El Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos enfrenta muchas presiones cruzadas al considerar si comienza a subir las tasas de interés a corto plazo, que se mantienen en cero por ciento, en su reunión de mediados de septiembre. La turbulencia en los mercados financieros globales, junto con las devaluaciones monetarias y el desplome de los precios de las materias primas, podría significar que la Fed mantenga su postura, como el profesor de economía de la Universidad de Oregón Tim Duy señala en su blog Fed Watch. Pero, dado que el banco central también considera las “medidas de las condiciones del mercado laboral”, ¿cómo evolucionan los acontecimientos en ese frente?
En lo que respecta al mercado laboral, la Reserva Federal busca determinar qué tan cerca está la tasa de desempleo de lo que la Fed denomina su tasa a largo plazo, es decir, la tasa a largo plazo compatible con el pleno empleo. Recordemos que parte del mandato de la Fed es promover el “máximo empleo”. Esto significa que el banco central debe considerar qué tan baja puede llegar a ser la tasa de desempleo antes de que la economía comience a recalentarse. Una inflación alta y en aceleración sería una señal de dicho recalentamiento, pero hay pocos indicios de que esto esté ocurriendo.
Otra forma de determinar la tasa de desempleo a largo plazo de la Fed es observar el crecimiento de los salarios. El crecimiento acelerado de los salarios todavía no se ha manifestado. Por lo tanto, la tasa de desempleo a largo plazo es inferior al 5,3 por ciento actual. La Fed proyecta que la tasa de desempleo a largo plazo se sitúa entre el 5,2 y el 5,0 por ciento, lo que significa que el mercado laboral está bastante cerca de esa marca. Sin embargo, el banco central ha ido reduciendo su estimación de la tasa de desempleo a largo plazo desde 2012, porque las ganancias en empleo no se han traducido en ganancias salariales. La Oficina Presupuestaria del Congreso ha hecho lo mismo, reduciendo su estimación al 5,0 por ciento para el período 2017-2018 en unreciente informe.
¿Qué tan bajo podría llegar a ser el desempleo? En una reciente entrevista, el economista de la Universidad de Columbia Joseph Stiglitz dijo que cree que podría bajar del 4,5 por ciento, e incluso llegar al 3,0 por ciento.
Traducir una tasa de desempleo del 3 por ciento a otra medida de la salud del mercado laboral, la razón empleo-población, puede ser útil para ver qué tan factible podría ser esa meta. Para hacer este cálculo, debemos asumir una hipótesis sobre la trayectoria futura de la tasa de participación laboral, que es clave para calcular la tasa de desempleo. Una gran parte de la caída de esa tasa de participación se debe al envejecimiento de la población estadounidense. El Consejo de Asesores Económicos de la Presidencia atribuye a este efecto alrededor de la mitad de la caída registrada entre 2007 y 2014.
Para realizar nuestro cálculo, entonces, supongamos que la tasa de participación sube a su tasa “potencial” actual de 63,4 por ciento, según la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO). Este aumento de 0,8 puntos porcentuales incrementaría la fuerza laboral en unos 1,3 millones de trabajadores. Además, si reducimos la tasa de desempleo al 3 por ciento, habría 5,5 millones de trabajadores más empleados. (Este cálculo supone que el aumento del empleo no afecta a la tasa potencial de participación en la fuerza laboral.)
El resultado final sería una razón empleo-población de 61,5 por ciento. Actualmente, la razón es de 59,3 por ciento. Puede que 2,2 puntos porcentuales no parezcan tanto, pero considérese que desde enero de 2010 hasta julio de 2015 la razón tardó en aumentar 0,8 puntos porcentuales. El aumento de 2,2 puntos porcentuales hasta 61,5 por ciento también es más del doble que el aumento de 0,9 puntos porcentuales que resultaría de suponer que solo alcanzamos una tasa de desempleo del 5 por ciento, como sugieren la Fed y la CBO que debería ser nuestra meta.
Por supuesto, parte de la reciente caída de la razón empleo-población se debe al envejecimiento de la fuerza laboral, ya que la generación del baby boom —que hoy tiene entre 51 y 69 años— se jubila. Pero una tasa de desempleo del 3 por ciento produce una razón empleo-población muy por debajo de los niveles observados antes de las dos recesiones recientes y del envejecimiento de la fuerza laboral.
Esto no significa que la tasa de desempleo de Estados Unidos pueda bajar al 3 por ciento. Los salarios podrían empezar a subir y la Fed podría elevar las tasas de interés antes de que la economía llegue a ese nivel. Aun así, este ejercicio muestra cuánto margen podría haber para que el mercado laboral estadounidense continúe su recuperación.
Este artículo se publica en colaboración con el Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Andrea Brooks, trabajadora de producción de Ford Motor, ensambla baterías para vehículos eléctricos e híbridos de Ford en la planta de ensamblaje Ford Rawsonville, en Ypsilanti Twsp, Míchigan. REUTERS/Rebecca Cook

