Este artículo se publica en colaboración con VoxEU.
El Quinto Informe de Evaluación (AR5) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que es el análisis más exhaustivo y pertinente sobre el cambio climático, concluye que cientos de millones de personas se verán afectadas por el cambio climático. Sus consecuencias se sentirán de forma directa e indirecta a través de la disponibilidad de recursos y de los desplazamientos de población, extendiendo sus efectos por todo el planeta.
Por ello, las políticas exteriores y de seguridad de la UE, así como las publicaciones y estrategias oficiales, han dedicado una atención creciente a los factores relacionados con el clima. Por ejemplo, el informe conjunto de Javier Solana y la Comisión Europea define el cambio climático como un «multiplicador de amenazas», ya que podría ser responsable de riesgos políticos y de seguridad que afectan a los intereses europeos (Consejo Europeo, 2008). La migración inducida por factores ambientales se menciona entre las diversas amenazas identificadas en el informe. Según las Conclusiones del Consejo sobre Diplomacia Climática de la UE, adoptadas en junio de 2011, el cambio climático es un desafío ambiental y de desarrollo a escala mundial con implicaciones significativas relacionadas con la seguridad y las presiones migratorias (Consejo Europeo, 2011).
La idea de que la migración relacionada con el clima podría generar repercusiones para la seguridad europea está vinculada a la posibilidad de grandes flujos de personas procedentes de las zonas afectadas negativamente por el cambio climático. Sin embargo, las previsiones de estos flujos son extremadamente imprecisas y se basan en un abanico muy amplio de hipótesis. El número de migrantes previstos oscila enormemente entre 25 millones y mil millones en los próximos 40 años (OIM, 2009). La vulnerabilidad al cambio climático en los países pobres, si bien aumenta sin duda el incentivo para migrar, no implica necesariamente que la migración vaya a producirse. El cambio climático, al reducir los recursos disponibles, puede limitar la capacidad de emigrar, y algunos individuos vulnerables pueden encontrarse con menor movilidad y menos probabilidades de migrar (Barrett, 2008; Cattaneo y Massetti, 2015; Gray y Mueller, 2012; Foresight, 2011).
Nueva investigación
En un artículo reciente (Cattaneo y Peri, 2015), abordamos la relación entre el aumento de las temperaturas y la migración, analizando el efecto de las tendencias de calentamiento diferenciadas entre países sobre la probabilidad de emigrar al extranjero o de migrar de zonas rurales a urbanas. Una idea clave es que, al empobrecer a las poblaciones rurales y empeorar sus perspectivas de ingresos, el calentamiento a largo plazo afecta a la migración de diferentes maneras, según los ingresos iniciales de esas poblaciones rurales. Una caída de la productividad agrícola, que provoca una disminución de los ingresos rurales, parece tener un efecto depresivo sobre la posibilidad de emigrar en países extremadamente pobres, donde los individuos viven con ingresos de subsistencia. Los ingresos más bajos agravan su restricción de liquidez, lo que implica que los posibles migrantes tienen una capacidad reducida para pagar los costes de la migración y para afrontar los gastos de desplazamiento y reubicación. En este caso, el calentamiento global puede atrapar a las poblaciones rurales en la pobreza local. En cambio, en los países donde los individuos no son extremadamente pobres, una caída de los ingresos agrícolas refuerza los incentivos para migrar a las ciudades o al extranjero. La disminución de la productividad agrícola puede favorecer un mecanismo que, en última instancia, conduce al éxito económico de los migrantes, beneficiando a su país de origen y desplazando a personas de la agricultura hacia entornos urbanos.
La figura 1 ofrece correlaciones que corroboran esta idea. Muestra los cambios a largo plazo (entre 1960 y 2000) en la temperatura (eje horizontal) frente a los cambios a largo plazo en las tasas de emigración de los países pobres (panel 2) y de los países de ingreso medio (panel 1). La diferencia en la relación entre los dos grupos de países es clara. Los países de ingreso medio muestran una correlación positiva (pequeña), mientras que los países pobres muestran una correlación negativa entre la temperatura y los cambios en la tasa de emigración.
