Continúa el debate sobre por qué las empresas no invierten más en maquinaria, equipos e instalaciones. En las economías avanzadas, la inversión empresarial —el mayor componente de la inversión privada— se ha contraído mucho más desde la crisis financiera mundial que después de recesiones anteriores. Y hay indicios preocupantes de que esto ha erosionado el crecimiento económico a largo plazo.
Acertar con el diagnóstico es fundamental para diseñar políticas que alienten a las empresas a invertir más. Si la baja inversión es simplemente un síntoma de un entorno económico débil, y las empresas responden a unas ventas débiles, entonces podrían justificarse los llamamientos a expandir la actividad económica general. Si, por el contrario, la culpa recae principalmente en obstáculos específicos, como la incertidumbre de las políticas o las debilidades del sector financiero, como sugieren algunos, estos deben eliminarse antes de que pueda aumentar la inversión.
La debilidad de la actividad económica, un factor clave
Nuestra investigación, en el Capítulo 4 de las Perspectivas de la economía mundial de abril de 2015, Perspectivas de la economía mundial, sugiere que la debilidad de la actividad económica es el principal factor que frena la inversión empresarial. Aunque se contrajo más severamente tras la crisis que en recesiones anteriores, la contracción de la producción también fue mucho más severa. Por tanto, el comportamiento conjunto de la inversión empresarial y la producción no ha sido inusual (véase el gráfico 1).
Mediante un nuevo enfoque estadístico que aborda la causalidad inversa de la inversión hacia la producción, confirmamos que la inversión empresarial se ha desviado poco de lo que cabría esperar dada la debilidad de la actividad económica (véase el gráfico 2). En otras palabras, las empresas han reaccionado a las ventas débiles —tanto actuales como previstas— reduciendo el gasto de capital. De hecho, cuando se pregunta a las empresas cuáles son los principales desafíos que afrontan, suelen señalar la falta de demanda de los clientes como el factor dominante.
Más allá de este patrón general, encontramos focos de debilidad desconcertante de la inversión, particularmente en países de la zona del euro cuyos costos de endeudamiento se dispararon durante la crisis de deuda soberana de 2010-11. En estos países, las restricciones financieras y la incertidumbre de las políticas han desempeñado un papel adicional, más allá de la debilidad de la producción, para frenar la inversión empresarial.
Reactivar la inversión privada
Concluimos que se necesita un esfuerzo integral de política económica para expandir la producción y elevar de forma sostenible la inversión privada. Las políticas fiscales y monetarias pueden alentar a las empresas a invertir, aunque es poco probable que dichas políticas devuelvan la inversión por completo a las tendencias anteriores a la crisis. Una mayor inversiónen infraestructura públicatambién podría estimular la demanda a corto plazo, aumentar la oferta a mediano plazo y, por tanto, «atraer» inversión privada en países donde las condiciones sean adecuadas. Y las reformas estructurales, como las destinadas a fortalecer la participación en la fuerza laboral, podrían mejorar las perspectivas de la producción potencial y, por tanto, alentar la inversión privada.
Este artículo se publica en colaboración con iMF direct. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Aqib Aslam es economista de la División de Estudios Económicos Mundiales del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional. Daniel Leigh es subdirector de división en el Departamento de Estudios del FMI. Seok Gil Park es economista del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional.
Imagen: Máquinas automatizadas en una planta de fabricación de automóviles. REUTERS.




