La Gran Recesión puso de relieve la interdependencia de las empresas y el riesgo de cascadas de quiebras, pero actualmente hay poca evidencia empírica sobre la transmisión de perturbaciones dentro de las redes empresariales. A partir de la ocurrencia de desastres naturales en Estados Unidos, esta columna muestra que las perturbaciones idiosincrásicas que afectan a empresas individuales se propagan significativamente a lo largo de la cadena de suministro.
La transmisión de microperturbaciones entre empresas individuales
Las interacciones frecuentes entre empresas se producen a través de las relaciones entre proveedores y clientes. Investigaciones anteriores examinaron el papel de los vínculos entre industrias como fuente de amplificación de las perturbaciones microeconómicas (p. ej., Long y Plosser 1987, Horvath 1998, 2000, Foerster et al. 2011, Acemoglu et al. 2012). Aunque los vínculos a nivel sectorial se han estudiado ampliamente, se sabe poco sobre la difusión de microperturbaciones entre empresas individuales.
A nivel de empresa, las perturbaciones deberían absorberse fácilmente en las redes de producción. Es plausible que organicen sus operaciones para evitar verse afectadas por perturbaciones en sus suministros. Incluso cuando se enfrentan a este tipo de interrupciones, supuestamente las empresas tienen suficiente flexibilidad para recomponer su combinación de producción o cambiar a otros proveedores. Por otro lado, las fricciones pueden impedir que las empresas hagan ajustes cuando sus socios comerciales se ven afectados negativamente por perturbaciones. Así, las perturbaciones idiosincrásicas podrían propagarse de una empresa a otra y amplificarse gradualmente.
Evidencia de desastres naturales
En una investigación reciente, aprovechamos la ocurrencia de desastres naturales en Estados Unidos durante los últimos treinta años y los vínculos entre proveedores y clientes declarados por empresas que cotizan en bolsa para esclarecer el papel de los vínculos de la cadena de suministro en la propagación de perturbaciones a nivel de empresa (Barrot y Sauvagnat 2014). En primer lugar, observamos que el crecimiento de las ventas de las empresas proveedoras afectadas directamente por un desastre natural cae alrededor de cinco puntos porcentuales. Como muestra la línea roja de la Figura 1, esto repercute en los clientes de esos proveedores afectados. El crecimiento de las ventas de los clientes cae alrededor de dos puntos porcentuales cuando uno de sus proveedores sufre un desastre natural. También hallamos evidencia de propagación horizontal: otros proveedores de los clientes afectados también experimentan una caída del crecimiento de las ventas.
Figura 1. Desastres naturales y crecimiento de las ventas

A continuación, examinamos si la caída de las ventas de las empresas se traduce en pérdidas de valor. Cuando un desastre natural afecta a un condado donde está ubicado un proveedor, la noticia de una interrupción en el suministro de insumos debería reflejarse rápidamente en el precio de las acciones de la empresa cliente, lo que permite calcular la caída asociada del valor de la empresa. Como muestra la Figura 2, las empresas experimentan una caída de alrededor de un punto porcentual en la rentabilidad de sus acciones cuando uno de sus proveedores sufre un desastre natural. Esto constituye evidencia directa de que las interrupciones en el suministro de insumos afectan al valor de las empresas.
Figura 2. Desastres naturales y rentabilidad de las acciones

El papel de la especificidad de los insumos
Por último, mostramos que la especificidad de los insumos es un factor clave en la propagación de las perturbaciones a nivel de empresa. Utilizamos tres indicadores distintos para medir la especificidad de cada proveedor:
La clasificación de las industrias de los proveedores en industrias de bienes diferenciados, industrias de bienes estandarizados o servicios;
Los gastos en I+D de los proveedores; y
El número de patentes que poseen los proveedores.
Observamos que la transmisión de las perturbaciones en los insumos a los clientes y a sus otros proveedores solo se produce cuando un desastre natural afecta inicialmente a un proveedor específico.
Conclusión
¿Cuánto podemos aprender de esta investigación? Nuestros resultados podrían extenderse razonablemente a otras formas de perturbaciones idiosincrásicas específicas de las empresas, como las huelgas o la rotación de la dirección. Probablemente también se extiendan a la especificidad de los insumos dentro de los límites de la empresa. Si bien los vínculos entre clientes y proveedores declarados por empresas que cotizan en bolsa nos permiten determinar la naturaleza del insumo, esperaríamos obtener resultados similares dentro de una empresa cuando una perturbación afecta a la división que produce una pieza específica del bien final.
Referencias
Acemoglu, D, V M Carvalho, A Ozdaglar y A Tahbaz-Salehi (2012), «The Network Origins of Aggregate Fluctuations», Econometrica, 80(5), 1977-2016.
Barrot, J-N y J Sauvagnat (2014), «Input Specificity and the Propagation of Idiosyncratic Shocks in Production Networks», documento de trabajo.
Foerster, A T, P-D G Sarte y M W Watson (2011), «Sectoral versus Aggregate Shocks: A Structural Factor Analysis of Industrial Production», Journal of Political Economy, 119(1), 1-38.
Horvath, M (1998), «Cyclicality and Sectoral Linkages: Aggregate Fluctuations from Independent Sectoral Shocks», Review of Economic Dynamics, 1(4), 781-808.
Horvath, M (2000), «Sectoral Shocks and Aggregate Fluctuations», Journal of Monetary Economics, 45(1), 69-106.
Long, J B y C I Plosser (1993), «Real Business Cycles», Journal of Political Economy, 91(1), 39-69.
Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Jean-Noël Barrot es profesor adjunto de Finanzas en la Sloan School of Management del MIT. Julien Sauvagnat es investigador posdoctoral en ENSAE-CREST.
Imagen: Trabajadores caminan frente a la Bolsa de Londres. REUTERS/Andrew Winning.



