En enero de 2014, la cadena keniana NTV emitió un video de 12 minutos basado en datos sobre el impacto de la sequía en Turkana, una región empobrecida y aislada del norte de Kenia.
El reportaje combinó historias personales con datos gubernamentales para mostrar el impacto de las hambrunas intensas y frecuentes relacionadas con la sequía en la desnutrición infantil. Antes incluso de que terminara la emisión, comenzaron a llegar llamadas de espectadores a NTV y, en cuestión de horas, la cadena había creado un fondo de ayuda para el condado de Turkana que recaudó 1,2 millones de KES (14.000 dólares). Políticos locales se ofrecieron a patrocinar a las familias que aparecían en las historias. La versión impresa del reportaje, repleta de infografías sofisticadas, atrajo más donaciones. Mercy Juma, becaria de periodismo de datos de Internews que produjo el video, siguió con otra historia sobre el hambre que mantenía a los niños alejados de la escuela en Turkana. Desde entonces, los medios kenianos han publicado historias sobre la desesperada situación de hambruna.
Por emocionante que fuera la cobertura, el mayor logro para Mercy y los demás becarios de periodismo de datos que trabajaron con ella llegó cuando el Comité Keniano de Seguimiento de la Sequía pidió compartir imágenes de su reportaje. Dijeron que no sabían que la situación se había vuelto tan desesperada y solicitaron acceso a sus datos, que ella había obtenido tras largas negociaciones con el Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Recursos Naturales. El Comité explicó que se habían elaborado estrategias de ayuda a largo plazo para la sequía, pero nunca se habían aplicado. El gobierno, a través del Ministerio de Planificación y Devolución de Poderes, liberó 2.300 millones de KES (27 millones de dólares) para las labores de ayuda en el condado de Turkana, un avance que Mercy sigue de cerca junto con el progreso de la legislación de ayuda a largo plazo para la sequía.
Del campamento de formación a la comunidad
Esta historia demuestra claramente que los datos abiertos pueden impulsar cambios sociales positivos y que los periodistas de datos pueden ser esenciales para crear historias que den vida a esos datos para una comunidad y para quienes elaboran políticas. Pero llegar a ese punto no es fácil. El periodismo de datos exige un nuevo conjunto de habilidades y una nueva comunidad, cuya construcción requiere tiempo y paciencia. Internews, organización sin fines de lucro de la que soy presidenta y directora ejecutiva, apoya el periodismo de datos en todo el mundo. Al hacerlo, mi organización ha aprendido lecciones valiosas.
Un método popular para promover el periodismo basado en datos en el mundo en desarrollo ha sido organizar «campamentos de formación en datos» o «maratones de programación» de fin de semana. Estos eventos puntuales pueden generar entusiasmo. Por desgracia, distan mucho de proporcionar las habilidades que necesitan los periodistas de datos en ejercicio. Una vez inspirados, quienes participan en estos campamentos a menudo no tienen acceso a una comunidad de profesionales, mentores o formación que les permita avanzar en su trabajo. Cuando la fórmula de una hoja de cálculo de un participante produce un error inesperado, los datos están demasiado sucios o el software de visualización no admite un idioma local, no hay nadie a quien pedir ayuda. Las encuestas muestran que, para que el periodismo de datos eche raíces, lo más importante es crear y fomentar una comunidad de datos que pueda trabajar en conjunto para superar las numerosas barreras que dificultan producir y publicar una sola historia basada en datos.
5 lecciones para los periodistas de datos del futuro
El éxito en Kenia fue posible gracias a la creación de un enfoque integrado, en línea y presencial, para la formación y la creación de comunidades. Un elemento central de la estrategia en línea fue Data Dredger, un recurso interactivo para que los periodistas kenianos descargaran, insertaran y publicaran visualizaciones de datos de Kenia. Los equipos que crearon Data Dredger llevaron a cabo el proceso de encontrar, extraer, limpiar y verificar datos para el portal. Este trabajo les ahorró pasos a los periodistas y les dio una valiosa experiencia con datos abiertos.
El trabajo presencial se centró en un modelo de becas de cuatro meses dirigido a un grupo de profesionales de los medios talentosos, dedicados a aprender nuevas habilidades y producir contenido experimental y narrativas para sus medios de origen. La beca se presentó a periodistas, diseñadores gráficos y desarrolladores como una oportunidad para desarrollar habilidades especializadas que harían destacar a sus medios. Por fortuna, la industria de los medios kenianos es grande y varios medios podían permitirse compartir a un miembro del personal durante cuatro meses, algo que no ocurre en muchos mercados de medios de países en desarrollo.
