¿Cómo se ha reducido a la mitad el número de países de ingreso bajo?

¿Cómo se ha reducido a la mitad el número de países de ingreso bajo?
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Mucho se ha escrito recientemente sobre las «trampas de ingreso medio». Sin embargo, se ha prestado menos atención al hecho de que muchos países de ingreso bajo han pasado a formar parte del grupo de países de ingreso medio. Desde 2001, el número total de países de ingreso bajo casi se ha reducido a la mitad, hasta 34, ya que unos 31 «se graduaron» y alcanzaron la categoría de ingreso medio (Figura 1).

Figura 1. Transición a la categoría de ingreso medio, 2001-2013

Fuente: Banco Mundial.

Además, como documenta la edición de enero de 2015 de Perspectivas económicas mundiales , la graduación ha venido acompañada de una marcada aceleración del crecimiento y también de una disminución de la volatilidad (Figura 2), que ha coincidido con una reducción de la frecuencia de los colapsos del crecimiento que habían socavado la reducción de la pobreza en décadas anteriores. Mientras tanto, los índices promedio de pobreza por recuento (base de PPA de $1.25) han bajado de poco menos del 40 por ciento en 2000 a alrededor del 23 por ciento según el recuento más reciente.

Figura 2. Crecimiento y volatilidad

Fuente: Banco Mundial. FMI. El crecimiento se calcula como el promedio del período.
La volatilidad se refiere a la desviación estándar del crecimiento del PIB durante el período. ¿Cuáles son los factores que han sustentado este paso a las categorías de ingreso medio?

En más de la mitad de los países que se graduaron, la graduación se produjo tras nuevos descubrimientos o una explotación más intensiva de las reservas de metales y petróleo. El aumento de la demanda de China y el sólido crecimiento mundial respaldaron los altos precios de las materias primas e impulsaron una mayor exploración de recursos energéticos y metálicos, así como la inversión en el sector de los recursos naturales. Esto, a su vez, favoreció la graduación a la categoría de ingreso medio en países como Mongolia, Timor Leste, Indonesia, Ghana, Camerún y Mauritania.

Además, varias economías de Europa y Asia Central habían experimentado una caída precipitada de los ingresos per cápita en la década de 1990, durante profundas recesiones de «transición». Sin embargo, el repunte posterior del crecimiento ayudó a que los niveles de ingreso per cápita volvieran a superar los umbrales de ingreso medio en Armenia, la República Kirguisa, Moldova y Azerbaiyán.

Por último, algunos países obtuvieron dividendos de crecimiento gracias a reformas estructurales anteriores (India, Indonesia) y a reformas políticas y económicas (Vietnam). Varios también se beneficiaron de una mayor estabilidad política o de una reducción del conflicto, lo que permitió un crecimiento más rápido durante la década de 2000 (Pakistán, Islas Salomón).

Un tercio de los países que se graduaron recibió alivio de la deuda entre 2000 y 2014 en el marco de la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME), la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral (IADM) o iniciativas bilaterales. Aunque no está claro en qué medida la reducción de la carga de la deuda contribuyó a la graduación, muchos han logrado aprovechar bien el mayor margen fiscal. En promedio, los gastos destinados a reducir la pobreza han aumentado en 3.9 por ciento del PIB, aunque, como muestra el informe Perspectivas económicas mundiales , la pobreza ha disminuido más lentamente en los países que se graduaron y recibieron alivio de la deuda que en aquellos que no lo recibieron (Figura 3).

Figura 3. Reducción de los índices de pobreza tras la graduación

Fuente: Banco Mundial. FMI. No todos los países que se graduaron han registrado mejoras en todos los ámbitos. Aunque los ingresos per cápita pueden ser más altos, un hecho estilizado clave documentado en el informe Perspectivas económicas mundiales es que la gobernanza en los países que se graduaron tras nuevos descubrimientos o la explotación de recursos era, en promedio, considerablemente más débil que en aquellos sin recursos naturales, y se mantuvo en términos generales a la par de la de los países de ingreso bajo que no se graduaron.

¿Quiénes se quedaron atrás y cuáles son sus perspectivas?

Los países que hoy son de ingreso bajo suelen tener economías agrícolas. Tres cuartas partes se encuentran en África subsahariana, donde las difíciles condiciones climáticas a veces limitan la actividad en economías predominantemente de subsistencia. En promedio, la agricultura representa alrededor del 25 por ciento del PIB en los países de ingreso bajo. En muchos casos, las exportaciones están dominadas por productos agrícolas, especialmente café y té.

Muchos países de ingreso bajo también dependen en gran medida de las remesas para sostener el consumo y la inversión. En promedio, las remesas representaron casi el 6 por ciento del PIB de los países de ingreso bajo en 2013, significativamente más que la IED. Alrededor de la mitad de los países de ingreso bajo son frágiles y, en algunos —Guinea, Liberia y Sierra Leona—, la falta de servicios adecuados de salud pública ha facilitado la propagación del ébola.
Esto ha tenido un alto costo humano, ha perturbado la actividad y el comercio, y ha reducido el crecimiento en estos países entre 1 y 3 puntos porcentuales.

A diferencia de lo ocurrido en los países de ingreso medio, la actividad económica de los países de ingreso bajo se fortaleció en 2014 gracias al aumento de la inversión pública, la considerable expansión del sector de los servicios y las buenas cosechas. La mejora de las condiciones de seguridad o políticas en varios países afectados por conflictos, por ejemplo, Myanmar, la República Centroafricana y Malí, también ha contribuido. Varios países han aprovechado las favorables condiciones de financiamiento internacional para emitir bonos soberanos en los mercados internacionales; para algunos, como Kenya, ha sido la primera emisión en muchos años.

Se prevé que el crecimiento de los países de ingreso bajo en su conjunto se mantenga sólido, en torno al 6 por ciento, en 2015-17, respaldado por un fuerte crecimiento del consumo y la inversión públicos. África Oriental está surgiendo como la «nueva frontera» de los descubrimientos de petróleo y gas. A pesar de la debilidad de los precios de las materias primas a corto plazo, estos nuevos descubrimientos o la explotación más intensiva de minerales podrían ayudar a varios países (Tanzania, Kenya, Mozambique, Uganda) a graduarse a mediano plazo, como ya ha ocurrido antes en otros países de ingreso bajo ricos en recursos.

Dicho esto, el crecimiento sostenido de los países que hoy son de ingreso bajo depende de mejoras en las instituciones y la gestión financiera pública, así como de una mayor inversión en educación e infraestructura, que ampliarán el potencial de oferta y ayudarán a diversificar las economías.

Esta publicación apareció originalmente en el blog Let’s Talk Development del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autora: Tehmina Shaukat Khan colabora en la publicación insignia anual del Banco Mundial, Perspectivas económicas mundiales.

Imagen: Personas suben a embarcaciones de pasajeros. REUTERS/Andrew Biraj

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