Figura 1. Cambio en las tasas de emigración y en la temperatura media
Nota: Los gráficos representan en el eje horizontal el logaritmo natural de las temperaturas medias entre 2000 y 1981 menos el logaritmo natural de las temperaturas medias entre 1960 y 1980. En el eje vertical representamos el logaritmo natural de las tasas medias de emigración entre 1990 y 2000 menos las tasas medias de emigración entre 1970 y 1980.
La diferencia entre los países de ingreso medio y los países pobres
En el análisis empírico examinamos de forma más sistemática los dos efectos presentados en la figura 1. Utilizando cambios por décadas entre 1960 y 2000 para 116 países, que van desde los muy pobres hasta los de ingreso medio, realizamos un análisis de regresión que controla los efectos de país, los efectos de década y otras variables geográficas, y que permite un impacto diferente de la temperatura sobre las tasas de emigración y de urbanización en los países pobres y de ingreso medio.
Comprobamos que el aumento de las temperaturas se asocia con tasas más bajas de emigración y urbanización en los países muy pobres.
En cambio, en los países de ingreso medio se asocia con cambios positivos en las tasas de emigración y urbanización.
El efecto de incentivo impulsado por una menor productividad agrícola prevalece en los países de ingreso medio: la población rural se dirige a las ciudades, lo que acelera la transformación estructural del país y, en última instancia, aumenta el ingreso per cápita. En los países pobres, prevalece el empeoramiento de la restricción de liquidez debido a la menor productividad agrícola, y la urbanización y la emigración se ralentizan.
Constatamos de forma consistente que la emigración en los países de ingreso medio inducida por temperaturas más altas se asocia con un crecimiento del PIB per cápita.
La ralentización de la emigración y de la urbanización asociada al calentamiento climático en los países pobres se asocia con un PIB per cápita medio más bajo.
Esta relación entre las temperaturas y el crecimiento del PIB fue señalada por primera vez por Dell y Olkien (2012). Nuestro estudio aporta un canal importante para explicarla.
La urbanización y la industrialización son mecanismos cruciales para el crecimiento del PIB. En los países con niveles intermedios de ingreso per cápita, el calentamiento puede impulsar estas ganancias. Sin embargo, en los países donde la productividad agrícola es tan baja que atrapa a la población rural en niveles de subsistencia, el calentamiento puede, en cambio, ralentizar la transformación económica. Estos efectos podrían contribuir a la divergencia de ingresos entre los países pobres y los de ingreso medio.
¿Hacia dónde emigran las personas como respuesta al calentamiento?
¿Provoca el calentamiento movimientos a gran escala de personas desde los países de ingreso medio de África, Asia y América Latina hacia los países ricos de Europa y América del Norte? ¿O produce más bien migraciones locales dentro de las regiones?
Comprobamos que el aumento de las temperaturas se asocia principalmente con la emigración hacia destinos no pertenecientes a la OCDE que están cerca de los países de origen (especialmente los situados a un radio de 1.000 km).
La emigración hacia países de la OCDE (es decir, países ricos) no parece verse afectada.
Este resultado es coherente con la idea de que la emigración impulsada por el clima está asociada a un deterioro de las oportunidades locales, y de que los migrantes se dirigen a donde tienen mejores posibilidades de encontrar empleo, dadas sus limitaciones actuales. Este factor de «empuje» (la disminución de los ingresos rurales) aumenta la migración hacia economías similares en lugar de hacia economías de la OCDE. Por otro lado, el efecto reductor de la migración en los países pobres (debido al empeoramiento de las oportunidades) afecta a ambos tipos de destino, ya que los posibles emigrantes son menos propensos a abandonar el país por completo. Al combinar el efecto en los países pobres y en los de ingreso medio, parece que los aumentos de las temperaturas medias podrían, de hecho, reducir la emigración total hacia los países de la OCDE. Los países de ingreso medio no tienen más probabilidades de experimentar emigración hacia esos destinos, mientras que los países pobres registran una reducción general de las tasas de emigración. Estos hallazgos sugieren que es poco probable que el cambio climático sea el motor de grandes migraciones hacia Europa, ya que el impacto en los países pobres parece negativo y las migraciones relacionadas con el clima parecen ser más locales.
