Este artículo se publicó originalmente en el blog Africa Can End Poverty del Banco Mundial.
Es el clásico dilema al que suelen enfrentarse los gobiernos. ¿Qué proyectos son más beneficiosos a largo plazo? ¿Cómo repercuten los proyectos grandes y costosos en la dinámica de la deuda y en la estabilidad macroeconómica? Aunque en el mundo en desarrollo es necesaria una gran inversión en infraestructuras, a menudo resulta difícil para los gobiernos determinar cuáles son los proyectos más beneficiosos.
Por lo general, las herramientas utilizadas para evaluar los proyectos varían según el gobierno. Además, los modelos actuales suelen ser complicados, requieren mucho tiempo y no tienen en cuenta los efectos localizados de proyectos concretos ni logran evaluar el impacto total en la economía. A medida que aumenta el interés por los grandes proyectos de infraestructura en los países en desarrollo, es probable que crezca la demanda de un modelo adecuado y fácil de usar.
Con esto en mente y en respuesta a una solicitud de las autoridades nigerinas, desarrollamos un modelo simplificado que evaluó el impacto de un proyecto específico en la economía. El modelo se diseñó para estimar el efecto de esta inversión en un conjunto discreto de variables macroeconómicas, como el comercio, el crecimiento, la inflación y la deuda. Para ello, se desarrolló explícitamente para tener en cuenta el aumento de la demanda que se produjo durante la ejecución del proyecto, así como el impacto estimado de los rendimientos previstos del proyecto en la economía. El modelo ayuda a comprender mejor cómo la ejecución de proyectos de inversión afecta a la sostenibilidad de la deuda, ya que los análisis de sostenibilidad de la deuda con frecuencia pasan por alto el impacto económico de los fondos prestados y se centran en exceso en sus condiciones financieras.
Como caso de prueba, utilizamos el proyecto de la presa de Kandadji en Níger para simular el impacto macroeconómico de un proyecto de infraestructura de gran envergadura. Con un coste bastante elevado, estimado en 785 millones de dólares o alrededor del 10 % del producto interior bruto (PIB) de Níger en 2013, era fundamental estimar el impacto neto que el proyecto tendría en la economía del país.
Curiosamente, comprobamos que los ingresos generados por el proyecto aumentarían el PIB en un 0,45 % y que el aumento de la demanda de producción nacional durante la fase de construcción incrementaría el PIB del país en un 0,25 % por encima de la proyección actual. El modelo también reveló que determinados sectores, como la construcción y el transporte, se beneficiarían del aumento de la demanda durante la fase de construcción y que, una vez en funcionamiento, la presa impulsaría principalmente la producción agrícola y la generación de electricidad.
Durante la fase de ejecución del proyecto se produciría un marcado aumento de las importaciones, lo que afectaría negativamente a la balanza de pagos. Sin embargo, una vez finalizado el proyecto se produciría un cambio beneficioso en los términos de intercambio, con una reducción de las importaciones hasta niveles normales, acompañada de un impulso a las exportaciones. También se evaluó el impacto del proyecto en la dinámica de la deuda y en la estabilidad macroeconómica. Aunque los costes del programa son significativos, dado que una gran proporción de la financiación es concesional, el modelo estimó que tendría un efecto limitado en el déficit fiscal y en la carga de la deuda del gobierno.
Nuestro objetivo es que el modelo permita a los gobiernos obtener una visión a largo plazo de los impactos macroeconómicos antes de emprender grandes proyectos de infraestructura, de modo que puedan tomar decisiones con conocimiento de causa. Con una personalización mínima, el modelo puede utilizarse para evaluar proyectos o programas de diversos sectores y replicarse en distintos países.
Para más información sobre los aspectos computacionales del modelo, consulte Modeling the Impact of Large Infrastructure Projects: A Case Study from Niger.
La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autores: El equipo macroeconómico y fiscal de Níger trabaja para mejorar la calidad de la gestión de la inversión pública y la eficiencia en Níger, teniendo en cuenta los recursos presupuestarios del país, un sector privado débil y los desafíos de la gestión fiscal. Olivier Beguy es economista con sede en Chad. Sebastien C. Dessus es el líder del programa, con sede en Washington, D. C. Abdoulahi Garba es economista con sede en Níger. Hayman Jason es economista y consultor. Johannes Herderschee es economista principal, con sede en Washington, D. C.
Imagen: Trabajadores nivelan el terreno en el proyecto de construcción de la autopista Mombasa-Nairobi, en Athi River, a 20 km (12 millas) de Nairobi. REUTERS/Elizabeth Nganga.

