Cómo afecta la deuda de los hogares al crecimiento económico

Cómo afecta la deuda de los hogares al crecimiento económico
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La Gran Recesión y sus consecuencias impulsaron una profunda reflexión sobre la economía y la política económica. Un tema recurrente en esta reflexión es el peligro de la deuda.

En “This Time Is Different”, un libro reciente que explora las crisis financieras a lo largo de la historia, los economistas de la Universidad de Harvard Carmen Reinhart y Ken Rogoff muestran cómo los fuertes incrementos de la deuda son clave para desencadenar crisis. Pero ¿qué tipo de deuda debería hacer saltar las alarmas entre economistas y responsables de políticas? Un nuevo documento de trabajo de los economistas Atif Mian y Emil Verner, de la Universidad de Princeton, y Amir Sufi, de la Universidad de Chicago, señala la deuda de los hogares como fuente de inestabilidad y de menor crecimiento económico.

El documento de trabajo analiza la relación entre la deuda de los hogares y el crecimiento económico en 30 países entre 1960 y 2012. Investigaciones anteriores concluyeron que las recesiones provocadas por la deuda de los hogares, en particular la deuda hipotecaria, son especialmente graves. Pero Mian, Sufi y Verner llevan esta línea de investigación un poco más lejos y constatan que los niveles elevados de deuda de los hogares, medidos como la razón entre esa deuda y el producto interno bruto, anticipan un menor crecimiento económico.

Los tres economistas no pueden afirmar con exactitud por qué la deuda de los hogares tiene un efecto negativo sobre el crecimiento y la estabilidad. En cambio, señalan que sus resultados son coherentes con modelos de la economía en los que la oferta de crédito se expande, los prestamistas están más dispuestos a prestar o una reducción del riesgo permite a los hogares contraer más préstamos para financiar el consumo.

La dinámica de cómo la deuda de los hogares afecta al crecimiento económico resulta bastante interesante. Una mayor deuda se traduce en más consumo por parte de los hogares y en una mayor proporción de la producción económica procedente del consumo. Al mismo tiempo, esto provoca que el país registre un mayor déficit por cuenta corriente con el resto del mundo, ya que aumentan las importaciones y los bienes de consumo representan una proporción mayor de dichas importaciones. Sin embargo, una vez que la economía entra en recesión, las importaciones caen drásticamente y el país empieza a exportar más de lo que importa. Este mecanismo permite que el país que acumuló deuda se recupere vendiendo bienes a la economía mundial.

Pero ese mecanismo solo funciona si el resto de la economía mundial va bien y si otros países tampoco vieron aumentar su deuda de los hogares. Si toda la economía mundial acumula más deuda de los hogares, los países individuales no tendrán adónde exportar sus bienes cuando el crecimiento se estanque. Mian, Sufi y Verner constatan que un aumento de la deuda de los hogares a escala mundial también anticipa un menor crecimiento económico para los países individuales, y que los países especialmente dependientes del comercio se ven afectados aún más por esta acumulación global.

Muchas de estas dinámicas se parecen mucho a lo ocurrido en los años 2000, en el periodo previo a la Gran Recesión de 2007-2009, por lo que es plausible que los resultados generales sean artefactos de lo sucedido en los últimos 15 años y no un síntoma de un problema más sistémico. Pero cuando Mian, Sufi y Verner analizan los datos anteriores a 2000, encuentran resultados muy similares. Y, utilizando esos resultados, pueden demostrar que el incremento de la deuda de los hogares durante los años 2000 anticipaba una recesión de la magnitud y la gravedad de la Gran Recesión.

Estos resultados parecen casi obvios a la luz de lo ocurrido en la última década, pero la idea de que la deuda de los hogares perjudica el crecimiento económico va en contra de bastantes modelos económicos. Mian, Sufi y Verner muestran que tanto el Fondo Monetario Internacional como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos han sido sistemáticamente demasiado optimistas sobre el crecimiento económico, porque han considerado que el aumento de la deuda de los hogares era positivo para el crecimiento. Hoy las pruebas apuntan justamente a lo contrario.

Estos resultados son importantes no para señalar con el dedo a determinadas instituciones, sino para mostrar lo importante que es tener en cuenta el papel de la deuda de los hogares en la estabilidad y el crecimiento económicos.

Este artículo se publica en colaboración con Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica el respaldo de los puntos de vista expresados por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.

Imagen: Billetes de dólar estadounidense, euro y franco suizo en un banco de Budapest. REUTERS/Bernadett Szabo.

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