Este artículo se publica en colaboración con Thomson Reuters Foundation trust.org
Este año, una visita no deseada llegó a las playas del Caribe: enormes balsas de sargazo.
El sargazo, como se denomina esta alga, se ha extendido por la región en parte debido a cambios en las condiciones meteorológicas, y ha convertido muchas playas, antes de postal, en un marrón apagado, como el de un estanque cubierto de algas, mientras se descompone y libera un hedor a huevo podrido.
«Es un encaje marrón sucio y horrible que simplemente llega a la orilla», dijo Noorani Azeez, CEO de la Asociación de Hoteles y Turismo de Santa Lucía. «El hedor nauseabundo del sargazo es realmente un obstáculo para ir (a la playa) con la familia.»
El fenómeno se ha repetido en todo el Caribe, sin que apenas se libre ninguna isla. Ha causado estragos en economías dependientes del turismo y ha perturbado otras industrias, como la pesca, ya que los pescadores luchan por navegar por aguas colmadas de sargazo.
En la República Dominicana, la mayor empresa eléctrica se vio obligada a reducir sus operaciones después de que 570 toneladas métricas de esta alga obstruyeran su sistema de refrigeración con agua de mar.
Incluso la fauna local se ha visto afectada, con informes de tortugas marinas juveniles que luchan por trepar sobre pequeñas montañas de este material para llegar al océano tras eclosionar.
Pero los caribeños están encontrando formas de hacer frente a la situación, y algunos emprendedores incluso están desarrollando maneras de convertir lo que en un principio consideraban una plaga en una oportunidad de negocio.
El sargazo es un alga flotante de color ocre con pequeñas vejigas llenas de aire que la mantienen a flote. Aunque algo de sargazo llega de forma natural a las playas de la región, los investigadores y otros observadores afirman que en 2011 el Caribe empezó a registrar una enorme afluencia de esta alga en sus costas.
La tendencia se ha mantenido, con un pico en 2014 y de nuevo en 2015.
«Creemos que este fenómeno está relacionado en algunos aspectos con el cambio climático», dijo Jim Franks, científico investigador sénior del Gulf Coast Research Laboratory de la Universidad del Sur de Misisipi, en Estados Unidos.
Franks estudia el fenómeno y cree que la afluencia de sargazo puede deberse a factores como las aguas más cálidas y un aumento de nutrientes.
En lugar de proceder del mar de los Sargazos, una zona cercana a Bermudas donde normalmente se encuentra esta alga, la teoría de Franks es que la afluencia podría proceder de una floración en medio del océano Atlántico, cerca del ecuador.
SARGASSUM HACK
Con las playas del Caribe inundadas de esta alga, la Universidad de las Indias Occidentales ha organizado varios eventos sobre el problema, entre ellos un día de «Sargassum Hack» y un simposio sobre cómo abordar el sargazo en su campus de Cave Hill, en Barbados.
Los participantes propusieron usar la planta para todo, desde fertilizantes hasta cosméticos.
En la isla de Guadalupe, de habla francesa, una empresa diseñó una embarcación bautizada como «Sargator» para recoger el sargazo del agua antes de que llegara a las playas.
En Barbados, Mark Hill, propietario de una de las mayores empresas de energía solar de la isla, puso en marcha una nueva empresa, BioGen, dedicada específicamente a recoger y aprovechar las enormes cantidades de sargazo que llegan a las costas de la isla.
En lugar de usar maquinaria pesada costosa y potencialmente dañina para el medio ambiente, como tractores, para retirar el sargazo de las playas, ha experimentado con un rastrillo tirado por caballos.
Hill, que afirma haber incorporado el sargazo a su dieta, también ha fabricado prototipos de productos que van desde fertilizantes hasta tableros de partículas.
Y empresas tan lejanas como Illinois, en Estados Unidos, también se han sumado a este negocio. Elastec, una compañía especializada en la respuesta ante derrames de petróleo, ha fabricado una barrera contra el sargazo, la «Beach Bouncer», tras recibir llamadas de complejos turísticos de Antigua y la República Dominicana afectados por el problema.
La barrera, fabricada con plástico, acero y una malla bajo la superficie del agua, se ha instalado hasta ahora en dos playas, y hay más pedidos en camino.
¿PARA QUEDARSE?
La gran pregunta es: ¿cuánto durará la invasión de sargazo?
Franks, del Gulf Coast Research Laboratory, afirmó que aún no está claro si la afluencia de sargazo es un evento puntual o continuo, pero su laboratorio trabaja en unos modelos que, según espera, podrían predecir futuras oleadas de sargazo en el Caribe.
«Si podemos predecir y, al menos, dar algún tipo de indicación de lo que depara el futuro, entonces estos países insulares pueden empezar a desarrollar estrategias de respuesta basadas en la ciencia y no solo en conjeturas. Creemos que eso sería de gran ayuda», dijo Franks.
Hill, de BioGen, apuesta a que no faltará sargazo que usar como materia prima.
Otros hacen apuestas similares. H. Barber & Sons, empresa estadounidense que vende la SurfRake, una máquina que puede usarse para limpiar de algas las playas, afirmó que el interés por sus máquinas procedente del Caribe es al menos el doble este año, ya que los posibles usuarios consideran que la inversión –unos 50 000 dólares por máquina– puede merecer la pena.
«No parece que vaya a desaparecer», dijo Melissa Corcoran, responsable de ventas de la empresa para el Caribe.
La publicación no implica el respaldo de los puntos de vista del Foro Económico Mundial.
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Autor: Rebekah Kebede, redactor/a de Thomson Reuters Foundation trust.org.
Imagen: Un surfista sortea montones de algas antes de una sesión de surf de primera hora de la mañana. REUTERS/Will Burgess.