Migración y desastres naturales
Se prevé también que el cambio climático intensifique los fenómenos meteorológicos extremos. Por este motivo, comprobamos si las anomalías de temperatura y los desastres naturales, como sequías, inundaciones y tormentas, influyen en las tasas de emigración en los países de ingreso medio y en los países pobres. Comprobamos que las tasas de emigración a largo plazo en los países pobres o de ingreso medio no se ven afectadas de forma significativa por la ocurrencia de estos episodios. Es probable que los desastres naturales impulsen tipos de migración diferentes, más parecidos a la movilidad local y temporal. Dada su ocurrencia relativamente poco frecuente y su naturaleza temporal en el periodo considerado, los episodios meteorológicos extremos no afectaron de forma significativa a la migración rural-urbana ni a la internacional a largo plazo.
Conclusiones
En esta columna nos hemos centrado en el posible impacto del aumento de las temperaturas medias sobre la migración rural-urbana e internacional. Hemos comprobado que, en los países muy pobres, el calentamiento implica una menor emigración. Las poblaciones rurales pueden quedar atrapadas en una pobreza más profunda, con menos recursos para migrar. En cambio, en los países donde los ingresos no son tan bajos, una menor productividad agrícola aumenta los incentivos para migrar, lo que genera tasas de emigración más altas. A través de estas respuestas diferentes, los cambios de temperatura pueden contribuir a una divergencia de ingresos y oportunidades entre los países muy pobres y los de ingreso medio. Por último, un futuro de mayor migración hacia Europa o hacia Estados Unidos impulsado por el calentamiento global no es un escenario que respalde nuestro análisis.
Referencias
Barrett C (2008), “Poverty traps and resource dynamics in smallholder agrarian systems”, en R Dellink y A Ruijs (eds.), Economics of poverty, environment and natural-resource use, Dordrecht, Países Bajos: Springer; págs. 17-40.
Cattaneo C y Massetti E (2015), “Migration and Climate Change in Rural Africa”, FEEM Working Papers N. 2015.29
Cattaneo C y Peri G (2015), “The Migration Response to Increasing Temperatures”, documento de trabajo NBER n.º 21622.
Dell M, Jones B y Olkien B (2012), “Temperature Shocks and Economic Growth: evidence from the last half Century,” American Economic Journal: Macroeconomics, 4(3), págs. 66-95
Consejo Europeo (2008), “Climate change and international security”, documento conjunto del Alto Representante y la Comisión Europea al Consejo Europeo, S113/08.
Consejo Europeo (2011), “Towards a renewed and strengthened European Union Climate Diplomacy”, Conclusiones del Consejo sobre Diplomacia Climática de la UE, 3106.ª reunión del Consejo de Asuntos Exteriores, Bruselas, 18 de julio de 2011, documento conjunto de reflexión del Alto Representante y la Comisión.
OIM (2009), “Migration, Environment and Climate Change: assessing the evidence”, Organización Internacional para las Migraciones, Ginebra
Foresight (2011), Migration and Global Environmental Change: Future Challenges and Opportunities. Final Project report, UK Government Office for Science, Londres
Gray, C L y Mueller, V (2012), “Natural disasters and population mobility in Bangladesh”, Proceeding of the National Academy of Science, 109(16), págs. 6000-6005.
La publicación no implica el respaldo de los puntos de vista por parte del Foro Económico Mundial.
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Autores: Cristina Cattaneo es investigadora sénior en la Fondazione Eni Enrico Mattei (FEEM) y en el Centro Euro-Mediterraneo sui Cambiamenti Climatici (CMCC). Giovanni Peri es catedrático de Economía en la Universidad de California, Davis, y director del Migration Research Cluster de UC Davis.
Imagen: Un niño pesca en un estanque seco cerca de la orilla de un río. REUTERS/Jitendra Prakash.



