Uno de los muchos temores tras la Gran Recesión era que la fuerte caída del mercado bursátil y de los precios de la vivienda dañara de forma permanente las cuentas personales de ahorro para la jubilación en Estados Unidos. La caída de los precios de los activos sí redujo el nivel agregado de ahorro para la jubilación, pero hoy el mercado bursátil está por encima del nivel que tenía antes del comienzo de la recesión, a finales de 2007, y el ahorro total para la jubilación como porcentaje de los ingresos personales totales se encuentra en un máximo histórico. Sin embargo, la profunda recesión económica de dos años y la posterior recuperación tibia parecen tener implicaciones preocupantes a más largo plazo para la jubilación en Estados Unidos.
Un nuevo estudio de economistas de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal analiza las tendencias de la riqueza destinada a la jubilación durante las últimas décadas. Los autores, Sebastian Devlin-Foltz, Alice M. Henriques y John Sabelhaus, se centran principalmente en la distribución y en los cambios de la tasa de participación de los trabajadores en los planes de jubilación.
Según los autores, la tasa de participación de los hogares en edad de trabajar —aquellos cuyo principal perceptor de ingresos tiene entre 25 y 59 años— se acercó al 80 por ciento entre 1989 y 2007. Pero, después de 2007, la participación cayó a un nivel más bajo, cercano al 75 por ciento.
Dentro de esta estadística agregada quizá se oculte una tendencia aún más preocupante. En concreto, las tasas de participación varían bastante según la edad en un mismo año. Esta dispersión no sorprende, pues cabe esperar que las decisiones de ahorro de los hogares cambien a lo largo de la vida. Es probable que los trabajadores más jóvenes tengan la tasa de participación más baja, ya que ven la jubilación como algo lejano, pero la participación aumenta con la edad a medida que los hogares planifican su jubilación. Y, cuando los trabajadores se jubilan, por supuesto dejan de participar en los planes.
Pero cuando los tres autores del nuevo estudio comparan las tendencias de participación entre distintos grupos de edad, encuentran algo preocupante. La tasa de participación de los trabajadores más jóvenes ha caído por debajo del nivel de generaciones anteriores de trabajadores jóvenes: los jóvenes de hoy no ahorran tanto como los trabajadores jóvenes de años anteriores.
Al profundizar en los datos, Devlin-Foltz, Henriques y Sabelhaus analizan dónde ha caído más la tasa de participación. Encuentran que el mayor descenso, en comparación con generaciones anteriores de trabajadores, se da entre quienes se encuentran en la mitad inferior de la distribución de ingresos. Así que los trabajadores que probablemente más necesitan ayuda para ahorrar para la jubilación son quienes no ahorran en absoluto.
¿Por qué han reducido sus ahorros estos trabajadores? El lento crecimiento de los ingresos tras la Gran Recesión seguramente es responsable en cierta medida. Ante la opción de ahorrar para una jubilación que llegará dentro de décadas o atender las necesidades cotidianas, los trabajadores jóvenes con menores ingresos parecen elegir esta última opción.
Pero, además de un mayor crecimiento de los ingresos y los salarios, hay otras vías para aumentar las tasas de participación. Para los trabajadores a quienes su empleador ofrece un plan de ahorro para la jubilación, la opción predeterminada de estos planes podría configurarse de modo que tuvieran que optar por no ahorrar. Las investigaciones han demostrado que planes como estos son bastante eficaces para impulsar el ahorro. Y para los trabajadores que no tienen acceso a este tipo de planes ofrecidos por el empleador, podría ampliarse el acceso a planes de jubilación simplificados.
Lo que deja claro este nuevo estudio es que la preocupación por el ahorro para la jubilación debe tener en cuenta la posibilidad de que menos hogares estén ahorrando que en el pasado. Una tendencia inquietante, por decir lo menos.
Este artículo se publica en colaboración con el Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Un hombre sentado en un banco en el centro de Pontevedra. REUTERS/Miguel Vidal.