A continuación, un equipo experimentado de periodismo de datos trabajó con los becarios no solo para encontrar datos que confirmaran sus hipótesis, sino también para centrarse en las nuevas preguntas que esos datos planteaban. Se pidió a los becarios que salieran al terreno y buscaran historias ilustrativas: madres que habían perdido a sus hijas por complicaciones de abortos ilegales, hombres que morían de enfermedades prevenibles cuando podrían haberse destinado más recursos del condado a la salud y personas con discapacidad que no habían recibido pagos de la red de protección social en seis meses.
Durante el proceso aprendimos varias lecciones importantes:
Las habilidades de periodismo de datos requieren tiempo y compromiso por parte de los participantes, sus editores y los responsables de las publicaciones.
Forjar relaciones entre periodistas y quienes poseen datos (gobiernos, centros de estudios y académicos) es fundamental para que el periodismo de datos sea sostenible y creíble cuando no existen políticas ni portales de datos abiertos.
El periodismo de datos requiere trabajo en equipo: periodistas, diseñadores gráficos y desarrolladores necesitan incentivos para colaborar en proyectos (las subvenciones para reportajes, los acuerdos formales de colaboración, los premios y otras formas de reconocimiento pueden funcionar bien).
El público debe determinar el formato de una historia, ya sea un reportaje de radio para una audiencia rural a través de una emisora de radio comunitaria local de confianza, una visualización interactiva en línea para una clase media urbana conectada o una investigación para una publicación impresa.
La producción y publicación en línea durante el proceso de aprendizaje ayudan tanto a los periodistas como a los medios a ver el valor de dedicar tiempo y recursos a las historias basadas en datos.
¿Puede funcionar esto en otros países?
Aunque estas lecciones fueron fundamentales para el éxito en Kenia, es importante señalar que el caso keniano es en cierto modo único. Nuestra estrategia de becas e incubación funcionó porque el proyecto contaba con una buena financiación, la industria de los medios es sólida y los periodistas sienten curiosidad por los medios digitales. Aunque actualmente no hay equipos de periodismo de datos en funcionamiento en los medios de Kenia, nuestros becarios ocupan ahora puestos editoriales desde los que pueden reunir formalmente a periodistas y a la dinámica comunidad tecnológica del país.
En muchos de los países que podrían beneficiarse del periodismo de datos, el panorama es muy distinto. A menudo hay poca o ninguna trayectoria de medios independientes, datos abiertos o cultura de hackeo cívico. Estos entornos pobres en datos suelen verse aún más limitados por la falta de leyes de acceso a la información y la escasez de conjuntos de datos disponibles públicamente. Si se suma una carencia general de alfabetización digital tanto en el sector de los medios como en la población en general, se obtiene un contexto que dificulta mucho apoyar a periodistas de datos emergentes y sus historias.
Pero eso no significa que no debamos adentrarnos en este terreno. En estos contextos más difíciles, debemos actuar con paciencia y perseverancia. Debemos empezar con una evaluación lúcida de dónde intervenir de la manera más eficaz, ya sea enseñando nociones básicas de alfabetización en datos o ayudando a los medios locales a entender cómo crear e interpretar visualizaciones de datos.
Sin duda, este trabajo vale la pena. La única manera de hacer realidad el potencial de la revolución de los datos es lograr que estos sean accesibles, comprensibles y pertinentes. Los periodistas locales que asumen ese reto pueden ser poderosos agentes de cambio, como podrán decirles Mercy y los becarios de su promoción. Debemos ayudar a periodistas, grupos cívicos y activistas comunitarios a convertirse en pensadores analíticos con olfato para las historias basadas en datos. Si tenemos éxito, todos lograremos nuestro objetivo de contar con una ciudadanía más comprometida e informada en algunos de los entornos informativos más difíciles del mundo.
Autora: Jeanne Bourgault es presidenta y directora ejecutiva de Internews, una organización internacional sin fines de lucro cuya misión es empoderar a los medios locales y promover la libre circulación de información en todo el mundo. Eva Constantaras, asesora de periodismo de datos de Internews, contribuyó a este artículo.
Imagen: Un periodista trabaja en la sala de redacción de la sede de Cadena Capriles en Caracas, el 3 de junio de 2013. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins


