Los estudios existentes —basados en gran medida en análisis de grandes episodios migratorios (p. ej., Friedberg 2001, Card 1991) y en la experiencia de Estados Unidos y el Reino Unido (Ottaviano y Peri 2012, Manacorda et al. 2012)— muestran que la inmigración puede absorberse con pequeños cambios en el empleo y los salarios de los nativos.
Se han formulado teorías sobre las complementariedades entre nativos e inmigrantes (como se describe en Lewis 2013) y sobre la especialización eficiente en tareas (como proponen Peri y Sparber 2009) para explicar esos hallazgos. Estas sugieren que:
La llegada de inmigrantes poco cualificados puede animar a los nativos a mejorar y adaptar sus empleos, aprovechando la complementariedad entre inmigrantes y nativos, a medida que ambos grupos se especializan en ocupaciones distintas.
Sin embargo, los críticos de esos estudios sostienen que, sin un verdadero shock aleatorio de oferta en la distribución de los inmigrantes y sin la posibilidad de seguir a los trabajadores nativos a lo largo del tiempo, no se puede establecer la causalidad de esa relación. Además, algunos sostienen que los mercados laborales europeos son diferentes y que esos resultados no pueden extrapolarse a la inmigración en Europa.
Nuevas pruebas
Nuestra nueva investigación ofrece una prueba más limpia y convincente del efecto causal de los inmigrantes poco cualificados en los resultados laborales de los nativos (Foged y Peri 2015). En ella utilizamos un panel de todos los residentes de Dinamarca entre 1991 y 2008 y aprovechamos una dispersión exógena de refugiados entre municipios daneses y un posterior aumento de la inmigración para seguir cómo afectó ese shock exógeno a los trabajadores nativos. Nos centramos especialmente en los efectos sobre los trabajadores situados en el extremo inferior del espectro salarial y de ingresos, en concreto, las personas con menor nivel educativo y quienes eran jóvenes y tenían poca antigüedad en el empleo.
Un contexto ideal: política de dispersión y aumento de la inmigración en Dinamarca
Hasta 1994, los inmigrantes representaban una proporción limitada (del tres por ciento o menos) del empleo total en Dinamarca, divididos por igual entre quienes procedían de países de la UE y quienes procedían de otros países. Entre 1986 y 1998, los refugiados fueron distribuidos entre municipios conforme a la Política de Dispersión Espacial (Damm 2009). Esta política implicaba que el Consejo Danés para los Refugiados los distribuía entre los municipios, con independencia de sus características económicas y preferencias, basándose únicamente en información sobre su nacionalidad y el tamaño de su familia. El objetivo de la política de dispersión era distribuir uniformemente a todos los refugiados entre los municipios y proporcionarles vivienda durante un año (por lo que la mayoría aceptó la oferta). La dispersión generó agrupaciones de refugiados de países concretos en determinados municipios debido al momento de su llegada y a la disponibilidad de viviendas cuando llegaron. Estas agrupaciones no guardaban ninguna correlación con las condiciones del mercado laboral de los municipios ni con las características económicas de los inmigrantes.
Luego, a partir de 1995, la presencia de inmigrantes de fuera de la UE aumentó rápidamente. En particular, como muestra la Figura 1, las llegadas de inmigrantes procedentes de determinados países de origen de refugiados experimentaron un fuerte y repentino aumento debido a una serie de conflictos internacionales (Yugoslavia, Somalia, Afganistán e Irak).

Notas: Crecimiento de las poblaciones inmigrantes desde el 1 de enero de 1995 procedentes de los principales países de origen de las llegadas de refugiados entre 1986 y 1998 y de Europa del Este.
Cuando se fue eliminando gradualmente la política de dispersión y la reunificación familiar se convirtió en la principal vía de entrada entre 1995 y 1998, la ubicación de esos nuevos inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados estuvo determinada por su inclinación a establecerse cerca de las comunidades de compatriotas formadas anteriormente por la política de dispersión. Esta combinación única de acontecimientos nos proporciona un shock aleatorio ideal de oferta de inmigrantes. Este shock está representado por el aumento, después de 1995, de inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados, distribuidos entre los municipios que habían experimentado agrupaciones de estos inmigrantes impulsadas por la dispersión entre 1986 y 1995.
Efectos en el mercado laboral de las personas con menor nivel educativo
Los inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados eran bastante representativos de los inmigrantes no europeos en cuanto a educación y competencias. Entre el cuarenta y el cincuenta por ciento de ellos no tenía estudios postsecundarios (frente a solo el 32 % de los nativos). De manera similar, las ocupaciones más básicas («ventas y servicios elementales») empleaban al 13 % de estos inmigrantes y solo al 4 % de los nativos. En particular, al medir el contenido de «competencias manuales» de las ocupaciones, establecemos que los inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados, como es típico de los inmigrantes no europeos, se concentraban en gran medida en ocupaciones con un uso intensivo del trabajo manual.
En nuestro análisis, primero evaluamos cómo respondieron los trabajadores nativos sin estudios universitarios al aumento de inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados.
Observamos que, especialmente entre los trabajadores nativos que cambiaron de establecimiento, los inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados impulsaron una movilidad ocupacional significativa y una mayor especialización en empleos complejos, con un uso más intensivo de las competencias analíticas y de comunicación y menos intensivo de las competencias manuales.
Esta mejora hacia empleos menos intensivos en trabajo manual y más complejos estuvo acompañada de un aumento salarial significativo. Sin duda, la elevada movilidad laboral, facilitada por la flexibilidad y la competitividad del mercado laboral danés, fue un catalizador clave de la respuesta observada de los trabajadores nativos.
La Figura 2 ofrece una forma clara de visualizar el efecto en los resultados de los nativos: muestra una representación de diferencias en diferencias del efecto de la exposición a la inmigración procedente de países de origen de refugiados. La figura representa la diferencia en la complejidad del empleo y el salario por hora entre los nativos con menor nivel educativo de los municipios con aumentos grandes y pequeños (cuartiles superior e inferior) de inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados, determinados por la política de dispersión y el aumento posterior a 1994 (1994 es el año 0). Vemos que, después de 1994, las diferencias en la complejidad de las ocupaciones (panel A) y los salarios (panel E) de los nativos poco cualificados aumentaron significativamente a favor de los municipios que recibieron el aumento de inmigrantes procedentes de países de origen de refugiados.
Figura 2. Diferencias a corto y largo plazo en los resultados de los nativos entre municipios con inmigración alta y baja

Notas: Estimaciones de los parámetros e intervalos de confianza del 95 % de la diferencia en los resultados entre el cuartil superior y el inferior de exposición a la inmigración.
Las figuras (y los resultados de regresión del estudio) sugieren que el índice de complejidad aumentó un 3 % más y los salarios hasta un 2 % más entre los nativos poco cualificados de los municipios con mayor exposición (con un aumento de 1,6 puntos porcentuales en la proporción de inmigrantes refugiados) en comparación con los municipios con menor exposición. Esto ocurrió a lo largo de 13 años y parece ser un cambio positivo permanente.
Después nos centramos en los grupos con salarios más bajos y mayor probabilidad de desempleo, concretamente quienes eran jóvenes y tenían un empleo de poca antigüedad en 1994, y comparamos su desempeño entre municipios con alta y baja inmigración de refugiados. Estos grupos también son los que tienen mayores ganancias potenciales a lo largo de la vida al cambiar de ocupación y mejorar sus competencias. Y, de hecho, en esos grupos aumentaron más la complejidad del empleo y los salarios. Los trabajadores de más edad (mayores de 45 años) y con mucha antigüedad no aprovecharon la complementariedad de la inmigración, no experimentaron un crecimiento salarial y algunos quizá se jubilaron antes.
Resumen y observaciones finales
En conjunto, nuestro estudio concluye que un mercado laboral que fomenta la movilidad ocupacional y permite la entrada de inmigrantes poco cualificados puede generar un mecanismo eficaz para impulsar la movilidad ascendente salarial y de competencias de los nativos con menor nivel educativo, en especial de los jóvenes y quienes tienen poca antigüedad laboral.
Referencias
Card, D (1990), «The impact of the Mariel boatlift on the Miami labor market», Industrial and Labor Relations Review, ILR Review, Cornell University, vol. 43(2), páginas 245-257, enero.
Damm, A P (2009), «Determinants of recent immigrants’ location choices: quasi-experimental evidence», Journal of Population Economics 22 (1):145-174.
Foged, M y G Peri (2015), «Immigrants’ Effect on Native Workers: New Analysis on Longitudinal Data», documento de debate de IZA n.º 8961.
Rachel M F (2001), «The Impact Of Mass Migration On The Israeli Labor Market», The Quarterly Journal of Economics, MIT Press, vol. 116(4), páginas 1373-1408, noviembre.
Lewis, E (2013), «Immigration and Production Technology», Annual Review of Economics 5 (1):165-191.
Manacorda M, A Manning y J Wadsworth (2012), «The Impact Of Immigration On The Structure Of Wages: Theory And Evidence From Britain», Journal of the European Economic Association, European Economic Association, vol. 10(1), páginas 120-151, 02.
Ottaviano, G I P y G Peri (2012), «Rethinking the Effect of Immigration on Wages», Journal of the European Economic Association 10 (1):152-197.
Peri, G y C Sparber (2009), «Task Specialization, Immigration and Wages», American Economic Journal: Applied Economics 1 (3):135-169.
Este artículo se publica en colaboración con Vox EU. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autora: Mette Foged es investigadora posdoctoral en el Departamento de Economía de la Universidad de Copenhague y actualmente es investigadora visitante en Dartmouth College. Giovanni Peri es profesor de Economía en la Universidad de California, Davis, y director del Migration Research Cluster en UC Davis.
Imagen: En esta ilustración se muestran ofertas de empleo. REUTERS/Alessandro Garofalo.



