escepticismo anterior, creo saber la respuesta.
En los últimos 33 años, he tenido muchas oportunidades de estudiar tanto los precios del petróleo como los tipos de cambio, incluso supervisando un departamento de investigación integrado por personas talentosas que trataban de predecir sus movimientos. La experiencia me ha dejado bastante escéptico, por no mencionar las magulladuras. Pero sí creo que es posible hacer una predicción general sobre hacia dónde se dirigen los precios del petróleo.
A lo largo de mi carrera, he tratado de determinar si existe algo llamado precio de equilibrio del petróleo. He pasado muchas horas intentando orientar, persuadir y rogar a mis analistas de energía que crearan un modelo que pudiera identificarlo, tal como hemos hecho con las divisas, los rendimientos de los bonos y las acciones. También he hablado de la idea con expertos del sector; la mayoría cree que existe, pero que fluctúa mucho porque está muy influido por el costo marginal de la producción de petróleo, que es en sí mismo una variable inestable.
Mi conclusión es que sí existe un buen indicador de este equilibrio cambiante: el precio del petróleo a cinco años a plazo, es decir, el importe que se paga por la entrega garantizada de petróleo dentro de cinco años.
En mi búsqueda constante por mejorar mis pronósticos, hace unos años empecé a prestar atención al precio del petróleo a cinco años a plazo y a compararlo con el precio al contado del crudo Brent, es decir, el precio de un barril de petróleo hoy. Sospecho que el precio a cinco años está mucho menos influido por la especulación en el mercado petrolero que el precio al contado, y que representa mejor las necesidades comerciales reales. Así que, cuando el precio a cinco años empieza a moverse en una dirección distinta de la del precio al contado, tomo nota.
En 2011, después de que ambos precios se recuperaran del desplome provocado por la crisis crediticia de 2008, el precio a cinco años empezó a bajar gradualmente, mientras que el precio al contado siguió subiendo durante un tiempo. Esto concordaba con lo que yo había identificado como dos grandes factores que impulsaban fundamentalmente el precio del petróleo: los primeros tiempos de la explotación de petróleo y gas de esquisto en Estados Unidos, y el cambio en el enfoque económico de China, que pasó de la cantidad a la calidad y que implicaba que la economía china ya no consumiría energía al ritmo frenético de antes.
Concluí que había bastantes posibilidades de que los precios del petróleo estuvieran tocando techo y que, en no mucho tiempo, los precios al contado cambiarían de tendencia y empezarían a bajar. Pensé que probablemente era el comienzo de un movimiento de vuelta hacia los 80 dólares por barril, exactamente donde acabó situándose el precio a finales de 2014. Hace poco, el precio al contado incluso cayó por debajo de ese nivel. Fue uno de mis mejores pronósticos.
Ya no me dedico profesionalmente a hacer predicciones, pero sé una cosa: los precios del petróleo subirán o bajarán. Y sospecho que sé en qué dirección irán. Hace poco leí un artículo que sugería que, si los precios del petróleo se mantienen en los niveles recientes, el año próximo la producción estadounidense de petróleo y gas de esquisto podría quedar un 10% por debajo de las proyecciones recientes. Parece plausible; y, dada la importancia que han adquirido el petróleo y el gas de esquisto para la recuperación económica de Estados Unidos, también parece algo que los responsables políticos estadounidenses querrían evitar.
Es muy posible que consigan lo que desean. Puede que los precios del petróleo no empiecen a subir en los próximos meses, pero, al cerrar 2014, comienzan a aparecer fuerzas que acabarán por detener su caída.
La caída del precio al contado del petróleo lo ha llevado muy por debajo del precio a cinco años a plazo, que se mantiene cerca de los 80 dólares por barril. Mi intuición para 2015 es que los precios del petróleo podrían seguir bajando a corto plazo; sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en los últimos cuatro años, probablemente terminarán el año más altos que al comienzo.
Este artículo se publica en colaboración con Project Syndicate. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Jim O’Neill, expresidente de Goldman Sachs Asset Management, es investigador visitante en Bruegel, centro de estudios económicos con sede en Bruselas.
Imagen: Un trabajador llena el depósito de un automóvil en una gasolinera de El Cairo, el 12 de marzo de 2013. REUTERS/Mohamed Abd El Ghany.



