Intentar desentrañar las causas y el estado actual de la desigualdad de ingresos en Estados Unidos puede ser una tarea complicada. Tomemos lo que los economistas denominan distribución de la renta disponible, es decir, los ingresos una vez contabilizados los efectos de los impuestos y de los programas gubernamentales de transferencias, como el seguro de desempleo y las pensiones públicas. Según esta medida, Estados Unidos presenta el mayor nivel de desigualdad de ingresos de un grupo de 19 países de renta alta, entre ellos Alemania, el Reino Unido y Noruega.
Pero ¿tiene Estados Unidos una desigualdad tan elevada en la renta disponible porque la distribución de la renta de mercado —los ingresos obtenidos mediante un empleo o por la tenencia de un activo financiero— era mucho más desigual, o porque los impuestos y los programas gubernamentales de transferencias hacían menos que en otros países?
Durante un tiempo, las pruebas indicaban que la segunda respuesta era correcta. Los datos de LIS, una organización que recopila datos internacionales sobre los ingresos de los hogares, muestran que la distribución de la renta de mercado en Estados Unidos es similar a la de otros países de renta alta. Estados Unidos simplemente va [¿muy?] rezagado en sus esfuerzos por reducir la desigualdad de ingresos mediante impuestos y transferencias.
Pero una nueva reevaluación de esos datos muestra, en realidad, que Estados Unidos debería prestar más atención a la distribución de la renta de mercado. Janet Gornick y Branko Milanovic, del LIS Center, volvieron a examinar los datos, pero introdujeron un ajuste importante. Analizaron únicamente la distribución de los ingresos —tanto de mercado como disponibles— de los hogares con trabajadores menores de 60 años. En Estados Unidos, los trabajadores de más edad permanecen más tiempo en la fuerza laboral y obtienen una proporción mucho mayor de sus ingresos del trabajo que los trabajadores mayores de otros países de renta alta. Una persona de 62 años en Estados Unidos tiene que trabajar durante más tiempo y percibir más ingresos laborales que un pensionista residente en un país europeo que puede depender de los programas gubernamentales. Los hogares de más edad en los países europeos terminan pareciendo mucho más pobres en términos de renta de mercado, lo que, a su vez, hace que la desigualdad general de la renta de mercado en esos países parezca mucho mayor.
Como resultado, cuando Gornick y Milanovic limitan su análisis a los hogares con personas menores de 60 años, Estados Unidos pasa a destacar aún más por la desigualdad de las rentas de mercado. Además, los dos investigadores concluyen que la reducción de la desigualdad mediante la redistribución de impuestos y transferencias en Estados Unidos está en línea con la del resto de los países de renta alta.
¿Qué implica esto de cara al futuro? Como señala Paul Krugman, las implicaciones para las políticas públicas son bastante importantes. Los responsables políticos de Estados Unidos deberían centrarse más en las políticas relativas a la distribución de la renta de mercado, o en lo que el politólogo de Yale Jacob Hacker ha denominado «predistribución». Eduardo Porter expuso algunas de estas posibles políticas en una columna publicada en The New York Times a principios de esta semana. Cita varias ideas, entre ellas las planteadas en un nuevo libro del economista de la Universidad de Oxford Anthony B. Atkinson. Entre ellas figuran salarios mínimos más altos, sindicatos más fuertes y una mayor atención a la política antimonopolio.
Pero Atkinson también propone aumentar los tipos impositivos para quienes se encuentran en la cúspide de la escala de ingresos. El objetivo de esas subidas no sería simplemente incrementar los ingresos públicos, sino reducir los incentivos de los altos directivos de empresas para negociar una remuneración más elevada. Los economistas Thomas Piketty, de la Paris School of Economics, Emmanuel Saez, de la University of California-Berkeley, y Stephanie Stantcheva, de Harvard University, han planteado un argumento similar.
Aunque existe una distinción entre la renta de mercado y la renta disponible, debemos recordar que los programas de impuestos y transferencias también influyen en las rentas de mercado. Y no solo en la cúspide de la escala de ingresos, como señalan Atkinson y Piketty, Saez y Stantcheva. Los programas de jubilación más generosos de las economías europeas hacen que menos personas mayores sigan trabajando y eso, como se ha señalado, determina la distribución de la renta de mercado.
El artículo de Gornick y Milanovic y otras pruebas nos llevan a pensar más en la distribución de la renta de mercado que en la redistribución, pero debemos reconocer que las políticas dirigidas a esta última también pueden afectar a la primera.
Este artículo se publica en colaboración con The Washington Centre for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Nick Bunker es analista de políticas públicas en Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: En esta ilustración se ven billetes de dólar estadounidense. REUTERS/Nicky Loh.

