Este artículo se publicó originalmente en el blog “Africa Can End Poverty” del Banco Mundial.

El recientemente publicado Panorama económico regional para el África subsahariana (SSA) del Fondo Monetario Internacional subraya la visión, sostenida desde hace tiempo por las instituciones financieras internacionales, de que la profundidad, el ritmo y la perfección de las reformas estructurales deben mantenerse, no solo por la competitividad y el crecimiento, sino también por la resiliencia ante la eventual aparición de obstáculos externos. El informe también ofrece una oportunidad importante para seguir desarrollando esta agenda, mediante un tratamiento adicional de las causas subyacentes, en particular las no relacionadas con los precios, y así generar una visión más aplicable de las tendencias de crecimiento, competitividad e igualdad que el informe presenta de forma tan incisiva.
Crecimiento
El informe muestra que muchos de los países del África subsahariana cuya economía depende de los recursos, es decir, aquellos en los que los ingresos por exportaciones de materias primas representan una mayor proporción de los ingresos fiscales, se han vuelto más vulnerables (con independencia de su régimen cambiario) a la caída de los precios de las materias primas y a la desaceleración mundial. Se prevé que el crecimiento de estos países se ralentice de forma significativa en los próximos años. En muchos de los países no dependientes de los recursos y de bajos ingresos, a pesar de la desaceleración mundial, se espera que el crecimiento medio continúe sin interrupciones. Al mencionar algunas de las reformas estructurales en relación con el análisis del crecimiento, el informe sienta las bases para examinar con mayor rigor el papel de estas reformas a la hora de explicar las diferencias de perspectivas y resiliencia entre estos distintos grupos de países.
El tratamiento exhaustivo que el informe hace de los resultados y las consecuencias derivados de indicadores y clasificaciones proporciona la base para dar un paso más allá y vincular causalmente estos resultados con los insumos subyacentes y los esfuerzos de política. Si se superan las limitaciones de los datos, ello permitirá un examen más profundo de los vínculos causales, incorporando a los análisis las reformas estructurales que se han llevado a cabo, y así hacer que estos hallazgos sean más prescriptivos y aplicables en cuanto a lo que los responsables de políticas han hecho o deberían estar haciendo para generar crecimiento y fortalecer la resiliencia.
Competitividad
En el capítulo dedicado a la competitividad, el exhaustivo análisis de los tipos de cambio efectivos reales no resta importancia ni subestima la relevancia de las reformas estructurales, sino que reconoce que estas constituyen muchos de los otros factores (a menudo no medidos) que contribuyen a generar las diferencias en los términos de intercambio entre países. Por ejemplo, en el caso de Sudáfrica, el informe señala con gran perspicacia que las ventajas derivadas de los cambios en los tipos de cambio efectivos reales no han generado la respuesta esperada en las exportaciones. La principal razón que se aduce son las restricciones estructurales, presumiblemente atribuibles a reformas rezagadas. Esto plantea una cuestión clave para el desarrollo: si la prioridad de las políticas debe centrarse, y los recursos escasos destinarse, en depreciar los tipos de cambio efectivos reales o en lograr primero las reformas estructurales que se necesitan. De hecho, este ejemplo podría ser solo la punta del iceberg de reformas inacabadas, ocultas en los datos ya revisados y ahora visibilizadas por este informe para un análisis posterior desde la perspectiva de las reformas estructurales y sus efectos sobre la competitividad de un país.
Si bien el documento se basa principalmente en indicadores de competitividad basados en el nivel de precios o en índices de precios, también abre la puerta a captar de forma más completa el impacto que los indicadores no basados en precios (entre ellos, «las instituciones, las políticas y los factores que determinan la productividad de un país», cuadro 2.1 y páginas 41 y 42) pueden haber tenido en estas diferencias de crecimiento y resiliencia entre los países analizados. Aunque el objetivo del informe haya sido principalmente seguir las tendencias, también proporciona el puente intelectual hacia la historia más amplia. La necesidad de comprender mejor las razones de las diferencias en el desempeño posterior a la caída entre los países ricos en recursos y los países no ricos en recursos y de bajos ingresos, además de lo que explican los datos, impulsará la investigación adicional necesaria para responder preguntas como: ¿por qué siguen creciendo los países no ricos en recursos y, en particular, los países de bajos ingresos? ¿Se volvieron más competitivos durante el período de crecimiento o simplemente se han visto menos afectados por la desaceleración mundial debido a la falta de ingresos por exportaciones?
El informe plantea la posibilidad de que los términos de intercambio en los sectores no basados en recursos hayan seguido en una desventaja mayor frente a sus socios comerciales en los países ricos en recursos que en los países no dependientes de los recursos (tanto de ingresos medios como bajos), debido a un posible déficit de esfuerzo reformista en los primeros. En el caso de estos últimos, ante la ausencia de un motor de exportaciones de materias primas, impulsar el crecimiento por sus propios medios mediante reformas estructurales puede haber sido la única opción viable en su momento, lo que posteriormente permitió a este grupo capear la aparición de obstáculos económicos mundiales. Las conclusiones del informe legitiman y refuerzan estas hipótesis previas, a veces conjeturales, y proporcionan la justificación para explorar con mayor seriedad si los datos pueden respaldar y verificar estas explicaciones más prescriptivas y útiles.
Igualdad
El informe sugiere que los exportadores de materias primas siguen experimentando una mayor desigualdad económica. En consecuencia, podrían no estar obteniendo el posible aumento del crecimiento de entre 0,7 y 1,5 %, proyectado para los países no basados en recursos y de bajos ingresos que han logrado una mayor igualdad. La igualdad económica está impulsada por numerosos factores y, a menudo, requiere esfuerzos reformistas deliberados por parte del gobierno. Las diferencias aparentes en materia de igualdad entre los países basados en recursos y los que no lo están, detectadas por el informe, también justifican un análisis más detallado de los datos y, en particular, de la medida en que los indicadores no basados en precios podrían haber recogido las reformas de igualdad y otros esfuerzos de los gobiernos de estos grupos de países.
Conclusión
Una lección clave para los responsables de políticas está, en realidad, implícita en el informe, que sugiere que el gobierno debe centrarse no solo en mejorar los indicadores de competitividad basados en precios, sino también en los indicadores no basados en precios. El trabajo adicional mencionado anteriormente, una vez realizado, habrá hecho que el informe y los resultados de cualquier trabajo de seguimiento, en conjunto, sean más aplicables y, por tanto, más útiles para los responsables de políticas. La desaceleración del crecimiento en los países ricos en recursos y la resiliencia demostrada por el grupo de países no dependientes de los recursos, una vez completados los análisis adicionales, podrían muy probablemente corroborar la justificación y la orientación de que las reformas estructurales no son algo que un país deba hacer cuando las cosas van mal, sino algo que debe hacer también cuando las cosas van bien, y de forma continuada, para seguir siendo competitivo.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Sudharshan Canagarajah, es asesor del Departamento de Eficacia del Desarrollo de la Región de África del Banco Mundial.
Imagen: Un trabajador recoge té en una plantación cerca de la ciudad de Kasese, a 497 km (309 millas) al oeste de Kampala, capital de Uganda. REUTERS/James Akena.



