Este artículo se publica en colaboración con Washington Post.
Si hay alguna buena noticia para Francia tras la horrenda violencia de París del viernes, es que los terroristas generalmente no logran destruir las economías de los países donde atacan. La gente puede volver pronto a hacer negocios tras atentados como este. Las consecuencias puramente económicas del terrorismo reciente han sido limitadas y temporales.
Varios investigadores de universidades y del sector privado han intentado cuantificar los costes de los atentados terroristas en Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001. Sus estimaciones oscilan entre unos 50.000 millones y 100.000 millones de dólares, menos del 1 % de la economía total de Estados Unidos.
Gráfico de STR Global y Deloitte que ilustra atentados terroristas en lugares seleccionados.
«Nueva York y el país fueron muy resilientes», afirmó Adam Rose, economista de la Universidad del Sur de California.
El contralor de la ciudad de Nueva York cifró en 21.800 millones de dólares los daños inmediatos en Nueva York, incluida la destrucción de edificios, infraestructuras y propiedades, así como los costes de atención médica. Los ingresos que las personas fallecidas en el atentado habrían aportado a la ciudad durante el resto de sus carreras, de haber sobrevivido, sumaron otros 8.700 millones de dólares.
Los atentados también fueron costosos para sectores económicos específicos. Las reclamaciones inesperadas a las aseguradoras fueron absorbidas en gran medida por reaseguradoras como Swiss Re, que cifró el coste total para el sector entre 30.000 y 58.000 millones de dólares. Tras los atentados, las aseguradoras dejaron en general de ofrecer pólizas que cubrieran las pérdidas por terrorismo, y en la actualidad el coste de asegurar contra el terrorismo está subvencionado por el gobierno federal.
Asimismo, la industria aérea mundial perdió 11.800 millones de dólares en 2001, lo que anuló sus beneficios del año anterior. Las aerolíneas no volvieron a generar beneficios hasta tres años después.
La economía, sin embargo, se recuperó rápidamente de estos costes inmediatos. Uninforme federal estimó que la tasa de crecimiento económico fue medio punto porcentual inferior en 2001 a la que habría sido de haberse frustrado los atentados, y 598.000 personas más se quedaron sin empleo. Las empresas adoptaron una actitud de «esperar y ver», y aplazaron las nuevas contrataciones e inversiones hasta que las consecuencias del atentado quedaron claras.
No obstante, recuperaron el tiempo perdido al año siguiente, favorecidos por la recuperación general de la economía tras una recesión que había comenzado antes de los atentados terroristas, cuando cayeron los precios de las acciones tecnológicas.
A largo plazo, las respuestas de la administración Bush a los atentados —mayor seguridad en el país y las invasiones de Afganistán e Irak— fueron mucho más costosas desde un punto de vista económico que los propios atentados, según han constatado Rose y sus colegas.
Los atentados contra Nueva York y el Pentágono probablemente también fueron más costosos que los de París de la semana pasada. Casi 3.000 personas murieron el 11 de septiembre de 2001, mientras que el balance de víctimas del ataque del viernes en París asciende actualmente a 129.
Los terroristas de París no lograron destruir rascacielos ni aviones de pasajeros. Su estrategia contrastaba con los atentados contra el World Trade Center, que fueron planeados para causar daño económico, según Walter Enders, economista recientemente jubilado de la Universidad de Alabama.
«No fueron al corazón de París», dijo Enders, quien pronosticó que el turismo en París no se vería afectado. «No atacaron la torre Eiffel. No atacaron nada en los Campos Elíseos. No atacaron Notre Dame».
Rose supuso que menos turistas podrían viajar a París en los próximos meses. Tras los atentados terroristas en la isla indonesia de Bali, la economía local se contrajo un abrumador 36 % en términos nominales en un año, pero Rose señaló que la economía de París está más diversificada.
«Tiene una economía totalmente dependiente del turismo», dijo Rose sobre Bali. «El miedo tiene un coste».
Un atentado más parecido al ocurrido en París el viernes tuvo lugar en Madrid en 2004, cuando terroristas hicieron explotar bombas en trenes de cercanías, causando la muerte de 191 personas. Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid concluyeron que los costes de ese atentado equivalían al 0,03 % de la economía española.
Este texto se ha ampliado con comentarios de Adam Rose.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Max Ehrenfreund escribe para Wonkblog y elabora Wonkbook, un boletín diario de políticas.
Imagen: Un hombre camina frente a edificios del distrito central de negocios. REUTERS/Nicky Loh.




