¿Cómo podemos medir la economía gig?

¿Cómo podemos medir la economía gig?
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Existe un viejo chiste sobre el economista que una noche pierde las llaves del coche y solo las busca directamente bajo una farola. ¿Por qué iba a buscar donde no hay suficiente luz? La broma se repite a menudo tras escuchar a economistas decir que no han profundizado en un tema porque los datos no son lo bastante buenos o ni siquiera existen. Hoy, esta muletilla se oye con frecuencia cuando se menciona la llamada economía gig. Así pues, en una era de Uber, Airbnb, TaskRabbit y Handy , ¿necesitamos actualizar nuestros datos del mercado laboral?

Eche un vistazo a las estadísticas actuales del mercado laboral y no encontrará gran evidencia de una aparición dramática de una fuerza laboral “uberizada”. Adam Ozimek, economista de Moody’s Analytics analiza una serie de conjuntos de datos del mercado laboral de la U.S. Bureau of Labor Statistics y no encuentra ninguna evidencia de una “nación de autónomos”. La proporción de trabajadores que trabajan por cuenta propia parece, en realidad, estar disminuyendo en los últimos años, y los trabajadores no tienen más probabilidades de tener varios empleos. Josh Zumbrun en el Wall Street Journal encuentra resultados muy similares cuando también profundiza en los datos.

Pero, como escribe Justin Fox en Bloomberg View—comentando la entrada de Ozimek—: “los márgenes del mercado laboral son donde suele empezar lo interesante”. Con esto en mente, resulta alentador ver la reciente carta dirigida a la U.S. Bureau of Labor Statistics por el senador Mark Warner (D-VA), quien plantea varias preguntas sobre la capacidad de la agencia para medir la economía gig en la actualidad y en el futuro.

La U.S. Bureau of Labor Statistics produce datos de alta calidad sobre numerosas cuestiones, pero ningún conjunto de datos es perfecto. Los economistas Larry Katz, de la Universidad de Harvard, y Alan Krueger, de la Universidad de Princeton, están investigando la economía gig y encuentran indicios de que las encuestas de la BLS no recogen algunas novedades. Un caso ilustrativo: encuentran cierta evidencia de una economía gig más amplia en los datos fiscales.

Además, las estadísticas actuales de la agencia ofrecen margen para obtener más información sobre la población activa. Considérense los contratistas independientes. La socióloga Annette Bernhardt, de la Universidad de California en Berkeley, señala que en este grupo se incluyen trabajadores muy diversos, desde “consultores de gestión, abogados, médicos, gestores de explotaciones agrícolas y arquitectos” hasta “vendedores ambulantes, barberos, mecánicos de automóviles, jardineros, taxistas, cuidadores y conductores de camiones”. Así pues, aunque quizá el mercado laboral en su conjunto no esté lleno de autónomos, es importante entender qué sectores y ocupaciones podrían considerarse parte de esta nueva y emergente economía gig.

Es demasiado pronto para afirmar que hoy vivimos y trabajamos en una economía gig, pero es importante considerar cómo podemos mejorar nuestra comprensión de la forma en que estas tendencias podrían estar cambiando hoy y en el futuro, de modo que otros aspectos del mercado laboral, como las prestaciones laborales y la remuneración no salarial, puedan examinarse desde una nueva perspectiva.

Este artículo se publica en colaboración con el Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.

Imagen: Una mujer usa su iPhone de Apple mientras espera para cruzar la 5th Avenue en Nueva York. REUTERS/Lucas Jackson

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