El papel de las políticas que garantizan y promueven la competencia en el mercado ha pasado a ocupar un lugar prioritario en la economía y en la agenda de desarrollo. La presidencia australiana del G20 destacó la competencia como una de las cuatro áreas de política para la agenda de crecimiento. El primer ministro de la India, Modi, ha situado la competencia en el centro de su agenda de reformas transformadoras, y The Economist ha subrayado recientemente la falta de competencia como fuente de la baja productividad de las empresas latinoamericanas. Jean Tirole, galardonado con el último Premio Nobel por su análisis del poder de mercado y la regulación, demostró cómo las políticas de competencia pueden impulsar a las empresas dominantes a ser más productivas y dar a las empresas más pequeñas más oportunidades de prosperar.
Para responder a la demanda de los clientes en este momento crucial para el desarrollo económico, el Grupo del Banco Mundial (GBM) genera conocimiento para comprender mejor los vínculos entre competencia, crecimiento y prosperidad compartida, y para desarrollar políticas que promuevan la competencia. La semana pasada, en un evento del Grupo del Banco, organizado conjuntamente con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), expertos y profesionales debatieron sobre el creciente volumen de evidencia empírica en estas cuestiones. Los representantes de los países clientes del GBM, a su vez, compartieron cómo las herramientas de política de competencia del GBM están aumentando su impacto en el desarrollo.
La competencia en el mercado es importante para el crecimiento económico y el bienestar de los hogares, por dos razones:
En primer lugar, fomenta empresas e industrias más productivas, lo que permite a las empresas nacionales ser más competitivas en el extranjero y exportar más. Un estudio del GBM muestra que aumentar sustancialmente la competencia en Túnez impulsaría el crecimiento de la productividad laboral en un 5 %.
En segundo lugar, protege a los hogares más pobres de pagar demasiado por los bienes de consumo y de quedarse al margen de los beneficios de la liberalización comercial. En México, la falta de competencia supone para los hogares más pobres un coste un 20 % superior al de los hogares más ricos. En Kenia, la pobreza podría reducirse un 2 % si la competencia fuera más intensa en los mercados de maíz y azúcar.
La competencia se ve restringida por prácticas empresariales que socavan la dinámica competitiva. Cuando las empresas acuerdan fijar precios, la evidencia empírica revela que los consumidores pagan de media un 49 % más, y un 80 % más cuando los cárteles son más fuertes. Las economías en desarrollo siguen estando marcadas con frecuencia por normativas que restringen el número de empresas o limitan la inversión privada; por normas que aumentan los riesgos empresariales y facilitan los acuerdos entre competidores; y por normas que discriminan a determinados competidores o afectan a la neutralidad competitiva. Cuando se permite a nuevas empresas minoristas entrar en el mercado, la renta real de los hogares aumenta un 6,2 %.
Si es efectiva, la política de competencia garantiza que la competencia no se restrinja de forma que reduzca el bienestar económico. El GBM ha ido aprendiendo lecciones importantes sobre cómo promover eficazmente la competencia en las economías en desarrollo.
Un mandato es bueno, pero no basta. Casi 120 países cuentan con leyes de competencia activas o en desarrollo, a menudo implantadas con el apoyo del GBM. Muchos reguladores sectoriales también tienen el mandato de salvaguardar la competencia. Sin embargo, mandato legal a menudo no se traduce en un uso eficaz de las herramientas de aplicación; en determinados casos, su implementación puede, en realidad, lastrar las inversiones y aumentar el riesgo de hacer negocios. El Área de Práctica Global de Comercio y Competitividad del GBM (T&C) apoyó al Gobierno de Kenia para que el control de fusiones y adquisiciones (F&A) se oriente de forma más específica. Esto redujo en un 70 % la carga financiera innecesaria para las empresas implicadas en F&A. También permitió a la autoridad centrarse en las prácticas anticompetitivas más perjudiciales, como los cárteles entre aseguradoras y supermercados.
