¿Cómo podemos construir una economía moral?

¿Cómo podemos construir una economía moral?
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¿Qué pueden hacer las empresas para asegurarse de desempeñar un papel responsable en la sociedad?, pregunta Robert Greenhill, del Foro Económico Mundial.

No ha sido un año fácil, marcado por el escándalo del LIBOR, la crisis de la eurozona, el abismo fiscal (Fiscal Cliff), el alto desempleo y la agitación política y social. El escrutinio público es intenso, y las expectativas de que las empresas y los gobiernos generen empleo, crecimiento y estabilidad son mayores que nunca.

En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2012, el Consejo Global de la Agenda sobre el Papel de las Empresas publicó el informe Defining the New Business Covenant, en el que se describen acciones clave que el sector empresarial en su conjunto podría emprender para pasar de un enfoque a corto plazo a una visión a largo plazo, y de un modelo impulsado por los accionistas a un enfoque multilateral. El documento sirvió como llamamiento a la acción para que las empresas colaboren con los gobiernos y la sociedad civil con el fin de encontrar soluciones colectivas a los problemas más acuciantes del mundo.

Doce meses después, ¿dónde estamos?

En este clima de cambio e incertidumbre, ha vuelto a cobrar fuerza el concepto de Economía Moral. Aplicado originalmente a la desigualdad en la Inglaterra del siglo XVIII, el término se utiliza ahora para describir un reequilibrio deseado de la economía mundial que tenga en cuenta las necesidades sociales, los valores comunes, las expectativas económicas, los recursos limitados y la creciente interconexión. Escribe Jim Wallis, de Sojourners, la organización cristiana de justicia social: «Ante los déficits históricos, nuestra nación debe tomar decisiones difíciles sobre cómo equilibrar necesidades y recursos, al tiempo que reparte tanto las cargas como los sacrificios. Estas decisiones complicadas (e ineludibles) son económicas, políticas, sociales y morales.»

Si estas son las expectativas, ¿cómo podemos crear de forma práctica una economía que tenga en cuenta las necesidades de múltiples partes interesadas? ¿Cómo hacemos realidad el concepto de Personas, Planeta, Beneficio, promovido por Feike Sijbesma, director ejecutivo de DSM?

¿Existe una base práctica para un conjunto compartido de valores sociales? ¿Qué principios trascienden las regiones, las generaciones y los sectores? ¿Qué papel pueden desempeñar los líderes individuales en el compromiso con responsabilidades sociales más amplias? ¿Cómo pueden las partes interesadas reflexionar colectivamente y cumplir estas responsabilidades?

Estos son los temas que se explorarán a lo largo de la Reunión Anual 2013, que culminarán en la sesión en directo «La economía moral: del contrato social al pacto social» el sábado 26 de enero, de 15:30 a 16:30 CET. Puede enviar sus preguntas con antelación o durante la sesión a través de Twitter con #wefvalues. ¿Cómo podemos garantizar que la dignidad humana y los valores comunes estén en el centro de las actividades económicas? Envíeme sus reflexiones a través de Twitter en @RobertGreenhill o deje un comentario a continuación.

Robert Greenhill es director general y director de Negocio del Foro Económico Mundial.

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