Un enfoque novedoso
Para medir si la política fiscal contribuye a la estabilidad, el Fiscal Monitor introduce el novedoso concepto del coeficiente de estabilización fiscal (FISCO). El FISCO mide cuánto cambia el saldo presupuestario global de un país en respuesta a una variación de la brecha de producción (medida como la brecha del producto).
Si el FISCO es igual a 1, significa que cuando la producción cae por debajo de su potencial en un 1 % del PIB, el saldo global empeora en el mismo porcentaje del PIB. Cuanto mayor sea el FISCO, más contracíclica será la conducción de la política fiscal: los gobiernos crean colchones fiscales en los buenos tiempos, a los que pueden recurrir durante los malos. El FISCO medio de las economías avanzadas es de 0,7, con diferencias considerables entre países (véase la figura 1). Para consultar el FISCO de países individuales (incluidos países avanzados, mercados emergentes y países en desarrollo), véase el blog de Xavier Debrun «Growth Dividend from Stabilizing Fiscal Policies».
El FISCO tiene en cuenta que muchas partidas de ingresos y gastos responden a la situación de la economía, aunque las disposiciones o los programas subyacentes se hayan concebido principalmente por otros motivos. Supervisar la relación entre el saldo presupuestario y la brecha del producto ayudaría a los responsables de las políticas a comprender cuánto contribuyen sus acciones a la estabilidad de la producción, también en comparación con otros países.

Dividendos del crecimiento
Con el FISCO, el Fiscal Monitor de abril de 2015 evalúa el efecto que la política fiscal puede tener en el crecimiento a mediano plazo mediante su apoyo a la estabilidad macroeconómica. Los resultados indican que los países que puedan aumentar su FISCO lograrían reducir significativamente la volatilidad macroeconómica (véase la figura 2).
¿Por qué es importante? Primero, porque una menor volatilidad macroeconómica ayuda a evitar fluctuaciones ineficientes del empleo y el crecimiento. Segundo, porque una menor incertidumbre macroeconómica crea un entorno favorable para el capital físico y social, impulsando así el crecimiento a mediano plazo.
Nuestros resultados muestran que una política fiscal más estabilizadora impulsaría significativamente el crecimiento, como se ilustra en la figura 3. El efecto puede ser considerable. Por ejemplo, consideremos el caso de una economía avanzada que eleva su FISCO del nivel promedio (0,7) al del tercio superior de los países (alrededor de 0,8). Esto reduciría la volatilidad de la producción en aproximadamente un 15 por ciento, lo que a su vez generaría un dividendo de crecimiento de 0,3 puntos porcentuales anuales. El Fiscal Monitor ofrece más detalles sobre la metodología que sustenta esta estimación, que intenta abordar algunos de los conocidos desafíos de las regresiones de crecimiento señalados en la literatura económica. Aun así, como ocurre con todos los resultados econométricos, estos deben interpretarse con cautela.
Qué significa esto en la práctica para los países
¿Qué pueden hacer los países para mejorar la estabilización fiscal? En un blog anterior (escrito junto con Richard Hughes y Laura Jaramillo, « Dams and Dikes for Public Finances») sostenemos que es crucial contar con un marco fiscal para gestionar los riesgos de las finanzas públicas. Unas reglas fiscales bien diseñadas y unos marcos de mediano plazo también pueden ayudar al permitir un acceso ininterrumpido al endeudamiento en condiciones favorables, garantizar el control del gasto durante todo el ciclo y dejar margen de flexibilidad para responder a las perturbaciones de la producción.
Otro aspecto importante de los marcos fiscales es promover respuestas estabilizadoras automáticas, similares a reglas, ante la evolución económica. Por ejemplo, los pagos de impuestos que evolucionan al compás de los ingresos y las transferencias sociales, como las prestaciones por desempleo, pueden impulsar automáticamente la demanda agregada durante las recesiones y moderarla durante las expansiones. Como operan en tiempo real, sin aprobación política ni retrasos de implementación, son una forma muy eficaz de estabilizar la política fiscal.
Este artículo se publica en colaboración con IMF Direct. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Vitor Gaspar, de nacionalidad portuguesa, es director del Departamento de Finanzas Públicas del Fondo Monetario Internacional.
Imagen: Un hombre pasa junto a edificios en el distrito central de negocios de Singapur. REUTERS/Nicky Loh.