Los principios de competencia son pertinentes en las políticas públicas más amplias. Los gobiernos aplican políticas públicas para promover mayores tasas de innovación, inversión y empleo. Cuando los incentivos fiscales y no fiscales se conceden solo a unas pocas empresas del mercado, esto puede distorsionar las condiciones de igualdad y impedir que prosperen incluso las empresas más eficientes. Además, los gobiernos persiguen objetivos legítimos de política pública para garantizar la salud de los consumidores, la seguridad pública y frenar la contaminación. Estos objetivos son importantes y no deben considerarse en conflicto con la política de competencia. Por el contrario, los principios de competencia pueden ayudar a seleccionar las soluciones regulatorias que sean menos restrictivas. Por ejemplo, para evitar accidentes de tráfico, establecer normas de seguridad para los vehículos es menos restrictivo para la competencia que limitar el número de operadores de transporte. El apoyo de T&C a las Autoridades Marítimas de Filipinas contribuyó a modificar las normas que permitían a los operadores navieros existentes impedir la entrada de un nuevo competidor. En Honduras, el asesoramiento de T&C para fomentar normas menos discrecionales en el registro de fertilizantes condujo a una mayor competencia, y los precios de los fertilizantes bajaron hasta un 10 %.
Para hacer más bien que daño, los responsables de la política de competencia y quienes la aplican necesitan un conocimiento sólido de los mercados. En materia de competencia, normalmente hay más de lo que parece a simple vista: una gran cuota de mercado no equivale a poder de mercado ni a dominio; movimientos de precios similares pueden ser señal de eficiencia o de un cártel; y precios más altos pueden indicar calidad o falta de competencia. Comprender qué influye en los resultados del mercado y cómo se comportan las empresas debería ser una prioridad. En cuanto a las políticas orientadas a los dos objetivos gemelos, esto implica que, como destaca el trabajo de Tirole, «la mejor regulación o política de competencia debe adaptarse cuidadosamente a las condiciones específicas de cada industria».
Los cambios reales sobre el terreno requieren astucia política y soluciones a medida. Las reformas de la política de competencia —por definición— perjudican los intereses de unos pocos y benefician a muchos. Generar un consenso favorable a las reformas exige líderes políticos, una defensa hábil y alianzas estratégicas con grupos de interés y con los medios de comunicación. En el GBM apoyamos este diálogo político mediante la elaboración de nuevos datos sobre la regulación de los mercados de productos en 20 países en desarrollo, junto con la OCDE. Fomentamos el intercambio de conocimientos sobre experiencias de reforma exitosas mediante iniciativas especiales como el Competition Advocacy Contest en colaboración con la International Competition Network.
En conjunto, los expertos de T&C ya trabajan con 40 gobiernos y numerosos socios regionales y mundiales para mejorar la política de competencia y fomentar reformas en toda la economía y en sectores específicos. Estamos comprometidos a ampliar y profundizar aún más este trabajo, maximizando al mismo tiempo su impacto para alcanzar los dos objetivos gemelos del GBM: erradicar la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida. Los resultados ayudarán a desatar algunos de los nudos que limitan el potencial de las economías para crecer, ser más productivas y ser más inclusivas.
Esta entrada apareció por primera vez en el blog « Private Sector Development Blog» del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo de las opiniones expresadas por el Foro Económico Mundial.
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Autor: Anabel Gonzalez es directora sénior de la Práctica Global de Comercio y Competitividad del Grupo del Banco Mundial. Martha Martinez Licetti dirige el Equipo de Política de Competencia de la Práctica Global de Comercio y Competitividad del Grupo del Banco Mundial. Tanja Goodwin es economista en la Práctica Global de Comercio y Competitividad del Grupo del Banco Mundial.
Imagen: Un hombre aparece de pie frente a una imagen de la Tierra. REUTERS.


