¿Cómo podemos reavivar el apoyo a la acción climática?

¿Cómo podemos reavivar el apoyo a la acción climática?
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Si logramos convencer a la gente de que el cambio climático es real e importante, seguramente actuará: esta idea intuitiva subyace a muchos esfuerzos por comunicar el cambio climático al público.

Al principio fue muy eficaz para aumentar la conciencia pública y el apoyo, pero cualquiera que conozca el prolongado «debate» sobre el cambio climático puede ver que las personas que aún no están convencidas tienen ahora muy pocas probabilidades de cambiar de opinión.

En una investigación publicada en Nature Climate Change, mis colegas y yo demostramos que la gente apoyará la acción contra el cambio climático si ayuda a crear una sociedad mejor.

Caída del apoyo

La importancia del cambio climático como cuestión pública ha ido disminuyendo desde 2007 en países como Estados Unidos, y se le asigna una prioridad relativamente baja en todo el mundo.

Para reavivar el apoyo de la gente a la acción contra el cambio climático, quizá debamos considerar otras opciones además de convencer a las personas de que el cambio climático es real. En lugar de tratar de persuadir a la gente de que el cambio climático es más importante que sus otras preocupaciones y objetivos, quizá deberíamos partir de esas preocupaciones y objetivos y mostrar cómo pueden abordarse mediante la lucha contra el cambio climático.

Por ejemplo, si la acción contra el cambio climático reduce la contaminación o estimula el desarrollo económico, las personas que valoran el aire limpio o el crecimiento económico podrían apoyar dicha acción, incluso si no están convencidas o no se preocupan por el cambio climático en sí. Estos efectos positivos más amplios de la acción climática se denominan a menudo «beneficios colaterales».

¿Pero podrían estos beneficios colaterales motivar a la gente a actuar? Si es así, ¿podrían importar más distintos beneficios según el país? Estas preguntas han sido el eje de nuestro amplio proyecto de investigación internacional, que examina las opiniones de más de 6.000 personas de 24 países.

Con esta investigación, nuestro objetivo era identificar los beneficios colaterales clave que motivan el comportamiento en todo el mundo, para contribuir a diseñar y comunicar de forma más eficaz las iniciativas climáticas.

Combatir el cambio climático, resolver otros problemas

Preguntamos a las personas si las condiciones sociales de su país mejorarían o empeorarían como resultado de la mitigación del cambio climático, incluyendo una amplia gama de posibles beneficios colaterales.

Observamos que las personas agrupaban estos beneficios colaterales en conjuntos más amplios relacionados con la promoción del desarrollo (como el desarrollo económico y el progreso científico) y la reducción de la disfunción (como la pobreza, la delincuencia, la contaminación y las enfermedades).

Como psicólogos sociales, también nos interesaba cómo abordar el cambio climático podría influir en el carácter de las personas. Preguntamos cómo la acción climática podría hacer que las personas de la sociedad se volvieran más (o menos) cuidadosas y morales (benevolencia), y más capaces y competentes (competencia).

Relacionamos estos cuatro beneficios colaterales generales con la motivación de las personas para adoptar comportamientos que aborden el cambio climático. Entre ellos se incluyen comportamientos públicos (como votar por opciones ecológicas o hacer campaña), comportamientos privados (como reducir el consumo energético del hogar) y comportamientos financieros (como donar a una organización ambiental).

En todo el mundo, dos tipos de beneficios colaterales se relacionaron de forma significativa con la motivación para actuar en el ámbito público, en el hogar o aportando apoyo financiero.

Las personas se sentían motivadas a actuar contra el cambio climático cuando pensaban que llevaría a avances científicos y económicos (desarrollo), y cuando ayudaría a crear una sociedad en la que las personas se preocuparan más unas por otras (benevolencia).

Sin embargo, había una diferencia importante entre quienes favorecían la benevolencia y el desarrollo. Hacer la sociedad más solidaria fue un fuerte motivador de la acción en todo el planeta, mientras que la promoción del desarrollo tuvo efectos variables según el país.

Por ejemplo, el desarrollo fue un fuerte motivador en Francia y Rusia, pero solo un motivador débil en Japón y México. Sin embargo, no pudimos identificar una razón sistemática para esta diferencia entre países.

Sorprendentemente, reducir la contaminación, la pobreza y las enfermedades fue el motivador más débil de la acción contra el cambio climático, a pesar de que problemas como la contaminación y la mala salud se invocan habitualmente como beneficios colaterales de abordar el cambio climático, como en el plan de acción climática de Estados Unidos.

Aunque mitigar el cambio climático producirá estos beneficios para la salud y para la reducción de la contaminación, estos no parecen motivar con fuerza la disposición de la gente a actuar.

Es fundamental señalar que, si las personas pensaban que actuar frente al cambio climático mejoraría la sociedad de estas formas, no importaba si creían que estaba ocurriendo o no, ni si lo consideraban importante. Tampoco importaba la ideología política que profesaran.

Esto muestra cómo estos beneficios colaterales pueden trascender las divisiones ideológicas y políticas que están frenando el debate sobre el cambio climático.

Una política climática con algo para todos

Los resultados pueden ayudar a comunicar el cambio climático al público de forma más convincente, pero la clave real es garantizar que las iniciativas climáticas logren estos beneficios colaterales de desarrollo y benevolencia.

Si bien las oportunidades económicas de abordar el cambio climático ya son objeto de debate público, puede resultar menos evidente cómo las políticas climáticas podrían ayudar a crear comunidades en las que la gente se preocupe más por los demás.

Las políticas «de arriba abajo», como un impuesto al carbono o el comercio de emisiones, tradicionalmente no son lo que contribuye a construir comunidades. Sin embargo, las políticas que respaldan las iniciativas «de abajo arriba» sí tienen ese potencial, como involucrar a las comunidades locales en actividades climáticas que crean amistades y fortalecen redes.

Estas iniciativas comunitarias se han empleado para aumentar el uso de energías renovables en el Reino Unido.

También se han empleado con cierto éxito en comunidades escépticas de Estados Unidos. La experiencia y el apoyo para impulsar estas iniciativas locales están aumentando.

Existe un reconocimiento creciente por parte de las Naciones Unidas de que alcanzar con éxito el reto del cambio climático requiere tanto enfoques de arriba abajo como de abajo arriba.

Estos resultados deberían reforzar las posiciones de quienes defienden los enfoques de abajo arriba en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de París, que se celebrará en diciembre. Si las políticas e iniciativas climáticas pueden generar estos beneficios colaterales para la economía y la comunidad, la gente de todo el mundo apoyará la acción.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Paul Bain es profesor de psicología en la Queensland University of Technology.

Imagen: Fragmentos de hielo se desprenden de uno de los laterales del glaciar Perito Moreno. REUTERS/Andres Forza.

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